La Guardia Civil ha detenido a un hombre acusado de pertenencia a grupo criminal, caza furtiva con galgos, desobediencia grave a agentes de la autoridad y amenazas e intimidación a vecinos de las localidades de Manzanares y Membrilla, en la provincia de Ciudad Real. El arresto supone un avance relevante en una investigación centrada en la actividad de una organización dedicada a la captura ilegal de liebres en cotos privados.
Según informó la Guardia Civil en un comunicado oficial, el detenido formaba parte de una red estructurada que actuaba con una actitud “especialmente desafiante y violenta” frente a la autoridad. En intervenciones previas, los integrantes del grupo habían logrado huir a gran velocidad, tanto campo a través como por carreteras convencionales, generando situaciones de grave riesgo para los agentes y para otros usuarios de la vía.
Amenazas a vecinos y presión en el entorno rural
A las huidas temerarias se suman diversos episodios de amenazas e intimidación dirigidas a vecinos de la zona, entre ellos cazadores legales y agricultores de Manzanares y Membrilla. Las autoridades vinculan estos comportamientos a una estrategia de presión para facilitar la continuidad de la actividad furtiva en áreas rurales donde la convivencia ya se encontraba tensionada por la presencia de la red.
Ante esta situación, la Guardia Civil estableció un dispositivo especial de vigilancia que permitió interceptar al sospechoso en pleno episodio de caza ilegal. En el momento de la actuación, el detenido utilizaba visores térmicos de última generación para localizar liebres durante la noche, una tecnología que multiplica la eficacia de la persecución y agrava el impacto sobre la fauna silvestre.
Impacto sobre la biodiversidad
La presión furtiva resulta especialmente preocupante en el actual contexto ecológico. Las poblaciones de liebre ibérica (Lepus granatensis) llevan años sufriendo un fuerte descenso debido a enfermedades como la mixomatosis, lo que debilita su capacidad de recuperación. La caza ilegal intensiva añade un factor de estrés adicional sobre un ecosistema ya frágil, afectando al equilibrio de la biodiversidad y a la sostenibilidad de las especies cinegéticas.
Según las investigaciones, el arrestado iba acompañado de clientes procedentes de otras provincias de Castilla-La Mancha y de Extremadura. Este dato confirma que la organización operaba como una red que ofrecía servicios de caza ilegal a terceros, con una logística que incluía desplazamientos en vehículos, localización de zonas de captura y distribución posterior de los animales.
Pruebas incautadas e investigación abierta
Durante el operativo, los agentes intervinieron el vehículo utilizado en la actividad ilícita y en las fugas, así como varios dispositivos de telefonía móvil que serán analizados para reconstruir las comunicaciones internas del grupo y determinar posibles vínculos con otros implicados.
El detenido y las diligencias instruidas han sido puestos a disposición del tribunal de instancia de Manzanares. La Guardia Civil mantiene la investigación abierta y no descarta nuevas detenciones, tanto de otros miembros de la organización como de las personas que contrataban sus servicios ilegales.
La operación refuerza el compromiso de las fuerzas de seguridad en la lucha contra la caza furtiva organizada, una actividad que combina delitos medioambientales, riesgo para la seguridad pública y conflictos sociales en el entorno rural. Las autoridades subrayan la importancia de la colaboración ciudadana para frenar estas prácticas y proteger tanto la biodiversidad como la convivencia en el territorio.