Cría de cíclidos en grutas o depresiones

Los cíclidos forman una de las familias de peces de agua dulce más interesantes para el acuarista. Su comportamiento reproductivo es especialmente llamativo porque, a diferencia de muchas otras especies mantenidas en acuarios, numerosas especies no se limitan a realizar la puesta y abandonar los huevos: forman parejas, defienden un territorio y participan activamente en el cuidado de la descendencia.

Dentro de este amplio grupo encontramos cíclidos que desovan sobre superficies abiertas, especies que excavan pequeñas depresiones en el sustrato, incubadores bucales y otros que prefieren reproducirse en el interior de cuevas, grietas o refugios.

Los llamados cíclidos cavernícolas o desovadores en refugios encuentran en una gruta un lugar protegido donde depositar los huevos. Esta estrategia reduce la exposición de la puesta y permite a los progenitores vigilar estrechamente tanto los huevos como los alevines.

Entre los ejemplos más conocidos en acuariofilia se encuentra el kribensis, Pelvicachromis pulcher, un pequeño cíclido africano que suele reproducirse en el interior de cuevas y muestra un interesante comportamiento de cuidado parental.

 

¿Cómo se reproducen los cíclidos que utilizan cuevas?

En estas especies la reproducción comienza normalmente con la formación de una pareja y la elección de un territorio.

Cuando las condiciones son adecuadas, macho y hembra muestran comportamientos de cortejo y comienzan a explorar posibles lugares para realizar la puesta. La hembra puede limpiar cuidadosamente la superficie elegida antes de depositar los huevos.

Dependiendo de la especie, la puesta puede quedar adherida al techo, las paredes o el fondo de una cavidad. Posteriormente los progenitores permanecen cerca del refugio y se encargan de proteger la puesta.

En muchas especies ambos padres participan en la defensa del territorio y de la descendencia, aunque el reparto de tareas puede variar considerablemente entre especies. En algunos cíclidos la hembra permanece más tiempo junto a los huevos mientras el macho vigila los alrededores.

Por ello, no existe un único patrón reproductivo aplicable a todos los cíclidos. La familia presenta una extraordinaria diversidad de estrategias de reproducción y cuidado parental.

 

La elección de la pareja

Conseguir una pareja compatible es uno de los aspectos más importantes cuando queremos reproducir cíclidos.

En algunas especies resulta difícil distinguir el sexo cuando son juveniles. Una estrategia habitual en acuariofilia consiste en mantener varios ejemplares jóvenes hasta que se formen parejas de manera natural.

Cuando dos individuos comienzan a permanecer juntos y a defender una zona determinada del acuario, pueden estar iniciando la formación de un vínculo reproductivo.

Sin embargo, no debemos confundir la formación de una pareja con una garantía de reproducción. Las condiciones del agua, la alimentación, la edad de los peces, el tamaño del acuario y la disponibilidad de refugios también influyen.

 

Preparar el acuario de cría

El acuario debe reproducir, dentro de lo posible, las condiciones que encontraría la especie en su ambiente natural.

Para un cíclido que utiliza cuevas necesitaremos principalmente:

  • Refugios adecuados para el tamaño de los peces.
  • Rocas colocadas de forma estable.
  • Cuevas de cerámica especialmente diseñadas para acuariofilia.
  • Macetas de barro sin pinturas ni tratamientos químicos.
  • Medias cáscaras de coco preparadas específicamente para su uso en acuarios.
  • Sustrato adecuado para la especie.
  • Zonas con vegetación o elementos que proporcionen seguridad.
  • Una filtración eficaz pero sin corrientes excesivamente fuertes.

Las cuevas deben estar perfectamente asentadas para evitar que puedan desplazarse o derrumbarse sobre los peces.

También es recomendable ofrecer más de un refugio. De esta manera la pareja podrá escoger el lugar que considere más apropiado y, además, se reduce la competencia por una única cueva cuando conviven varios ejemplares.

 

24 Nov 2013

 

¿Qué características debe tener una buena cueva?

No es necesario construir una instalación complicada.

Una cueva adecuada debe ser suficientemente grande para que los peces puedan entrar y girarse cómodamente, pero no tan amplia como para que pierda la sensación de refugio.

Las macetas de terracota colocadas de lado son una solución sencilla y económica. También existen cuevas comerciales fabricadas con materiales destinados específicamente a acuarios.

Las medias cáscaras de coco son otra alternativa tradicional entre los aficionados, siempre que estén correctamente preparadas y sean aptas para su utilización en el acuario.

En especies pequeñas, una entrada relativamente estrecha puede resultar especialmente atractiva porque proporciona protección frente a otros peces.

La iluminación tampoco debería convertir el refugio en una zona excesivamente expuesta. Muchas especies que crían en cuevas prefieren lugares tranquilos y parcialmente sombreados.

 

El sustrato también importa

En determinadas especies el sustrato desempeña un papel importante durante la reproducción.

Algunos cíclidos excavan pequeñas depresiones alrededor de la cueva o transportan arena con la boca. Otros limpian cuidadosamente una superficie antes de realizar la puesta.

Por este motivo, cuando la especie lo permita, un sustrato de arena fina puede resultar especialmente interesante.

Además de favorecer determinados comportamientos naturales, la arena permite a los peces excavar sin riesgo de producirse heridas por partículas excesivamente gruesas o cortantes.

 

El cortejo antes de la puesta

El comportamiento de cortejo puede variar mucho entre especies.

Los peces pueden perseguirse, realizar movimientos corporales, limpiar repetidamente la entrada de la cueva o excavar el sustrato.

En el caso del kribensis, por ejemplo, la hembra puede mostrar una coloración ventral muy intensa durante el periodo reproductivo y realizar determinados movimientos de cortejo frente al macho. Una vez formada la pareja, ambos pueden ocupar y defender una cueva.

El comportamiento reproductivo puede llegar a ser bastante intenso y no siempre debe interpretarse como una agresión. Sin embargo, si uno de los ejemplares está siendo perseguido continuamente y no dispone de lugares donde refugiarse, será necesario intervenir.

 

La puesta de los huevos

Una vez preparado el lugar, la hembra deposita los huevos sobre una superficie adecuada y el macho los fecunda.

En las especies cavernícolas, los huevos pueden quedar adheridos a las paredes o al techo de la cueva.

El número de huevos depende enormemente de la especie. No debemos utilizar una cifra concreta como referencia para todos los cíclidos, ya que existen diferencias considerables entre especies.

A partir de ese momento comienza una etapa especialmente interesante: el cuidado parental.

 

Cuidado de los huevos

Los padres permanecen junto a la puesta y pueden realizar diferentes comportamientos destinados a mantenerla en buenas condiciones.

Entre ellos se encuentra el movimiento de las aletas para favorecer la circulación de agua alrededor de los huevos, la limpieza de la superficie y la retirada de huevos que no se desarrollan correctamente.

Al mismo tiempo, los progenitores vigilan la entrada de la cueva y expulsan a otros peces que se aproximen demasiado.

Esta conducta tiene una explicación evidente: una puesta protegida dentro de una cavidad puede ser mucho menos vulnerable que una puesta situada en una superficie abierta.

 

Cuando nacen los alevines

Tras la eclosión, los pequeños peces todavía no son capaces de nadar libremente.

En algunas especies los padres trasladan las larvas a pequeñas depresiones excavadas en el sustrato o a otro refugio.

Posteriormente, cuando los alevines adquieren capacidad para nadar, comienza una de las escenas más llamativas de la reproducción de los cíclidos: los progenitores conducen a la descendencia por el acuario formando un pequeño grupo.

Si algún alevín se aleja demasiado, los padres pueden recogerlo o conducirlo de nuevo hacia el grupo.

En el kribensis, ambos progenitores participan en la protección de la descendencia y los alevines permanecen asociados a la pareja durante las primeras semanas.

 

La alimentación de los alevines

La alimentación debe adaptarse al tamaño de la boca de los alevines.

Durante los primeros días pueden utilizarse alimentos específicamente formulados para alevines y, dependiendo de la especie y del tamaño de los recién nacidos, pequeños organismos vivos como nauplios de Artemia.

Es preferible proporcionar pequeñas cantidades varias veces al día que una única toma abundante.

La calidad del agua adquiere especial importancia en este periodo. Los restos de comida se descomponen rápidamente y pueden deteriorar las condiciones del acuario.

Una buena filtración, cambios de agua adecuados y una alimentación controlada son fundamentales para conseguir que los alevines crezcan correctamente.

 

La territorialidad durante la reproducción

Uno de los aspectos que más debe tener en cuenta el acuarista es que un cíclido que normalmente parece tranquilo puede convertirse en un excelente defensor de su territorio cuando tiene una puesta.

La pareja puede expulsar de su zona a otros peces e incluso enfrentarse a ejemplares considerablemente mayores.

Esto no significa que todas las especies sean extremadamente agresivas. La intensidad de la defensa depende de la especie, el tamaño del acuario, la configuración del territorio y la presencia de otros peces.

Los problemas suelen aparecer cuando el acuario es demasiado pequeño o cuando varios peces compiten por las mismas zonas de fondo y los mismos refugios.

Por ello, en un acuario destinado específicamente a la reproducción resulta mucho más sencillo controlar el comportamiento territorial.

 

¿Es necesario separar a la pareja?

No siempre.

Una de las características más interesantes de los cíclidos que practican cuidado parental es precisamente que los padres pueden encargarse de la puesta y de los alevines.

Si el acuario es suficientemente grande y está correctamente estructurado, podemos observar este comportamiento sin necesidad de retirar inmediatamente a los progenitores.

Sin embargo, cuando existen otros peces en el acuario, la situación cambia.

Los compañeros de tanque pueden intentar acceder a la cueva o alimentarse de los alevines, provocando además un aumento considerable de la agresividad de la pareja reproductora.

En un acuario comunitario será necesario valorar cuidadosamente la compatibilidad y proporcionar suficientes zonas de escape para todos los habitantes.

 

Errores frecuentes al intentar criar cíclidos en cuevas

Uno de los errores más habituales es colocar una única cueva y esperar que cualquier pareja la acepte.

También es frecuente mantener demasiados peces en un acuario pequeño. Cuando comienza la reproducción, el territorio que antes parecía suficiente puede quedarse rápidamente reducido.

Otro problema es realizar cambios bruscos en los parámetros del agua intentando provocar la puesta. Las condiciones deben modificarse únicamente cuando exista una razón y siempre de forma gradual.

Tampoco conviene manipular continuamente la cueva para comprobar si existen huevos o larvas. Las especies cavernícolas suelen elegir estos lugares precisamente porque proporcionan tranquilidad y protección.

Por último, debemos evitar sobrealimentar a los alevines. La cantidad de comida debe aumentar conforme crecen, pero siempre controlando la calidad del agua.

 

Una reproducción que permite observar el comportamiento natural

La cría de cíclidos en grutas o depresiones ofrece al aficionado mucho más que la posibilidad de obtener nuevos ejemplares.

Permite observar la formación de parejas, el cortejo, la elección del territorio, la preparación del refugio, la puesta, la defensa de los huevos y el cuidado de los alevines.

Es precisamente este comportamiento parental lo que convierte a los cíclidos en unos de los peces más interesantes para la observación en el acuario.

No obstante, cada especie tiene sus propias necesidades. Antes de intentar reproducir un cíclido concreto es imprescindible conocer su estrategia reproductiva, tamaño adulto, comportamiento territorial, parámetros de agua y necesidades de espacio.

Una buena reproducción no comienza cuando aparecen los huevos. Comienza mucho antes, con un acuario estable, peces correctamente alimentados, agua de calidad y un entorno en el que la pareja pueda desarrollar su comportamiento natural.

 

En resumen

Los cíclidos que utilizan grutas, grietas o depresiones necesitan un refugio seguro donde realizar la puesta y criar a su descendencia.

Un acuario bien estructurado, con cuevas adecuadas, sustrato apropiado, buena calidad del agua y suficiente espacio territorial, proporciona las condiciones necesarias para que la reproducción se produzca de forma natural.

Y, sobre todo, debemos recordar que no todos los cíclidos se reproducen de la misma manera. Mientras unas especies son desovadoras de sustrato y utilizan cuevas, otras incuban los huevos en la boca o emplean diferentes estrategias reproductivas. Conocer las características concretas de cada especie es la mejor garantía para mantenerla y reproducirla correctamente.

Revisado 15 Agosto 2023 – Publicado 23 Dic 2013

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