La imagen ha sorprendido a visitantes, excursionistas y amantes de la naturaleza: miles de pequeños cangrejos cubriendo zonas de arena y orilla en las Islas Cíes. Aunque a primera vista pueda parecer una invasión fuera de lo común, lo cierto es que se trata de un fenómeno natural protagonizado por una especie muy conocida en las aguas atlánticas gallegas: el cangrejo patudo.
Su aparición masiva en este enclave protegido del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas ha despertado curiosidad y numerosas preguntas. ¿Qué animal es exactamente? ¿Por qué ha llegado en tal cantidad? ¿Debe preocuparnos?
¿Cómo es el cangrejo patudo?
El cangrejo patudo (Polybius henslowii) es un pequeño crustáceo marino habitual en el Atlántico oriental y especialmente frecuente en la costa noroeste de la Península Ibérica. A diferencia de otros cangrejos más asociados al fondo marino o a las rocas, esta especie destaca por su capacidad para nadar.
Sus patas traseras, adaptadas como remos, le permiten desplazarse con soltura en mar abierto y formar agrupaciones numerosas. En Galicia recibe también nombres populares como patexo o pateiro, y forma parte habitual de los ecosistemas marinos costeros.
¿Por qué está llegando a las Islas Cíes?
La acumulación de miles de ejemplares en playas de las Islas Cíes no responde a una plaga ni a una alteración extraña, sino a la coincidencia de varios factores naturales.
Vientos y corrientes marinas
Uno de los principales motivos son los vientos dominantes del norte y nordeste, habituales en esta época del año en Galicia. Estos vientos empujan la capa superficial del agua y pueden arrastrar bancos enteros de cangrejo patudo hacia la costa.
Cuando además coinciden corrientes favorables y mareas determinadas, los ejemplares terminan concentrándose en arenales y calas protegidas como las de Cíes.
Mayor actividad estacional
Con la subida progresiva de la temperatura del agua durante la primavera y el inicio del verano, muchas especies marinas aumentan su actividad, se desplazan más y cambian temporalmente de zona. El cangrejo patudo no es una excepción.
En estos periodos es más fácil que se formen grandes concentraciones cerca del litoral.
Fragilidad ante el oleaje
Se trata de una especie pequeña y ligera, con escasa capacidad para resistir temporales locales o fuertes rompientes. Cuando las condiciones del mar cambian rápidamente, miles de individuos pueden quedar varados en pocas horas.
Un animal importante para el ecosistema
Aunque su presencia masiva llame la atención, el cangrejo patudo cumple una función ecológica esencial. Es una fuente de alimento para numerosos peces costeros, cefalópodos y aves marinas.
Lubinas, sargos, gaviotas o cormoranes aprovechan estas concentraciones como recurso alimenticio, por lo que su abundancia forma parte del equilibrio natural del ecosistema atlántico.
¿Hay motivo de preocupación?
En principio, no. Los expertos consideran que estos episodios entran dentro de la dinámica natural del medio marino. Lo que cambia es la visibilidad del fenómeno: cuando ocurre en espacios tan visitados y emblemáticos como las Islas Cíes, genera más impacto entre la población.
Eso sí, si estos eventos se volvieran excesivamente frecuentes o se asociaran a mortalidades anómalas, sí podrían servir como indicador para estudiar cambios oceanográficos o climáticos.
Las Islas Cíes, un laboratorio natural vivo
Este episodio vuelve a demostrar que las Islas Cíes no son solo un destino turístico de enorme belleza, sino también un espacio natural donde la vida marina se manifiesta con intensidad. Lo que para muchos ha sido una sorpresa en la arena es, en realidad, una muestra más de la compleja relación entre océano, clima y biodiversidad.
El cangrejo patudo, discreto durante gran parte del año, se convierte así en protagonista inesperado de uno de los paisajes más valiosos de Galicia.