Descubren en Ecuador una diminuta rana venenosa que desconcertó a los científicos

Una nueva especie de rana venenosa acaba de incorporarse a la biodiversidad conocida de Ecuador. Se trata de Excidobates perplexus, un pequeño anfibio de apenas unos milímetros que ha sorprendido a los investigadores por una característica muy llamativa: las dos poblaciones conocidas presentan una coloración completamente diferente.

El descubrimiento, publicado en la revista científica Zootaxa, vuelve a poner de manifiesto cuánto queda todavía por conocer de los bosques del sureste de Ecuador, pero también la rapidez con la que algunas especies pueden verse amenazadas incluso antes de que la ciencia llegue a conocerlas en profundidad.

 

Una rana que apenas alcanza los dos centímetros

Excidobates perplexus mide entre 15,1 y 18,3 milímetros de longitud, aproximadamente el tamaño de una uña.

La especie pertenece al género Excidobates, un grupo de pequeñas ranas venenosas cuya diversidad todavía no se conoce completamente. Es endémica de Ecuador y, hasta el momento, solo se han localizado dos poblaciones conocidas en el sur del país.

Una de ellas se encuentra en la zona de Sopladora, en la cuenca del río Paute, mientras que la segunda está situada al norte de la Cordillera del Cóndor. Ambas poblaciones están separadas por unos 65 kilómetros.

 

¿Por qué la llaman rana venenosa “desconcertante”?

El nombre científico perplexus hace referencia precisamente a la sorpresa que provocó su aspecto.

Los ejemplares de Sopladora presentan una coloración oscura, con tonos escarlata y un patrón reticulado rojizo en los flancos y el vientre. En cambio, el ejemplar conocido de la Cordillera del Cóndor presenta el dorso verde con manchas amarillas irregulares y un vientre amarillo con un patrón oscuro.

La diferencia era tan evidente que inicialmente los investigadores contemplaron la posibilidad de que pudieran tratarse de especies diferentes.

Sin embargo, el estudio conjunto de sus características morfológicas, genéticas, acústicas y ecológicas permitió determinar que ambas poblaciones pertenecen a la misma especie. La distancia genética entre ellas es de apenas un 0,6-0,7 %.

 

Vive en bosques maduros y bien conservados

La nueva rana ha sido encontrada en ambientes forestales que conservan unas condiciones ecológicas muy concretas.

Habita en bosques maduros y bien conservados, con árboles que pueden superar los 15 metros de altura y una importante presencia de quebradas, bromelias, helechos y otras plantas epífitas. Su modo de vida es principalmente terrestre.

Los machos realizan sus vocalizaciones ocultos bajo troncos, entre la hojarasca o cerca de las raíces de grandes árboles. Su llamada de apareamiento presenta entre 24 y 26 pulsos y una frecuencia dominante situada aproximadamente entre 4.781 y 5.063 Hz.

Estos detalles son importantes porque permiten a los investigadores conocer mejor cómo utiliza la especie su hábitat y diferenciarla de otros anfibios similares.

 

Una especie recién descubierta que ya está amenazada

Uno de los aspectos más preocupantes del descubrimiento es que Excidobates perplexus podría enfrentarse a un riesgo elevado de desaparición.

La población de la Cordillera del Cóndor se encuentra en una zona afectada por grandes concesiones mineras destinadas a la extracción de cobre, oro y molibdeno. El estudio también señala como amenazas el desarrollo hidroeléctrico y la captura ilegal para el comercio de fauna silvestre.

En el caso de las ranas venenosas, el atractivo que despiertan entre determinados coleccionistas puede convertirse en un problema añadido cuando las poblaciones son pequeñas y tienen una distribución geográfica muy limitada.

Por todo ello, los autores del estudio proponen que la especie sea incluida en la categoría de En Peligro Crítico (CR) de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

 

Descubrir una especie también significa protegerla

El caso de Excidobates perplexus recuerda que descubrir una especie no significa únicamente añadir un nuevo nombre a un catálogo científico.

En muchas ocasiones, cuando una especie es descrita formalmente, los investigadores también descubren que su área de distribución es extremadamente pequeña, que sus poblaciones están fragmentadas o que su hábitat se encuentra sometido a fuertes presiones.

En este caso, las dos poblaciones conocidas ocupan diferentes tipos de bosque y están separadas geográficamente. La combinación de una distribución limitada y amenazas como la minería y el comercio ilegal hace especialmente importante conocer con precisión dónde vive y qué condiciones necesita para sobrevivir.

 

Los bosques de Ecuador todavía guardan muchas sorpresas

Ecuador es uno de los países con mayor diversidad de anfibios del planeta y sus bosques siguen proporcionando nuevos descubrimientos científicos.

La descripción de Excidobates perplexus demuestra además la importancia de combinar el trabajo de campo con técnicas genéticas. Sin los análisis realizados por los investigadores, las diferencias de color entre las dos poblaciones podrían haber llevado a interpretarlas inicialmente como especies distintas.

Esta pequeña rana es, por tanto, mucho más que una nueva especie para la ciencia. Es también un recordatorio de que todavía existen especies desconocidas en ecosistemas que, al mismo tiempo, están sometidos a una presión creciente.

Conocerlas es el primer paso. Proteger los bosques donde viven es lo que puede permitir que sigan formando parte de ellos.

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