Cuando llega el buen tiempo aumentan los paseos, las excursiones, las jornadas en la playa y las horas que nuestros perros pasan al aire libre. Pero el sol no solo puede provocar problemas en las personas. Los perros también pueden sufrir quemaduras solares y daños en la piel como consecuencia de una exposición excesiva a la radiación ultravioleta.
No todos los perros tienen el mismo riesgo. El tipo de pelaje, la pigmentación de la piel, la presencia de zonas sin pelo y el tiempo que permanece el animal expuesto al sol son algunos de los factores que debemos tener en cuenta.
En determinados perros puede ser recomendable utilizar un protector solar formulado específicamente para animales, además de recurrir a otras medidas de protección como la sombra y evitar las horas de mayor radiación.
¿Todos los perros necesitan protector solar?
No necesariamente. El pelo proporciona una cierta protección frente a la radiación solar, por lo que un perro con un manto abundante y una piel bien pigmentada no tiene el mismo riesgo que un animal con poco pelo y piel clara.
Sin embargo, existen perros especialmente sensibles al sol y en ellos la fotoprotección adquiere mayor importancia. Entre ellos encontramos los perros sin pelo, aquellos con el manto blanco o muy claro, animales con zonas de piel poco pigmentada y perros que han perdido pelo por determinadas enfermedades o problemas dermatológicos.
También debemos prestar atención a los perros cuyo pelo ha quedado muy corto o cuya piel está más expuesta de lo habitual.
Por tanto, no se trata de poner crema solar a todos los perros por sistema, sino de valorar las características del animal y el tipo de exposición solar.
¿Qué zonas del perro son más sensibles al sol?
Aunque el pelo protege buena parte del cuerpo, existen áreas especialmente expuestas.
Entre ellas se encuentran:
- La punta y el puente del hocico.
- Las puntas de las orejas.
- La piel alrededor de los labios.
- El abdomen.
- Las ingles.
- La parte interna de los muslos.
- Cualquier zona con poca pigmentación o escasa cobertura de pelo.
Un perro que se tumba habitualmente boca arriba también puede exponer al sol zonas que normalmente permanecen protegidas por el manto.
El riesgo aumenta cuando la piel es clara y está poco pigmentada.
Perros que necesitan especial protección frente al sol
Hay algunos animales que deben vigilarse especialmente durante las exposiciones prolongadas.
Los perros sin pelo son uno de los grupos más vulnerables. También lo son los perros con pelo blanco o muy fino y piel clara, así como aquellos que presentan zonas de alopecia.
Una pérdida de pelo provocada por una enfermedad dermatológica también puede dejar la piel expuesta a la radiación solar. Lo mismo puede ocurrir después de determinadas intervenciones o cuando existe una zona corporal sin pelo.
En estos casos es aconsejable consultar con el veterinario sobre las medidas de fotoprotección más adecuadas.
¿Se puede utilizar protector solar de personas en un perro?
Esta es una de las cuestiones que más dudas genera.
La respuesta más prudente es no utilizar un protector solar humano por nuestra cuenta. Existen diferencias entre las formulaciones y algunos productos destinados a personas pueden contener sustancias que resultan problemáticas si el perro las ingiere al lamerse.
Por eso, la primera opción debería ser siempre un fotoprotector específicamente formulado para perros, siguiendo las indicaciones del fabricante y, cuando exista alguna duda, las recomendaciones del veterinario.
Además, que un producto sea apto para la piel humana no significa automáticamente que sea adecuado para un animal que puede lamerlo e ingerirlo.
Ingredientes que debemos evitar
El perro puede lamerse después de que le hayamos aplicado cualquier producto tópico. Este comportamiento es especialmente importante cuando hablamos de protectores solares.
Entre los ingredientes que deben evitarse en productos destinados a perros se encuentra el óxido de zinc, ya que su ingestión puede producir problemas gastrointestinales y toxicidad por zinc.
También debe evitarse el PABA (ácido paraaminobenzoico) en los protectores solares para perros.
Por eso, antes de aplicar cualquier fotoprotector es fundamental leer la etiqueta y comprobar que está indicado para uso en perros.
¿Cómo se aplica el protector solar?
El protector debe utilizarse siguiendo las instrucciones específicas del producto.
Antes de aplicarlo por primera vez, puede ser conveniente probar una pequeña cantidad en una zona limitada para comprobar que no produce irritación o una reacción cutánea.
Después, se aplica sobre las zonas que vayan a quedar expuestas al sol, prestando especial atención al hocico, las orejas y otras áreas con poca pigmentación.
Nunca debe aplicarse cerca de los ojos ni sobre mucosas.
También debemos intentar que el perro no lama inmediatamente la zona tratada. Las formulaciones veterinarias están diseñadas teniendo en cuenta las particularidades de los animales, pero eso no significa que debamos permitir que ingieran el producto.
La frecuencia de reaplicación dependerá del fotoprotector utilizado, del tiempo de exposición y de si el perro se moja o nada. Por eso es importante seguir las indicaciones del fabricante en lugar de aplicar una frecuencia universal a todos los productos.
La crema solar no sustituye a la sombra
Este punto es fundamental. El protector solar no convierte en segura una exposición prolongada al sol.
La mejor estrategia consiste en combinar diferentes medidas de protección:
- Evitar las horas de mayor radiación solar cuando sea posible.
- Buscar zonas de sombra.
- Reducir el tiempo de exposición directa.
- Proporcionar siempre agua fresca.
- Evitar que el perro permanezca durante mucho tiempo tumbado al sol.
- Utilizar prendas con protección frente a los rayos UV cuando puedan resultar adecuadas para el animal.
- Aplicar fotoprotector en las zonas especialmente sensibles cuando esté indicado.
Las prendas protectoras pueden ser especialmente útiles en determinados perros, ya que permiten cubrir una superficie corporal mayor y reducir la necesidad de aplicar producto en todo el cuerpo.
¿Qué ocurre si un perro se quema con el sol?
Las quemaduras solares pueden provocar enrojecimiento, calor, sensibilidad, descamación y pérdida de pelo en las zonas afectadas.
Si observamos una alteración de la piel después de una exposición solar, debemos retirar al perro del sol y evitar nuevas exposiciones mientras se recupera.
Cuando la lesión sea extensa, exista dolor importante, ampollas, heridas, inflamación marcada o la piel no evolucione favorablemente, será necesario acudir al veterinario.
No debemos aplicar cremas, aceites o remedios caseros sin saber si son adecuados para la lesión. Una quemadura puede ser más profunda de lo que aparenta inicialmente y algunas lesiones requieren tratamiento veterinario.
Sol y cáncer de piel en perros
La exposición excesiva a la radiación ultravioleta no es solamente una cuestión estética.
Las quemaduras solares y el daño producido por la radiación pueden contribuir a problemas dermatológicos y están relacionados con determinados tipos de cáncer cutáneo en perros. El riesgo es especialmente relevante en animales con poca pigmentación y zonas corporales expuestas.
Por este motivo, la prevención tiene un papel importante, especialmente cuando nuestro perro pertenece a un grupo vulnerable.
Protector solar y golpe de calor: no son lo mismo
Es importante no confundir ambos problemas. El protector solar ayuda a reducir el daño producido por la radiación ultravioleta sobre la piel, pero no evita que un perro pueda sufrir un golpe de calor.
Un animal puede tener la piel protegida y, aun así, encontrarse en peligro si permanece demasiado tiempo bajo temperaturas elevadas.
En verano debemos cuidar ambos aspectos: proteger la piel frente al sol y evitar el sobrecalentamiento. El perro debe disponer de agua y sombra y debemos adaptar los paseos y el ejercicio a las condiciones ambientales.
Consejos para proteger a tu perro del sol
La protección solar de nuestros perros no depende únicamente de una crema. Podemos resumir las principales recomendaciones en unos sencillos puntos:
✔️ Identifica si tu perro pertenece a un grupo especialmente sensible al sol.
✔️ Protege las zonas con poca pigmentación y poco pelo.
✔️ Utiliza un fotoprotector específico para perros cuando esté indicado.
✔️ Revisa siempre la composición y evita productos que contengan ingredientes potencialmente tóxicos si son ingeridos.
✔️ Evita las horas de mayor exposición solar.
✔️ Proporciona siempre sombra y agua fresca.
✔️ No dejes al perro durante largos periodos tomando el sol.
✔️ Vigila cualquier cambio en la piel después de una exposición prolongada.
✔️ Consulta al veterinario ante quemaduras, lesiones, pérdida de pelo o alteraciones cutáneas que no desaparezcan.
Una protección adecuada empieza por conocer a nuestro perro
No todos los perros necesitan el mismo nivel de protección frente al sol. Un animal con abundante pelo y piel pigmentada no se enfrenta al mismo riesgo que un perro sin pelo, de manto muy claro o con zonas de piel expuestas.
Por eso, más que aplicar protector solar indiscriminadamente, debemos observar las características de nuestro perro, controlar su exposición al sol y utilizar fotoprotección cuando realmente la necesite.
Y hay algo que debemos recordar: la crema solar es solo una parte de la protección. La sombra, el agua fresca y evitar una exposición excesiva son igualmente importantes para que nuestros perros disfruten del verano de forma segura.