Autor: Eroski Consumer
                                                                      Imagen: Marcin Moga

¿En qué nos parecemos perros y personas? Y ¿cómo nos hemos convertido en los mejores amigos, a pesar de ser especies tan distintas? Las respuestas a estas preguntas parecen alojarse en nuestros respectivos cerebros, afirman los científicos. Los canes han adaptado sus mentes para entender mejor nuestras emociones. Y no solo eso, como se ve en el siguiente artículo, pues se han convertido en expertos rastreadores de los sentimientos que hay detrás de nuestra voz, sea tristeza o felicidad a raudales, hasta el punto de que el cerebro de perros y personas cada vez es más similar.

¿En qué se parece el cerebro del perro al humano?

¿Qué tenemos en común perros y personas? ¿Por qué los seres humanos y los canes podemos convertirnos en los mejores amigos? ¿Cómo es posible que dos especies en principio tan distintas, como hombres y perros, seamos capaces de comunicarnos y entendernos de un modo tan fluido?

Perros y personas procesamos las voces, ladridos y otra información del entorno de un modo cada vez más parecido.

Las respuestas a estas preguntas podrían estar en nuestros respectivos cerebros, afirman los científicos. Canes y personas procesamos las voces, ladridos y otra información social que recibimos de nuestro entorno de un modo cada vez más similar. Y esto, explican los expertos, hace que nos comprendamos y comuniquemos con mayor fluidez de la que en principio hubiéramos podido imaginar.

“Como los humanos, los perros también tienen un área del cerebro dedicada a la interpretación de la voz. Nuestro estudio sugiere que canes y personas utilizamos mecanismos cerebrales cada vez más parecidos para procesar la información social de nuestro entorno, y esto podría explicar el éxito de la comunicación vocal que ha surgido entre las dos especies”, explica el etólogo Attila Andics, quien ha investigado en detalle la relación entre el perro y el hombre, y el modo en el que ambas especies percibimos las emociones.

Perros y humanos: los mejores amigos ¡y conversadores!

La amistad entre canes y personas viene de largo. Durante los cerca de entre 18.000 y 32.000 años de convivencia, humanos y perros hemos compartido un entorno ambiental similar. Y esto explicaría que tambiénnuestras mentes hayan evolucionado de un modo paralelo. Canes y personas hemos aprendido juntos algunas claves de la comunicación, entre otras, qué significa la risa humana, qué expresa el llanto de un bebé o el dolor que hay detrás de los ladridos angustiados de un perro en apuros.

El cerebro del perro ha cambiado para entender mejor nuestra voz, algo que cada vez nos hace más similares

Carcajadas humanas, aullidos caninos, llantos de niños… El entorno de canes y personas está lleno de voces, y nuestros cerebros son los encargados de descifrarlas y reconocer qué emociones esconden estos sonidos. Pero, ¿hasta qué punto nuestras mentes se asemejan? Esta es la incógnita que los científicos han querido desvelar. En consecuencia, han escaneado la actividad cerebral de perros y personas mientras estos escuchaban cerca de 200 sonidos: desde lloriqueos y risas infantiles hasta ladridos juguetones. ¿Cuál ha sido la sorpresa? La mente canina ha desarrollado, como la humana, una zona especializada en interpretar las voces y las emociones que las provocan. Y la respuesta de ambas especies frente a los mismos sonidos … ¡ha sido más similar de lo que incluso los expertos habían imaginado!

“A nadie sorprenderá saber que la mente humana se ha especializado en descifrar las voces de su entorno, pero lo que hasta ahora no habíamos podido comprobar de forma científica es que también los perros han adaptado su cerebro para interpretar las voces y su significado”, señala el etólogo, quien ha comparado las imágenes cerebrales de 11 canes y humanos y sus reacciones ante distintos sonidos. Los resultados de su investigación han sido publicados en la revista científica Current Biology.

Cerebro de perros y personas: iguales pero diferentes

Imagen: Gary CowlesLos cerebros de ambas especies podrían esconder, en consecuencia, el secreto para entender los fuertes lazos de amistad que surgen entre perros y personas. Nuestras similares reacciones ante las voces nos ayudan a comprenderlos mejor. Los mecanismos neuronales más ocultos de nuestros respectivos cerebros encerrarían, entonces, algunas de las piezas más relevantes para comprender la intensa comunicación y prolongada amistad que mantenemos con los peludos compañeros de cuatro patas.

Sin embargo, no todo son semejanzas cuando comparamos la mente humana con la canina. El cerebro del perro reacciona de un modo más intenso a los ruidos fuertes que el humano, incluso cuando estos sonidos no son voces.

Pero, diferencias aparte, una cuestión parece clara: los canes se han convertido en expertos en descifrar las emociones que hay detrás de nuestra voz, sea tristeza, angustia o alegría a raudales. Y para ello, nuestras incondicionales mascotas incluso han transformado su cerebro a lo largo de estos miles de años de convivencia con nosotros. No cabe duda: los perros se han ganado a pulso su puesto como el mejor amigo de hombres y mujeres.

Autor: Eroski Consumer                                      Web: www.consumer.es