julie_dorado

 

Nombre común: Julie dorado.

Nombre científico: Julidochromis ornatus.

 

 

Distribución: Endémico de las zonas de costa rocosa del lago Tanganika. Las cuatro localidades típicas en las que se describe la presencia de esta especie son Mbity, Kapamba, Uvira y Kalungwe.

Descripción

Los julies son uno de los cíclidos del lago Tanganika más asequibles por su tamaño. Su vistoso colorido, su facilidad para reproducirse, el ser más resistente que otros cíclidos similares y su tolerancia hacia individuos de otras especies le hacen un ejemplar muy apetecible (por no decir imprescindible) para todos aquellos que quieran empezar a mantener un acuario que reproduzca las condiciones del lago Tanganika. Fue descrito en 1898, y se importo por primera vez como pez de acuario en 1958.El género Julidochromis sp. se integra dentro de la gran familia de los cíclidos (Cichlidae). Esta constituido por peces de aspecto fusiforme, con una aleta dorsal muy larga, que se prolonga casi por todo el dorso (desde encima del borde del opérculo hasta prácticamente el pedúnculo caudal). La cola tiene forma de abanico con el borde redondeado. La boca, relativamente pequeña y de gruesos labios tiene su rama superior notablemente más prominente que la inferior.
La coloración y el diseño de las franjas o manchas es muy variable incluso dentro de ejemplares de la misma especie, en función, por ejemplo, de la profundidad a la que habita el animal. Para el caso de los julies dorados, el diseño más habitual es un fondo de color blanquecino a amarillo dorado. Tres bandas longitudinales de color negro / marrón lo recorren. La primera va desde el borde superior de la boca hasta el pedúnculo caudal, donde queda interrumpida antes de unirse a la mancha negra que aparece en la base de la cola. La segunda comienza por delante del borde superior del ojo y llega hasta el borde superior de la raíz de la cola. La tercera recorre la base de la aleta dorsal en toda su longitud. Las aletas dorsal, anal y caudal están ribeteadas en su borde externo de negro, e inmediatamente bajo este ribete aparece otro de color azul. Las aletas pectorales únicamente presentan una sutil coloración azul que se hace más intensa en su vértice más craneal. La talla adulta puede situarse alrededor de los 7 u 8 cm. El dimorfismo sexual en el caso de estos peces puede considerarse como inexistentes. Para algunos, los machos son más grandes que las hembras, y tienen un mayor colorido. Además en ejemplares adultos (maduros), la papila genital es siempre visible en el caso de los machos. Por otro lado, hay quien afirma que la diferencia es precisamente la contraria, que los machos son más pequeños y las hembras mayores. A la hora de la verdad, se verifica que estas diferencias suelen percibirse después de que los peces hayan formado ya parejas estables, y nunca antes.
Entonces si se puede verificar que el ejemplar de menor tamaño es la hembra, aunque no siempre. Estas diferencias no se observan a la hora de comprar y por tanto, si queremos disponer de alguna pareja de Julies, tendremos que arriesgarnos a adquirir varios ejemplares, alojarlos en un recipiente lo suficientemente amplio como para que delimiten sus territorios y dejarlos que se emparejen. Cuantos más ejemplares, mayores posibilidades habrá que se forme una pareja, aunque como norma general, con seis peces tendremos ya unas posibilidades bastante elevadas de contar con un macho y una hembra dispuestos a emparejarse. Los ejemplares de esta especie alcanzan la madurez sexual con entre 8 y 10 meses de vida. La variedad en cuanto a colorido en el caso de esta especie es muy grande, hasta el punto de que muchas veces es difícil asegurar si no encontramos ante una variedad, otra especie diferente o un híbrido. Parece que al menos ya hay ejemplares albinos.

Temperatura

Hay escaso acuerdo en lo que respecta a la temperatura ideal para mantener esta especie, y el rango que se da es muy amplio (de 20º a 28 ºC). Sin embargo, perece que el rango de temperaturas más adecuado para el mantenimiento de esta especie se situaría entre 24º y 28º C, con una temperatura óptima para la reproducción de 26º – 28 º C. El pH adecuado para el agua en esta especie se localiza en un rango marcadamente alcalino con una dureza elevada. Se consideran como aceptables valores de pH entre 7 y 9, situándose el óptimo en torno a 8,3. Respecto a la dureza total , se situaría entre a 10º – 18º dGH, con un importante componente carbonatado.

Alimentación

Los peces del género son esencialmente micropredadores, lo que quiere decir que el componente principal de su dieta lo constituyen los pequeños animales, principalmente invertebrados, que caza en las rocas por las que se mueve. Sin embargo, hay que destacar que la alimentación de los julies dorados no puede estar nunca constituida únicamente por alimentos de origen animal. Si queremos peces sanos, tendremos que suministrarles una fuente de alimento vegetal.
Otro detalle a tener en cuanta son los hábitos de este pez. Los julies nunca suben a la superficie a no ser que sea indispensable. La forma habitual de nadar de estos peces es inmediatamente sobre la superficie de las rocas, con sus regiones ventrales prácticamente rozándolas. Debido a esta costumbre de mantenerse siempre con su vientre sobre las rocas, no es extraño verlos nadar de lado o incluso cabeza abajo en sus desplazamientos, sin que esto parezca afectarles en lo más mínimo y desenvolviéndose con la misma soltura que si se desplazasen “normalmente”.
¿Por qué este detalle es tan importante? La respuesta es muy simple. Un julie nunca subirá a la superficie a buscar alimentos de tipo flotante. Si empleamos estos, máxime en un acuario comunitario en el que puede haber otras especies que si estén dispuestas a alimentarse en el estrato superior, nos encontraremos con unos pobres julies que no tienen que comer. Así pues, cualquier alimento que dispensemos para esta especie tiene que bajar hasta los estratos medios o bajos del tanque en poco tiempo. Algunos han querido ver en esta tendencia a alimentarse en el fondo de los julies una maravillosa oportunidad para disponer de un pez barrendero o limpiador que se alimente de restos de comida. No existen los peces barrenderos, ni siquiera las coridoras lo son, y por supuesto, estos cíclidos no se aproximan ni de lejos al perfil de un pez limpiador. Si no tienen otro remedio, comerán restos de alimento antes de morirse de hambre, pero desde luego no podemos esperar que críen o desplieguen todo su colorido o potencial en estas condiciones. Asi pues, ¿Cuál será la dieta de un julie?. Estos peces no son demasiado exquisitos a la hora de aceptar distintos tipos de presas. No desdeñan los reparados comerciales, siempre y cuando están formulados adecuadamente. El alimento en escamas (flotante), salvo que lo hundamos nosotros, no es el ideal. Lo mejor son los alimentos en microgránulos, con un tamaño adecuado para la pequeña boca de los julies y que se hundan relativamente rápido.
A parte de los alimentos comerciales, si queremos tener peces en disposición de criar, deberemos proporcionarles una cierta cantidad de presas naturales. Las artemias y dafnias parecen tener una aceptación especialmente buena entre los individuos de esta especie. Las presas vivas son tan válidas como las congeladas. Un adecuado aporte de este tipo de alimentos ayudará a resaltar el colorido y vivacidad de los julies y los mantendrá en condiciones óptimas para la cría.
Además del componente animal, y como ya hemos mencionado, los julies necesitan un aporte vegetal. La manera más simple de proporcionárselos, y probablemente también la más natural, es recurrir a una iluminación potente que estimule el crecimiento de las algas sobre las superficies del acuario. Las rocas cubiertas de algas, a parte de proporcionar muchas veces un mejor efecto visual, constituyen auténticos pastizales en los que los julies ramonean a sus anchas. También es bastante útil que el preparado comercial que les suministremos contenga una pequeña proporción de alimento vegetal.

Cría

ornatus1
Foto propiedad de: acuarioadictos.com

El Julidochromis ornatus es quizás la especie más fácil de criar de las que forman el género, y ya de por si se puede considerar a todos los Julidochromis como fáciles de criar. El primer problema al que enfrentarse es disponer de una pareja reproductora. Como ya hemos mencionado, la mejor manera de conseguirlo es alojar media docena de ejemplares juveniles de esta especie en un acuario de 100 l y esperar a que las parejas se formen por si solas a medida que los peces crezcan. La madurez sexual se alcanza con unos 8 meses de vida, y será para entonces cuando podamos observar los primeros emparejamientos. Es muy importante destacar que el J. ornatus es una especie que si bien ignora a otros habitantes del acuario salvo cuando molestan peligrosamente sus lugares de puesta, se muestra terriblemente agresiva en el caso de ejemplares de su propia especie. Los machos son mucho más agresivos que las hembras, y la agresividad aumenta a medida que se aproxima la época de cría. Se ha observado que las hembras desarrollan un comportamiento especial de sumisión con presentación del vientre y movimientos oscilatorios para evitar ser atacadas por sus cónyuges. Una vez formadas, las parejas de julies son estables. Si bien en un principio nuestra media docena de julies pueden haber convivido sin mayores problemas en un acuario de 100 l, en cuanto se empecen a formar parejas habrá que ir retirándolas y alojarlas por separado en tanques de cómo mínimo 80 l. Si esto no se hace Asi, es probable que acabemos con una pareja y 4 julies muertos. En un tanque de 200 litros pueden llegar a convivir más de una pareja de Julies sin que se den problemas. La agresividad se reduce si el numero de lugares aptos para la puesta es elevado. Asi puede llegar a verificarse que una pareja defienda su pila de rocas con unas cuantas piedras y un territorio de a penas 15 cm alrededor de ella, mientras que si los ponederos escasean, el territorio delimitado será mucho mayor, así como la fiereza con la que se defenderá.
El acuario de cría para julies deberá estar provisto por tanto de numerosas rocas formando grutas o proporcionarles cuevas artificiales como tubos de PVC, macetas de barro cocido con un orificio de entrada lateral… disimuladas con piedras. Cuantas más cuevas proporcionemos, mayores serán las posibilidades de que nuestra pareja encuentre un ponedero de su agrado. La puesta se realiza en las paredes y techo del lugar elegido, y frecuentemente nos daremos cuenta de que el desove a tenido lugar cuando veamos a los alevines. Los huevos se depositan de uno en uno o en gripos, y se puede decir que hay dos tipos de puesta. Por un lado se pueden depositar un número muy reducido de huevos (una docena o menos) con intervalos de 7 – 10 días, o la pareja puede realizar puestas numerosas (20 – 50 huevos) con tres o cuatro semanas de intervalo.
La eclosión se produce 3 o 4 días después de la puesta (según la temperatura) y los alevines se fijan al substrato mediante un filamento pegajoso. Ambos padres suelen participar en el cuidado de los alevines, trasladándolos de un lado a otro, aunque en raras ocasiones es el macho únicamente el que se ocupa de su cuidado. A los 7 días son capaces de nadar libremente. La alimentación de los alevines no reviste mayores problemas. Son capaces de alimentarse con nauplios de artemia, pero además, puesto que los padres comen en sus inmediaciones, siempre se desprenden pequeños fragmentos de comida que aprovechan sus crías sin mayores dificultades.
Cuando realizan la siguiente puesta los padres se desentienden de los alevines, pero los toleran en su territorio si atacarlos, aunque no los protegen como antes. Generalmente los alevines miden entre 1 y 2 cm cuando esto sucede. A partir de este momento pueden llevarse a otro tanque cuando se desee.
El crecimiento es lento pero constante.
Hay que evitar realizar manipulaciones potencialmente estresantes como sifonados, etc. En las cercanías del lugar de puesta, o se pueden desencadenar ataques hacia la hembra que generalmente acaban con esta muerta.
No es recomendable mantener especies distintas de Julidochromis enanos en el mismo tanque (J.ornatus/J.transcriptus) puesto que existe un riesgo más que evidente de que se produzcan hibridaciones.

Acuario Comunitario

Hay que mencionar que no se deben mezclar especies de Julies enanos o se corre el riesgo de que hibriden. Es muy importante que los peces dispongan de numerosos escondrijos, y no hay que abusar en lo que respecto al número de ejemplares de Julidochromis presentes. Esta especie sólo da problemas con ejemplares de recién introducidos o de su misma especie, pero no suele molestar a otros habitantes del acuario, por lo que puede convivir sin problema con otros habitantes del lago Tanganika de dimensiones similares. Cuanto mayor sea el número de escondrijos, menos agresivos se mostrarán los julies.
Es muy difícil introducir ejemplares nuevos de Julie en un acuario en el que ya haya una pareja establecida salvo que sea muy extenso. Por tanto habrá que intentar ubicar a la vez todos los ejemplares que vayamos a situar en un tanque.