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El embarazo de una gata se prolonga durante 65 días, en los cuales entre uno y cinco cachorros felinos crecerán en el interior de su vientre. Este periodo apasionante comienza como en cualquier otro mamífero y se desarrolla durante poco más de dos meses. En este artículo se desvela qué sucede durante la gestación de la gata y se dan las pistas para saber cuándo se acerca la hora del parto de los cachorros felinos.

¿Cuánto dura el embarazo de una gata?

El embarazo de una gata dura unos 65 días, dos meses que acabarán con el nacimiento de los cachorros

El embarazo de la gata dura entre 64 y 67 días, algo más de dos meses. Durante estas casi nueve semanas de gestación, los futuros cachorros felinos crecen en el interior del vientre de su madre.

Pero, ¿cómo comienza? Como en todas las mamíferas, el embarazo de la gata empieza con la llegada de un espermatozoide a su óvulo. La carrera de los gametos felinos masculinos es muy competitiva, pues ¡el macho libera millones de espermatozoides durante la cópula! El espermatozoide que antes alcance el óvulo será quien logre la fecundación y transmitir su información genética a los cachorros. Este es el inicio de la gestación de la gata, un apasionante viaje de 65 días de cambios y evolución en el interior de su cuerpo!

¿Qué sucede en el interior del vientre de una gata embaraza?

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Conocer las fases del embarazo de la felina ayuda a que la gestación transcurra sin problemas y a que los futuros mininos nazcan sanos.

Unos cinco días después de la cópula, el embrión comienza su viaje hacia el útero e intentará engancharse a sus paredes para finalizar su desarrollo. Si tiene éxito, esto ocurrirá durante el día 12 o 13 tras la fecundación del espermatozoide.

El crecimiento de los embriones no se hace esperar. Los latidos del corazón de los futuros gatitos ya se distingue hacia el día 20 de embarazo. El número de cachorros varía: la camada estará constituida por entre una y cinco crías de media.

Las células embrionarias aceleran su crecimiento cuando entran en la cuarta semana del embarazo. Los embriones crecen para formar los órganos y músculos: desde los espectaculares ojos de los gatos hasta la médula espinal. Los felinos duplican su tamaño en pocos días, y este rápido crecimiento no pasa desapercibido para su madre.

Pero no solo eso. Las gatas no se libran de las incómodas náuseas y mareos que padecen las gestantes humanas. Entre la cuarta y quinta semana de embarazo, tendrá que sufrirlas. Este malestar felino, como ocurre en las mujeres, es consecuencia de la revolución hormonal que vive su cuerpo y de los cambios que se producen en su útero, que se adapta para albergar a los futuros cachorros que se desarollan en su interior.

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Hacia el día 35 de gestación, los pezones también se preparan para la lactancia: se tornan más rosados y aumentan su tamaño. Los mininos incrementan su peso y crecen raudos, gracias a los valiosos nutrientes que reciben de su madre a través de la placenta. La gata también gana peso, en torno a un 20% o 30% más, como consecuencia del aumento de tamaño de los futuros cachorros en su interior.

En la última etapa, los órganos y músculos de las futuras crías terminan su crecimiento. Durante esta fase, los pequeños también desarrollan su hocico y el característico pelaje que cubrirá su cuerpo el resto de su vida.

En torno al día 50, los cachorros tienen forma alargada, como de salchichas con orejitas, pero sus cabezas ya son diferenciables. El vientre de la gata muestra con claridad su avanzado estado de gestación y los movimientos y patadas de sus pequeños se hacen notar con cada vez mayor intensidad. Todas estas señales advierten el fin del periplo para los mininos en el vientre materno: se acerca el día del parto, que se producirá en torno al día 65 de gestación. Para entonces, sus cachorros habrán superado los 10 centímetros de longitud y su peso rondará entre los 85 y los 100 gramos.

El parto de la gata

La cercanía del parto de la gata explica que la futura madre busque un sitio tranquilo, silencioso y retirado del paso de personas y otros posibles visitantes. La cama que servirá de refugio y paritorio se puede preparar con una caja y toallas o mantas limpias.

El lugar debe tener cerca, además, agua fresca y alimento para cachorros alto en calorías y proteínas que también necesita ingerir la felina durante el posparto.

Autor: Eva San Martín                                                Web: www.consumer.es