El galgo español, elegancia, velocidad y la historia de una raza que merece ser protegida

Galgo - Foto propiedad de: - Pexels

El Galgo Español es mucho más que un perro rápido. Detrás de su silueta estilizada, sus largas extremidades y esa particular mirada se encuentra una de las razas caninas más antiguas y genuinas de nuestro país.

Criado históricamente para la persecución de la liebre en campo abierto, el Galgo Español pertenece al grupo de los lebreles y ha desarrollado unas extraordinarias cualidades de velocidad, agilidad y resistencia. La Federación Cinológica Internacional (FCI) lo reconoce como raza española dentro del grupo 10, correspondiente a los lebreles, y en la sección de lebreles de pelo corto.

Pero hablar del Galgo Español en la actualidad significa también hablar de conservación, bienestar y tenencia responsable. Es una raza que forma parte del patrimonio canino español y que, paradójicamente, continúa enfrentándose a importantes problemas relacionados con su utilización tradicional y con el abandono.

 

Un perro con siglos de historia

El origen del Galgo Español se pierde en la Antigüedad. El estándar oficial de la FCI señala que ya era conocido en época romana y apunta a la existencia de antepasados de origen asiático que se adaptaron a las estepas y llanuras de la península ibérica.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII se exportaron numerosos ejemplares españoles a otros países europeos, especialmente a Irlanda e Inglaterra. El propio estándar de la raza considera que el Galgo Español estuvo entre los antecesores del actual Greyhound o Galgo Inglés.

Su función tradicional ha estado estrechamente ligada a la caza de la liebre a la carrera, utilizando principalmente la vista para localizar y perseguir a la presa. También ha sido empleado históricamente para otras piezas, pero la persecución de la liebre constituye la función ancestral fundamental de la raza.

Su historia, por tanto, no puede separarse del paisaje rural español. El Galgo se seleccionó durante generaciones para correr en terrenos abiertos, reaccionar con rapidez ante los cambios de dirección y mantener una persecución a gran velocidad.

 

La anatomía de un corredor

A primera vista, el Galgo Español puede parecer excesivamente delgado. Sin embargo, esa apariencia forma parte de su propia estructura corporal.

Es un perro de líneas alargadas, cabeza estrecha y larga, tórax profundo, abdomen muy recogido y extremidades largas. Su musculatura está especialmente adaptada al movimiento y su estructura busca el equilibrio entre ligereza, potencia y velocidad.

La FCI establece que puede presentar pelo corto y fino o pelo duro y semilargo. Existe, por tanto, una variedad de aspecto dentro de la propia raza que muchas veces pasa desapercibida para quienes únicamente conocen al galgo de pelo corto.

Su larga cola también tiene una función importante durante la carrera. La guía de la FCI sobre las pruebas de caza con señuelo describe al Galgo Español como un perro capaz de realizar cambios rápidos y controlados de dirección a gran velocidad, utilizando incluso la cola para equilibrar el cuerpo durante las curvas.

 

¿Es realmente un perro incansable?

Existe un tópico muy extendido: pensar que un galgo necesita estar corriendo continuamente.

La realidad es bastante diferente.

El Galgo Español es extraordinariamente rápido cuando corre, pero eso no significa que necesite pasar todo el día haciendo ejercicio intenso. En un hogar adecuado puede mostrarse tranquilo y disfrutar enormemente de los periodos de descanso.

Lo importante es ofrecerle una rutina equilibrada: paseos, oportunidades de movimiento, estimulación mental y momentos de descanso.

Eso sí, hay una característica que cualquier responsable de un galgo debe tener muy presente: su instinto de persecución.

Un estímulo en movimiento puede activar rápidamente su conducta predatoria. Por eso no debe permitirse que corra libremente en lugares no seguros o próximos a carreteras. Un galgo que sale disparado detrás de otro animal puede alcanzar una velocidad suficiente como para ponerse en peligro en cuestión de segundos.

 

 

 

Galgo - Foto propiedad de: Majkel Berger - Pexels

 

 

El carácter del Galgo Español

Aunque su imagen está asociada a la velocidad, en casa suele destacar por un comportamiento mucho más sereno.

Muchos ejemplares son sensibles, afectuosos y muy vinculados a sus personas de referencia. Necesitan un trato respetuoso y coherente, especialmente porque pueden ser perros emocionalmente sensibles.

La educación basada en el miedo, los castigos físicos o los métodos aversivos no tiene cabida en una tenencia responsable.

Un galgo puede necesitar tiempo para adaptarse a una nueva familia, especialmente cuando procede de una situación de abandono o de una experiencia vital complicada. En estos casos, la paciencia resulta mucho más eficaz que intentar acelerar su adaptación.

 

Galgo Español y convivencia

Bien socializado, puede convivir perfectamente con una familia.

Su relación con otros perros suele ser buena, aunque siempre hay que valorar las características individuales de cada animal. Con gatos y otros pequeños animales debe existir una especial precaución debido a su instinto de persecución.

No todos los galgos reaccionan de la misma manera y algunos pueden convivir con gatos después de una adecuada adaptación. Sin embargo, nunca debe darse por hecho que un determinado galgo podrá vivir con animales pequeños sin supervisión.

También es importante proporcionarles un lugar confortable donde descansar. Su cuerpo tiene poca grasa y una piel relativamente fina, por lo que una cama mullida y protegida de corrientes de aire resulta especialmente recomendable.

 

Cuidados básicos

El mantenimiento del Galgo Español no es especialmente complicado, pero existen algunos aspectos a los que conviene prestar atención.

 

Alimentación

Debe recibir una alimentación completa y equilibrada, adaptada a su edad, condición corporal, nivel de actividad y estado fisiológico.

No hay que confundir una constitución naturalmente delgada con falta de alimento. En un galgo sano deben poder apreciarse determinadas estructuras corporales, pero una prominencia excesiva de costillas, columna o pelvis puede indicar una condición corporal inadecuada y debe ser valorada por un veterinario.

Los cambios de alimentación deben realizarse progresivamente y cualquier problema digestivo persistente requiere valoración profesional.

 

Ejercicio

Necesita actividad física diaria, pero el ejercicio debe adaptarse a la edad y condición de cada individuo.

Los paseos tranquilos son importantes, pero también necesita oportunidades de movimiento controlado. En perros jóvenes habrá que prestar especial atención para evitar sobrecargas durante el crecimiento.

Y hay una regla fundamental: un galgo nunca debería soltarse en un espacio abierto que no esté perfectamente cerrado y seguro.

 

Temperatura

Su escasa grasa corporal y su pelo corto hacen que algunos ejemplares sean especialmente sensibles al frío.

En invierno puede necesitar protección adicional durante los paseos, especialmente con temperaturas bajas, lluvia o viento.

Durante el verano, por el contrario, hay que evitar el ejercicio intenso durante las horas de mayor calor. Como cualquier perro, puede sufrir un golpe de calor.

 

Piel y extremidades

Las lesiones cutáneas y pequeños traumatismos pueden producirse con relativa facilidad durante carreras o juegos en terrenos inadecuados.

Después de una actividad intensa conviene revisar almohadillas, uñas y extremidades.

Una cojera, dolor, inflamación o cambio repentino en la forma de moverse nunca debería considerarse simplemente consecuencia de que «ha corrido demasiado».

 

La triste realidad del abandono

La historia del Galgo Español también tiene una cara mucho más amarga.

Durante décadas, organizaciones protectoras han denunciado el abandono y el maltrato de galgos relacionados con determinados usos cinegéticos. Al finalizar las temporadas de actividad, algunos animales han sido abandonados o entregados a asociaciones protectoras.

Conviene evitar, sin embargo, cifras sensacionalistas que no puedan contrastarse. El propio debate sobre las estadísticas históricas de abandono de galgos ha demostrado que los registros oficiales no siempre reflejan la dimensión real del problema. Infomascota ya recogía esta dificultad en una entrevista con la Real Sociedad Canina Española, señalando la diferencia entre los casos conocidos oficialmente y los animales recogidos por asociaciones especializadas.

Por eso, más que repetir una cifra concreta de galgos abandonados, resulta importante entender el problema: cada galgo abandonado representa un fracaso de responsabilidad humana.

Y el problema del abandono de perros en España sigue siendo estructural. Los últimos datos publicados señalan que durante 2025 llegaron a centros de acogida más de 173.000 perros, dentro de un total de 285.720 perros y gatos recogidos.

 

Galgo - Foto propiedad de: Silvi Aranda - Pexels

 

 

Una raza española vulnerable

Hay además una cuestión que merece especial atención.

En enero de 2026, la Real Sociedad Canina Española alertó de que 17 de las 23 razas españolas reconocidas se encontraban en una situación de especial vulnerabilidad. Entre ellas figura el Galgo Español.

La relación de razas españolas consideradas vulnerables por la RSCE para el periodo comprendido entre el 1 de mayo de 2026 y el 30 de abril de 2027 incluye expresamente al Galgo Español.

Esto introduce una paradoja interesante: estamos ante una raza profundamente vinculada a la historia española y reconocida internacionalmente, pero cuya preservación requiere también una cría responsable y una adecuada protección de sus líneas genéticas.

Conservar una raza no significa únicamente aumentar el número de ejemplares. Significa mantener su identidad, su diversidad genética, sus características funcionales y su bienestar.

 

¿Qué ocurre con los galgos utilizados para la caza?

Este es uno de los puntos que más controversia genera.

La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales excluye de su ámbito de aplicación a los perros de caza, las rehalas y los animales auxiliares de caza. Estos animales quedan sometidos a la normativa europea, estatal y autonómica que les resulte aplicable.

Por tanto, no es correcto afirmar que la Ley 7/2023 proteja de la misma manera a un perro de compañía que a un galgo utilizado en una actividad cinegética.

Esto no significa que los animales utilizados en la caza carezcan de regulación o que el maltrato esté permitido. Significa que su régimen jurídico es diferente y que hay que acudir también a la normativa específica aplicable.

La cuestión sigue siendo objeto de debate social y político, especialmente entre las organizaciones que reclaman una protección homogénea para todos los perros independientemente de su función.

 

Adoptar un Galgo Español

La adopción puede ser una magnífica opción para ofrecer una segunda oportunidad a un galgo que necesita un hogar.

Pero adoptar un galgo no debería plantearse desde la compasión únicamente.

Antes de hacerlo hay que valorar si podemos proporcionarle:

  • Paseos diarios y actividad física adecuada.
  • Un entorno seguro donde no pueda escaparse.
  • Tiempo para su adaptación.
  • Atención veterinaria.
  • Alimentación adecuada.
  • Un espacio confortable para descansar.
  • Paciencia y educación respetuosa.
  • Una convivencia compatible con otros animales del hogar.

También es fundamental conocer el carácter concreto del perro que se va a adoptar. No todos los galgos son iguales y una protectora responsable puede ayudar a seleccionar un animal compatible con el estilo de vida de la familia.

 

Un galgo no es solamente un perro que corre

Quizá una de las mejores formas de entender al Galgo Español sea precisamente dejar de verlo únicamente como un atleta.

Es un animal que puede pasar de la velocidad explosiva de una carrera a buscar tranquilamente un lugar cómodo donde dormir.

Puede ser elegante y delicado en apariencia y, al mismo tiempo, poseer una extraordinaria capacidad física.

Puede tener un pasado vinculado al campo y convertirse después en un magnífico compañero de vida.

Y, sobre todo, es una raza que forma parte de nuestra historia y que merece ser contemplada desde el respeto, no desde los tópicos.

El Galgo Español lleva siglos acompañando al ser humano. El reto actual consiste en conseguir que su futuro esté marcado por la conservación responsable, el bienestar y la tenencia consciente.

Porque proteger al Galgo Español no consiste únicamente en admirar su belleza cuando corre. También significa asegurarnos de que, cuando deje de correr, tenga siempre un lugar seguro al que volver.

 

Ficha del Galgo Español

Nombre: Galgo Español

Nombre internacional: Spanish Greyhound

Origen: España

Grupo FCI: Grupo 10, Lebreles

Sección: Lebreles de pelo corto

Estándar FCI: nº 285

Utilización tradicional: persecución de la liebre a la carrera

Reconocimiento FCI: definitivo desde 1971

Pelaje: corto y fino o duro y semilargo

Características principales: velocidad, agilidad, resistencia, sensibilidad y gran capacidad de persecución visual.

 

Una raza que forma parte de nuestro patrimonio

El Galgo Español merece ocupar un lugar destacado dentro de la historia de las razas caninas españolas.

Su extraordinaria adaptación al paisaje ibérico, sus características físicas y su antiquísima relación con el ser humano lo convierten en una raza singular.

Pero conservarlo para las generaciones futuras exige algo más que mantener un estándar de raza. Hace falta responsabilidad en la cría, identificación, atención veterinaria, prevención del abandono y, sobre todo, entender que un galgo es un ser sintiente durante toda su vida, independientemente de la actividad para la que haya sido criado.

Al igual que a velocidad forma parte de su historia, el bienestar debe formar parte de su futuro.

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