Las altas temperaturas no solo afectan a las personas y a los animales domésticos. La fauna salvaje también está adaptando su comportamiento para sobrevivir a un clima cada vez más cálido. Un reciente trabajo científico centrado en el oso pardo cantábrico demuestra que el calor modifica de forma significativa sus desplazamientos y sus hábitos diarios.
El estudio, realizado a partir del seguimiento mediante GPS de varios ejemplares adultos, revela que cuando las temperaturas aumentan los osos reducen su actividad y limitan sus movimientos. Este comportamiento les permite evitar el sobrecalentamiento y conservar energía durante los periodos más cálidos del verano.
Menos movimiento durante los días más calurosos
Los investigadores analizaron miles de registros de localización obtenidos en la cordillera Cantábrica y comprobaron que la velocidad de desplazamiento de los osos disminuye claramente cuando el termómetro se dispara.
El efecto es especialmente notable en los machos adultos, ya que su mayor tamaño corporal dificulta la pérdida de calor. En los días de temperaturas elevadas tienden a permanecer más tiempo en reposo y a evitar desplazamientos largos.
Este cambio de comportamiento puede tener consecuencias importantes, ya que reduce el tiempo disponible para alimentarse, explorar nuevos territorios o interactuar con otros individuos.
Los bosques se convierten en refugios térmicos
Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es la importancia de las zonas boscosas. Los osos utilizan con mayor frecuencia áreas de sombra, laderas orientadas al norte y bosques densos donde la temperatura es varios grados inferior a la de las zonas abiertas.
Estos refugios naturales actúan como auténticos “aires acondicionados” del ecosistema y permiten a los animales soportar mejor las olas de calor.
Por este motivo, los científicos destacan la necesidad de conservar los bosques maduros y mantener corredores ecológicos que conecten las distintas áreas de refugio.
La presencia humana también influye
El estudio detectó además que los osos suelen desplazarse más rápidamente cuando atraviesan zonas con actividad humana, probablemente para reducir el tiempo de exposición.
Sin embargo, cuando las temperaturas son muy altas esta estrategia cambia. El calor obliga a los animales a moderar el ritmo incluso en lugares donde normalmente acelerarían el paso.
Esto demuestra que el estrés térmico puede llegar a ser un factor tan importante como la presencia de personas a la hora de decidir cómo y cuándo moverse.
Un nuevo desafío para la conservación
La población del oso pardo cantábrico ha mostrado una recuperación esperanzadora en las últimas décadas gracias a los programas de protección y seguimiento. No obstante, el cambio climático añade una amenaza adicional.
El aumento de las olas de calor, la pérdida de refugios naturales y la fragmentación del hábitat podrían dificultar la expansión de la especie y alterar su comportamiento a largo plazo.
Los expertos consideran que identificar y proteger las zonas más frescas del territorio será una medida clave para garantizar el bienestar de estos grandes mamíferos en el futuro.
Lo que nos enseña el oso pardo
El caso del oso pardo cantábrico es un ejemplo claro de cómo el cambio climático ya está afectando a la fauna salvaje española. No se trata solo de cambios en la distribución de las especies, sino también de modificaciones en sus rutinas diarias, en sus desplazamientos y en la forma de utilizar el territorio.
Cada verano más cálido obliga a los osos a buscar sombra, descansar más horas y reducir su actividad. Comprender estas adaptaciones permitirá diseñar estrategias de conservación más eficaces y ayudar a que una de las especies más emblemáticas de la península ibérica siga formando parte de nuestros ecosistemas durante las próximas generaciones.
Referencias:
Pablo Cisneros-Araujo, David Cubero, Daniel Pinto, Pablo Salinas, Francisco Jiménez, Javier García, Rebeca Martín, Víctor Salvador, Carlos Alonso, Daniel Gambra, Juan Ignacio García-Viñas, Aitor Gastón, Ramón Perea, Alfonso San Miguel, Santiago Saura, Javier Ezquerra, Óscar Rodríguez de Rivera. Bearing the heat: Forest cover and human disturbance mediate brown bear behavior under thermal stress. Biological Conservation (2026)
Pablo Cisneros-Araujo, Aitor Gastón, David Cubero, Daniel Pinto, Santiago Saura, Óscar Rodríguez de Rivera. A hidden Markov framework for joint identification of animal activity modes and movement phases. Landscape Ecology (2026).