Para que bañar a un cachorro sea una experiencia placentera conviene adecuar el recipiente de aseo a su tamaño, usar agua caliente e incorporar el juego

Imagen: Cathy Kaplan

El baño puede ser una mala vivencia para el cachorro de perro que lo experimenta por primera vez. No es raro que sus patas resbalen en el fondo de la bañera o de la pila en contacto con el jabón, lo que causa indefensión y ansiedad en el pequeño. Y los patinazos no son el único problema al que se enfrenta un cachorro. La hora del aseo, sin embargo, no debe convertirse en un momento angustioso. Tener en cuenta algunos sencillos consejos puede transformar el baño es una costumbre agradable para el animal, pero también para usted.

La bañera puede ser un lugar demasiado grande para un pequeño cachorro. “Por qué no usar un sitio de tamaño más parecido al suyo, como la pila del lavabo o una palangana” El agua de baño debe estar caliente: con una temperatura que ronde los 39 ºC, similar a la del cuerpo del perro.

El baño del cachorro, una experiencia placentera

El primer baño del cachorro de perro es, sin embargo, el más importante. Si se consigue tranquilizar al pequeño y convertir su aseo en una vivencia agradable, es fácil que cuando sea adulto asocie la higiene con una experiencia positiva.

Transformar el lugar del baño en una zona de juego puede ser una buena idea para inspirar confianza al cachorro. Utilizar algunos de sus juguetes y muñecos de goma durante el aseo le propiciará una sensación agradable.

La edad del primer aseo del perro

La edad adecuada para el primer baño del cachorro es una cuestión sobre la que no todos los veterinarios coinciden. El temor a que la cría de cachorro se enfríe y contraiga el moquillo (catarro o constipado) explica las reticencias que existen en algunos doctores de animales cuando se trata de sumergir al cachorro en agua y jabón antes de terminar su calendario de vacunación. Otros sostienen que con el cuidado adecuado, y secando de forma correcta y total al cachorro, no hay riesgo de que el cachorro contraiga moquillo.

Para el veterinario Alfonso Risoto la opción adecuada implica minimizar los peligros para la salud del cachorro. Y esto es: “evitar los baños en los cachorros antes de terminar la vacunación siempre que éstos puedan ser la causa de un enfriamiento en el animal”. En mi clínica somos partidarios de no bañar al cachorro antes de terminar las vacunas si el baño puede ser el origen de que la cría se enfríe”, explica el veterinario, “ya que este enfriamiento puede provocar una bajada de defensas en el cachorro y que el pequeño se constipe”.

La bañera es un lugar demasiado grande. Es mejor usar la pila del lavabo o una palangana

Si se seca de forma adecuada al cachorro, con ayuda de una toalla y un secador (aplicado a unos 30 centímetros del cuerpo del perro para evitar que la piel sufra quemaduras) no tienen por qué existir problemas de constipados. Pero, en cualquier caso, el veterinario prefiere la “precaución”. Y no exponer al cachorro a una situación de riesgo “innecesaria”. El moquillo o constipado hará bajar las defensas del animal y obliga a interrumpir el calendario de vacunaciones emprendido.

El calendario de vacunación del cachorro suele iniciarse antes de las ocho semanas de edad. Pero para conseguir una correcta inmunidad, hay que realizar una segunda, e incluso, en algunas razas, una tercera aplicación en las primeras 15 semanas de vida.

Baños secos cuando hace frío

Cuando el cachorro es muy pequeño, hay veces que evitar el agua y el jabón puede ser una buena idea. En el mercado existen preparados que permiten dar baños secos a la cría de perro. Estos productos se aplican sobre el pelaje del animal, se dejan actuar según las indicaciones, y se eliminan a través del cepillado.

En invierno, cuando la temperatura exterior es baja, los baños secos parecen una buena alternativa al aseo con agua y jabón cuando se trata de minimizar las posibilidades de que el animal contraiga un constipado. Se trata de evitar situaciones de riesgo para el cachorro en las que pudiera coger frío.

La rutina de aseo en las crías

La rutina del baño del cachorro, a partir de ahora, no difiere en lo sustancial del baño de un perro adulto: se recomienda comenzar el aseo por la zona de la cabeza, con ayuda de una toalla humedecida en agua templada y ligeramente enjabonada,

“Conviene no bañar al cachorro antes de terminar las vacunas si el baño puede ser el origen de que la cría se enfríe”

aplicar el producto por el resto del cuerpo y repartirlo con ayuda de un ligero masaje para que el champú actúe de forma adecuada con la piel y pelaje del cachorro.

Vigilar que no entre agua ni jabón en contacto con los ojos o la parte interna del oído del pequeño es esencial, ya que puede causar irritación y algunas infecciones (otitis). En cualquier caso, debe utilizarse un jabón específico, suave, para cachorros. Su veterinario podrá asesorarle sobre cuál el mejor para su perro.

Consejos

  • Evite los baños con agua y jabón en cachorros antes de terminar su calendario de vacunación siempre que exista riesgo de que el pequeño se enfríe.
  • La bañera puede ser un lugar demasiado grande para una cría de perro. Pruebe un sitio de tamaño más parecido al suyo, como la pila del lavabo o una palangana.
  • El agua de baño del cachorro, como la del perro adulto, debe estar caliente: con una temperatura que ronde los 39 ºC.
  • Transformar el lugar del baño en una zona de juego puede ser una buena idea para inspirar confianza al cachorro.
  • El aseo del cachorro precisa un champú suave específico: consulte con su veterinario.
  • Cuando el cachorro es muy pequeño, suele ser conviene usar un producto para el baño seco. Evitará el riesgo de enfriamiento.

Autor: Eva San Martín                                       Web: www.consumer.es