El calentamiento global no solo está alterando los hábitats, las migraciones y los ciclos reproductivos de las aves. También está dejando huella en su propio cuerpo. Una investigación de la Universitat de València, desarrollada durante cuatro décadas en Sagunto, ha demostrado que el aumento de las temperaturas está modificando el tamaño de los huevos, los polluelos y los ejemplares adultos de una especie muy conocida: el carbonero común (Parus major).
Los resultados muestran que las consecuencias del cambio climático no son iguales en todas las etapas de la vida de un ave. Mientras los adultos presentan cambios en su peso y en algunas dimensiones corporales, los huevos y los polluelos siguen patrones diferentes.
Cuarenta años observando a los carboneros comunes
La investigación comenzó en 1986, cuando Emilio Barba, actualmente catedrático de Ecología de la Universitat de València, empezó a estudiar los huevos de los carboneros comunes que anidaban en cajas nido instaladas en un naranjal de Sagunto.
Lo que inicialmente era un seguimiento de la reproducción de estas aves terminó convirtiéndose en uno de los estudios más prolongados del sur de Europa sobre la relación entre el calentamiento global y las características físicas de las aves.
El equipo investigador analizó datos correspondientes al periodo comprendido entre 1992 y 2024, con una muestra extraordinariamente amplia:
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11.862 huevos estudiados.
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8.210 polluelos examinados.
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5.697 mediciones correspondientes a 3.167 ejemplares adultos.
Durante ese periodo, la temperatura media anual aumentó 1,7 °C en la zona estudiada.
La continuidad del trabajo ha permitido observar transformaciones que difícilmente podrían detectarse mediante investigaciones realizadas durante uno o dos años.
Los adultos pierden peso a medida que aumentan las temperaturas
Uno de los resultados más llamativos es la respuesta de los carboneros comunes adultos al incremento térmico.
Según los datos publicados, su peso disminuye un 0,84 % por cada grado de aumento de temperatura. Además, los investigadores han observado modificaciones en las proporciones corporales: las alas tienden a ser más cortas, mientras que las patas se alargan.
Estos cambios muestran que el calentamiento global puede influir no solo en el tamaño general de los animales, sino también en determinadas características de su anatomía.
Las dimensiones corporales son importantes para la supervivencia, ya que intervienen en aspectos como la regulación de la temperatura, el desplazamiento y el gasto energético.
Los huevos también están cambiando
El estudio revela que los huevos de los carboneros comunes se han hecho más pequeños con el paso de los años.
Este resultado resulta especialmente interesante porque el desarrollo del embrión depende de las condiciones ambientales y de la temperatura durante la incubación.
Los investigadores también observaron que las hembras ponen más huevos cuando aumentan las temperaturas. Sin embargo, este dato no significa necesariamente que la población esté aumentando ni que el éxito reproductivo sea mayor: para conocerlo habría que considerar también la supervivencia de los polluelos y su posterior incorporación a la población adulta.
¿Qué ocurre con los polluelos?
A diferencia de los adultos, los polluelos mantienen su peso a pesar del aumento de las temperaturas.
Esta diferencia demuestra que no todas las etapas de la vida responden de la misma manera al cambio climático.
El equipo investigador destaca que los huevos, los polluelos y los adultos experimentan condiciones térmicas distintas. Durante las primeras fases del desarrollo, dependen en gran medida del calor que reciben de sus progenitores y del entorno del nido.
Posteriormente, al desarrollarse su capacidad de regulación térmica, su respuesta al ambiente cambia.
Por eso, estudiar únicamente a los ejemplares adultos puede ofrecer una visión incompleta de cómo el calentamiento global afecta a una especie.
El cambio climático no afecta a todas las aves de la misma manera
Una de las conclusiones más importantes del trabajo es que no existe una respuesta universal de las aves frente al calentamiento global.
Los investigadores han comprobado que los efectos observados durante una primavera especialmente calurosa no siempre coinciden con las transformaciones acumuladas a lo largo de varias décadas.
Esto significa que una especie puede mostrar una determinada respuesta ante un episodio puntual de calor y otra diferente cuando se analiza su evolución durante un periodo prolongado.
Por eso, los estudios de seguimiento a largo plazo son fundamentales para comprender cómo se adaptan los animales a los cambios ambientales.
¿Por qué es importante estudiar estos cambios?
Las modificaciones en el peso, las extremidades y las dimensiones corporales pueden tener consecuencias ecológicas. El tamaño y la forma del cuerpo influyen en la capacidad de los animales para intercambiar calor con el entorno, desplazarse y afrontar las condiciones ambientales.
Sin embargo, no debe interpretarse que todos estos cambios sean necesariamente perjudiciales o que conduzcan directamente a una reducción de las poblaciones. Para conocer sus consecuencias reales es necesario estudiar también la supervivencia, la reproducción y el éxito de las crías.
El trabajo realizado en Sagunto aporta una perspectiva especialmente valiosa porque permite observar simultáneamente distintas etapas del ciclo vital de una misma población.
También recuerda que el cambio climático no es únicamente una cuestión de temperaturas récord, sequías o fenómenos meteorológicos extremos. Sus efectos pueden manifestarse de forma mucho más discreta, modificando progresivamente las características biológicas de las especies.
Cuatro décadas de investigación para comprender el futuro de las aves
El estudio, firmado por Riccardo Ton, Elena Álvarez, Irene Costa y Emilio Barba, ha sido publicado en la revista científica Journal of Animal Ecology con el título Following the rules? Differential life-stage responses of biometrics across four decades of warming in a songbird population.
Su principal aportación es demostrar que para comprender cómo responde la fauna al calentamiento global no basta con estudiar una única etapa de la vida de los animales ni observar los cambios durante periodos cortos.
La investigación desarrollada en los naranjales de Sagunto demuestra el enorme valor de la ciencia de seguimiento a largo plazo. Gracias a décadas de mediciones, hoy sabemos que el calentamiento global está dejando señales en el desarrollo y la morfología de los carboneros comunes.
Y esas pequeñas transformaciones pueden ayudarnos a entender mejor los grandes desafíos que afronta la biodiversidad.
Referencia científica: Ton, R., Álvarez, E., Costa, I. y Barba, E. (2026). Journal of Animal Ecology. DOI: 10.1111/1365-2656.70382.
Información institucional: Universitat de València – El impacto del calentamiento global en el tamaño de las aves.