Autor: Benedicto García Cubillo

Si observamos los perros que pasean por nuestras calles y parques, podremos ver que cada perro va ataviado con un collar diferente, y muchas veces vemos   que hay perros que utilizan un collar no adecuado para sus necesidades y lo que es más importante para las necesidades de su propietario. El collar no solamente   es un objeto estético en el perro, es mucho más, ya que junto con la correa, es el lazo de unión con su propietario, y muchas veces, más de las que nos creemos, sirve como medio de comunicación entre dueño y perro, a través del collar nuestro perro puede predecir cual va a ser la siguiente acción que realicemos, sin ser nosotros conscientes de ello; a través del collar podemos corregir una acción no deseada, podemos dirigirlo hacia donde deseemos, etc.

Decimos no adecuado sobre todo en el caso de los conocidos como “collares de   pinchos” o “de castigo”, la mayoría de propietarios alega que utiliza ese collar   porque así su perro tira menos, lo cual puede ser cierto en un primer momento,   ante la novedad del dolor en el cuello, el perro suele tirar menos de la correa, pero pasado un tiempo el perro se va acostumbrando a ese dolor en el cuello y progresivamente va aumentando la tensión en la correa hasta que volvemos otra vez al principio y el perro sigue tirando igual, solo que con una diferencia, ahora soporta más el dolor en el cuello.

En general, hacemos un mal uso del collar sea del tipo que sea, y esto es de   muy fácil comprobación, cuando nuestro perro tira mucho de la correa, nosotros   tendemos de forma natural a tirar de la correa en sentido contrario, con lo cual lo único que conseguimos es agravar el problema, porque cuando más tiremos hacia atrás del perro, más tira él hacia delante, que es lo mismo que nosotros   hacemos cuando alguien nos empuja hacia atrás, nosotros realizamos fuerza hacia delante; como se puede observar en todo momento estamos utilizando los términos tirar o fuerza, de ahí que el uso del collar sea incorrecto, ya que en este no debe utilizarse la fuerza o la tensión

Si nuestro perro es un perro educado que desde pequeño le hemos enseñado a   caminar a nuestro lado, y esto lo realiza correctamente, seguramente nos sirva   cualquier tipo de collar no opresivo, lo que conocemos por collares de cuero o nylon con hebilla o similares, ahora bien si nuestro perro no camina correctamente  a nuestro lado, ¿qué tipo de collar deberíamos utilizar?.

La respuesta a esta pregunta depende casi única y exclusivamente del perro,   el collar que debemos utilizar debe ir en consonancia al carácter y características   de nuestro perro, es decir si nuestro perro es un perro de carácter muy fuerte   y además es muy duro físicamente, utilizaríamos un collar de cadena o “estrangulador” como es conocido, aunque su nombre sea incorrecto, y su función no sea la de   estrangular , e incluso se podría utilizar uno de los de “castigo”, siempre   y cuando lo manejemos de forma correcta, no utilizando la fuerza o tensión sobre el collar, sino utilizando la “maña”, cuando nuestro perro tire no debemos crear   a través de nuestro brazo una fuerza igual pero de sentido contrario, sino que debemos dar un tirón corto pero brusco cuya función es la de crear una molestia   al perro, de forma que este entienda que si él tira de la correa va a obtener algo molesto, y de manera inversa, si el perro no tira va a obtener nuestra alabanza o premio ya sea de forma vocal o en forma de golosina. Utilizaremos   en este caso el collar de castigo como una herramienta para el aprendizaje del   perro, no como una herramienta de uso cotidiano, ya que este collar se utiliza   en adiestramiento para que el perro aprenda a realizar o no realizar cierto  tipo de acciones, y una vez aprendido lo oportuno se deja de utilizar, y esto   para un cierto grupo de perros con unas características y temperamento muy específicos. El collar “estrangulador” además de ser una herramienta de aprendizaje, también lo podemos utilizar para el uso cotidiano utilizando el collar de forma que   mejor nos convenga uniendo la correa a la parte que produce “estrangulamiento”  o a la que no lo produce.

Si nuestro perro es de carácter normal y su sensibilidad corporal es normal,   podríamos utilizar un collar “estrangulador”, sólo que en este caso no necesariamente   ha de ser metálico también puede ser valido de otro tipo de material como el cuero o nylon, y lo utilizaremos de igual forma que la descrita anteriormente.

Y si nuestro perro es bastante sensible y su sensibilidad física es muy alta,   utilizaríamos un collar del tipo no opresivo, ya que en este tipo de perros   una corrección del tipo físico suele ser más contraproducente que efectiva, y utilizaremos el manejo físico casi exclusivamente para premiar a través de   caricias o palmadas, evitando en todo momento el uso del collar como medio correctivo.