Autor: Lorcanet

Erizo
Erizo

 

Nombre Común: Erizo

 

Nombre Científico: Erinaceus europaeus

 

 

Características

Cabeza-tronco hasta 35 cm, cola 4-5 cm, peso 400-1900 g. Inconfundible por el revestimiento de púas, que constan de pelos transformados los potentes músculos cutáneos le permiten enrollarse, formando así una bola de púas contra la que sus enemigos naturales son prácticamente impotentes. .

En el largo hocico lleva una dentadura provista de afilados dientes, con los que el erizo puede triturar sin esfuerzo no sólo lombrices de tierra, sino incluso serpientes. La dentadura es la que le «legitima» como miembro del orden insectívoro.   Las púas presentan franjas blancas y negras alternativas y no se endurecen hasta cierto tiempo después del nacimiento. Los erizos occidentales tienen una piel pardusca en el pecho, los orientales una piel blanca.

Hábitat

Bosques claros, con abundante vegetación, pero sobre todo terrenos con arbustos, zonas periféricas de las poblaciones e incluso parques urbanos. Preferente y casi exclusivamente nocturno; se deja dar de comer fácilmente. Las bajas que   sufren en la carretera demuestran que los erizos prefieren las periferias de los pueblos y las pequeñas ciudades, donde no sólo hallan alimentos, sino también montones y otros refugios similares para hibernar.

Costumbres

El año de un erizo se divide en un período activo y una fase de hibernación, que pasan en un nido de follaje. Los animales se despiertan en primavera, cuando la temperatura externa ha subido lo suficiente. los valores críticos   rondan los 15 grados centígrados. De ahí que la irrupción de una ola de calor   en invierno pueda despertar a los erizos de su letargo antes de tiempo. Esto les perjudica, porque entonces consumen reservas corporales importantes, que   podrían necesitar si el invierno se prolongara mucho. Si las temperaturas son   lo suficientemente bajas durante todo el invierno, el erizo podrá «dormir» de forma continua con sus funciones corporales muy disminuidas. Su temperatura   interna se mantiene a unos 5 grados. Está sujeto a una regulación, ya que cuando la temperatura externa baja demasiado, el erizo produce calor en su interior, de forma que su temperatura se mantiene bastante uniforme. Si dispone de un refugio bien protegido, esto no comporta grandes problemas para el hibernante.    El erizo se ha enrollado, formando una bola de púas compacta y muy rígida, que sólo se podía abrir por la fuerza. A medida que la temperatura externa va subiendo, allá en marzo o abril, el corazón empieza a latir a un ritmo cada vez más acelerado. Aumenta la frecuencia de respiración y el animal pronto alcanza   su temperatura normal, entre 35 y 37 grados. Ha consumido gran parte de las   reservas de grasa que había acumulado para la hibernación. El manto de púas le «viene ancho», no se le ajusta al cuerpo. Ahora los erizos comerán y beberán   mucho, intentando compensar de nuevo las pérdidas. Recorren muchos kilómetros a la búsqueda de lugares que les ofrezcan alimentos en abundancia, desarrollando   poco sentido territorial. Antes se creía que los erizos habitaban territorios determinados, pero éste no parece ser el caso. Si bien ocupan zonas determinadas para vivir, no impiden a otros congéneres la entrada en ellas, a menos que el vecino vaya, no a por alimentos, sino a por las hembras en celo. En ese caso   se iniciaría un combate casi «pugilístico» y el macho intentaría ahuyentar al   intruso. Pero por lo demás, los territorios de residencia pueden superponerse sin que se produzcan disputas.

Si a principios y a mediados del verano los erizos conservaron en gran medida «la línea», a finales empieza una verdadera «ola de gula». los animales comen mucho más de ¡o que necesitarán para subsistir. Su peso aumenta rápidamente, En tres semanas pueden duplicarse. Los erizos adultos llegan a pesar más de un kilo, los muy gordos hasta 1900 gramos. En una noche pueden devorar 150 gramos de carne y beber más de 50 gramos de líquido.

A finales de septiembre o en octubre estos erizos tan bien alimentados buscan un refugio para el invierno. Con frecuencia anidan en un montón de complots o de hojarasca. Cuando la temperatura media se halla por debajo de¡ límite de   los 10 grados durante varios días seguidos, el erizo empieza su hibernación. Su temperatura corporal va disminuyendo, hasta quedar por debajo de los 6 grados. Entonces se conecta la «calefacción automática», mediante la cual el erizo compensa   las pérdidas de calor, evitando que su temperatura interna descienda por debajo del punto de congelación, lo que provocaría su muerte.