Autor: Pablo Siebers Gadella                                Web: » Mundoacuariofilo

Desove

Cuando hablamos de un acuario de cría pensamos casi siempre en un pequeño recipiente, sin embargo el tamaño depende por completo de los peces que deseamos criar y, si queremos que sirva también para el desarrollo de los alevines.

Un acuario de 20 litros nos puede servir como paridera para vivíparos, lugar de desove de pequeños ovíparos, o como lugar para la eclosión de huevos (puestos en otro acuario) y primeros días de las crías de otros peces más grandes. Sin embargo, para conseguir que crezcan con normalidad necesitamos un acuario más espacioso. En la naturaleza los alevines están casi todo el día comiendo, e imitar esto en un acuario es un poco más complicado
porque hay que evitar la contaminación del agua. Además, los alevines necesitan para su desarrollo en proporción mucho más espacio que los peces adultos; las señales hormonales les avisan cuando no hay espacio suficiente para todos y esto frena su desarrollo.

El hecho de capturar peces en un acuario de conjunto, para trasladarlos a otro, siempre les pone nerviosos. Sin embargo, cuando están deseando reproducirse pasan este trauma más fácil; su instinto vence entonces más rápidamente el miedo al ambiente nuevo (aunque el tiempo de adaptación es diferente según las especies). Para saber qué peces están preparados para la reproducción debemos fijarnos en el abultamiento de la barriga de la hembra. Esto, que para un criador experto es fácil, no lo es tanto para un aficionado que lo intenta por primera vez, pero el comportamiento de los machos ayuda mucho porque persiguen más activamente a aquellas hembras que están grávidas.

Tanto en un pequeño acuario de desove, como en uno más grande para el desarrollo no hay que poner gravilla en el suelo, para poder controlar así la limpieza. Para los vivíparos colocamos una pequeña planta flotante y una piedra para que sirva a las crías de refugio. El agua debe tener los mismos parámetros del acuario principal, donde volverán cuando ya no sean alevines, sino peces jóvenes. Conviene instalar un difusor de aire para que haya algo de movimiento en el agua. Cuando tengamos alguna hembra a la que vemos que se le acerca el momento de
parir, la colocamos en este acuario   la retiramos cuando ya se haya recuperado del parto. A partir de ese momento tenemos que alimentar a los alevines varias veces al día, cuanto más mejor, pero siempre en muy pequeñas cantidades (lo que se coman en 3 o 4 minutos). Para evitar la polución debemos hacer una vez al día lo siguiente: primero parar el difusor del aire y cuando el agua esté quieta empezar a sifonar todas las partículas de suciedad que se hayan quedado sobre el suelo (al no tener gravilla tendremos todo bien a la vista). El agua que retiramos con esta labor de sifonado (aproximadamente un 2 ó 3 % del total), la reponemos con agua nueva, sin cloro y aproximadamente a la misma temperatura. A continuación ponemos nuevamente el difusor de aire en marcha y nuestro criadero estará otra vez limpio hasta el día siguiente, cuando repitamos la operación.

La labor de limpieza y renovación parcial diaria del agua es fundamental y hace menos necesaria la filtración, no obstante, podemos instalar un pequeño filtro interior de caja (o esponja sintética) accionado por un compresor de aire, que es útil en estos acuarios de cría y muy usado por los aficionados a los Killis. Consiste en una
cajita (aproximadamente de 8x8x8cm) de plástico transparente con una tapa finamente perforada y una pequeña placa perforada en el fondo. Esta última lleva dos tubos verticales, de diferente diámetro, que pasan por encima de la tapa. Al tubo más fino se conecta el macarrón por donde llega el aire del compresor que hace funcionar el otro tubo