¿Cómo sobreviven los animales a la nieve?

Foto de Pixabayc- Pexel

La nieve transforma por completo el entorno natural. El paisaje cambia, el alimento escasea y las temperaturas caen a niveles que, para los humanos, resultarían difíciles de soportar sin abrigo y refugio. Sin embargo, para muchos animales la nieve no es una sorpresa ni una condena, sino una parte habitual de su ciclo de vida. A lo largo de miles de años, han desarrollado estrategias físicas y de comportamiento que les permiten sobrevivir —y en algunos casos prosperar— en condiciones extremas.

Una de las claves de la supervivencia es el refugio. Aunque desde fuera la nieve parece sinónimo de frío absoluto, bajo ella ocurre algo diferente. La nieve actúa como un aislante térmico, creando espacios donde la temperatura es más estable. Muchos pequeños mamíferos, como ratones, topillos o liebres, excavan túneles entre la nieve y el suelo. Allí están protegidos del viento, de las heladas más intensas y de algunos depredadores. Incluso ciertas aves se esconden bajo la nieve durante la noche para conservar calor.

 

Marmota - Foto de Vincent M.A. Janssen: - Pexel

 

El cuerpo de los animales también se adapta. Con la llegada del invierno, muchas especies desarrollan un pelaje más denso y aislante, diseñado para atrapar aire caliente cerca de la piel. En zonas nevadas, algunos animales cambian incluso el color de su pelaje, pasando a tonos blancos o más claros. Este camuflaje les permite moverse sin ser vistos, ya sea para evitar a los depredadores o para acercarse a sus presas sin ser detectados. Además, la acumulación de grasa corporal durante el otoño es vital: funciona como una reserva de energía que puede marcar la diferencia entre sobrevivir o no.

Otra estrategia fundamental es reducir el gasto energético. Cuando el alimento escasea y el frío es intenso, moverse constantemente supone un gran consumo de energía. Por eso, muchos animales disminuyen su actividad diaria. Algunos entran en hibernación, un estado en el que su ritmo cardíaco, respiración y temperatura corporal bajan drásticamente. Otros no hibernan por completo, pero sí pasan largos periodos descansando, saliendo solo cuando es necesario.

 

Ardilla hibernación - pexel

 

La alimentación también cambia. La nieve cubre plantas, semillas y frutos, obligando a los animales a adaptar su dieta. Algunos almacenan comida durante el otoño, escondiéndola en madrigueras o huecos de árboles. Otros aprenden a alimentarse de cortezas, raíces o restos vegetales que quedan accesibles. Los depredadores, por su parte, ajustan sus técnicas de caza: siguen huellas en la nieve, aprovechan la menor movilidad de las presas o cazan en grupo para aumentar sus posibilidades de éxito.

Para ciertas especies, la mejor opción es migrar. Muchas aves viajan cientos o miles de kilómetros hacia zonas más cálidas donde el alimento es abundante. Este desplazamiento no es aleatorio: responde a rutas migratorias muy precisas, transmitidas de generación en generación. Cuando el invierno termina y la nieve se retira, regresan a sus territorios para reproducirse.

Aunque solemos verla como un enemigo, la nieve también puede ser una aliada inesperada. Proporciona camuflaje, amortigua sonidos —lo que dificulta que los depredadores detecten a sus presas— y protege del frío extremo al actuar como aislante. Además, al derretirse, garantiza agua y favorece la regeneración del entorno, asegurando alimento en las estaciones siguientes.

Los ecosistemas de montaña y regiones frías dependen profundamente de este equilibrio. Si la nieve desaparece demasiado pronto o se vuelve irregular debido al cambio climático, muchas especies pierden las condiciones a las que están adaptadas. Esto puede provocar desajustes en la reproducción, escasez de alimento y un aumento de la mortalidad.

Comprender cómo sobreviven los animales a la nieve no solo despierta admiración, también nos ayuda a entender lo delicado que es el equilibrio natural y por qué es tan importante conservarlo. La nieve no es solo frío y silencio: es un entorno lleno de vida, adaptación y resistencia.

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