Dragón crestado

Muchos factores intervienen en la salud de un reptil. Internamente deben estar sanos, con sus sistemas funcionando adecuadamente. Aunque nunca estarán completamente desparasitados, su sistema inmunológico debe ser capaz de controlar las colonias de bacterias, parásitos y gérmenes para que no se reproduzcan en exceso y comiencen a afectar el funcionamiento normal del organismo.

 

La piel de un animal saludable tiene buen aspecto correspondiendo a cada especie. Para la mayoría de los reptiles, esto significa que se vean “rellenos”, sin demasiados pliegues en la piel que puedan evidenciar una deshidratación. La coloración debe ser completa y brillante. Un animal sano se comporta normalmente acorde a su especie, atento a su alrededor, termorregulando durante el día, se alimenta, bebe agua y defeca regularmente (según el ciclo de cada individuo).
La muda de piel es regular. Ocurre aproximadamente cada 4 a 6 semanas, y más frecuentemente en animales en etapa de crecimiento. Además, durante el año existen períodos: en el de mayor crecimiento (primavera-verano) el animal mudará su piel más veces que en el de menor crecimiento (otoño-invierno).
Pero, ¿qué es lo que hace a una reptil sano? No basta con comprar un animal que se vea saludable. Los factores más importantes que hay que tener en cuenta son:

  • El terrario debe tener la medida y orientación necesarias para cada especie y estar ambientado adecuadamente (altura vertical para animales arborícolas, espacio suficiente para permitir un rango variable de temperatura, ubicación con respecto al lugar donde se encuentra y a otros terrarios).
  • Humedad suficiente.
  • Proveer agua del modo que cada animal pueda recurrir a ella (bañeras para animales semiacuáticos o bebederos)
  • Calefacción adecuada y gradualidad térmica (esto significa que el terrario cuente con espacios con mayor y menor temperatura).
  • Iluminación adecuada (tubos UVA/B si son requeridos, ciclos de día/noche regulares)
  • Comida saludable, adecuada para cada especie y suministrada en forma particular (en cuanto a tamaño y cantidad) para cada individuo.
  • Limpieza regular de residuos de alimento y heces (día por medio) y del terrario en su totalidad (cada una o dos semanas).
  • Control regular del terrario para asegurar el correcto mantenimiento (día por medio).
  • Control de cada animal para detectar cambios de conducta o aspecto que puedan evidenciar stress o enfermedad.
  • Desparasitación dos veces al año.
  • Acceso, en caso de necesidad, a un veterinario especializado en reptiles.

La lista anterior puede ser de gran ayuda. pero es indispensable conocer los requerimientos de cada especie en particular para asegurarse de darle al animal todo lo que necesita. También hay que dedicar el tiempo suficiente para conocer el comportamiento de los animales y poder detectar cualquier cambio antes de que sea demasiado tarde.

Incluso las cosas más pequeñas pueden derivar en grandes problemas. El stress puede producirse repentinamente cuando se efectúan mudanzas o cambios bruscos de terrario, la energía se corta repentinamente por períodos prolongados dejando al animal sin fuentes de calor ni luz, un nuevo compañero de terrario es introducido, otros animales como perro o gatos merodean el terrario, un episodio de manoseo exagerado por mucha gente, etc. En cambio puede darse lenta y gradualmente si el animal no puede beber porque el bebedero le es inaccesible, la comida no le es dada en el tamaño adecuado, hay demasiados insectos en el terrario que molestan al animal, no existe un ciclo día-noche de temperatura y luz establecido y regular, la temperatura dentro del terrario no varía según el lugar, temperaturas muy elevadas o muy bajas, escondites inadecuados o insuficientes, animales dominantes en el terrario, etc.

En el primer caso (stress repentino), se detectan cambios bruscos de coloración y comportamiento que hasta el menos observador de los dueños puede ver.

  • Apariencia externa (cambios de color, pliegues en la piel)
  • Si se produjeron cambios en los hábitos alimenticios (menor o mayor ingesta, cambio de preferencias)
  • Cambios en el aspecto, consistencia y cantidad de heces y orina (son más o menos frecuentes, más viscosas, secas, etc.)
  • Cambios en el comportamiento (letargo, más tiempo en los escondites o zonas frescas, baños prolongados, mayor actividad en horarios desacostumbrados, demasiado tiempo cavando, rasguñando o sacudiendo la cabeza, menor o mayor movimiento de la lengua al ser sostenidos).
  • Cambios en la muda (no se produce regularmente, no se produce de una pieza, toma demasiado tiempo en completarse).
  • Signos físicos de enfermedad o lastimaduras (mucho tiempo en reposo con la boca abierta, mayor cantidad de saliva,
  • Empalidecimiento del tejido bucal, eversión prolongada de los hemipenes o tejidos cloacales, pérdida del tono o la fuerza muscular, temblores, menos trepada o dificultad al hacerlo, dificultad para levantar el cuerpo del suelo, dificultad para enderezarse o sostenerse, magulladuras, raspaduras, ampollas, cortes, etc.)

camaleones

Es sumamente importante, como mencionamos anteriormente, saber cuales son las necesidades y características básicas de cada especie para proporcionarle lo mejor al animal. Existen casos de personas que, por ejemplo, como su iguana solamente defeca una o dos veces por semana piensan que esto es lo correcto y no se dan cuenta de que quizá la temperatura del terrario es un tanto baja y no permite que el metabolismo funcione correctamente. Ante cualquier duda sobre las necesidades y características de un animal, lo más inteligente es consultar a alguien que sepa y tenga experiencia.

A continuación daremos una orientación con respecto a los problemas más comunes:

Problemas alimenticios

Los problemas de alimentación en los reptiles pueden deberse a una o más razones. Para poder corregir el problema y lograr que el animal comience a alimentarse correctamente hay que descubrir la causa que ocasiona dicho desorden y terminar con ella. Forzar al animal para comer no corregirá el problema y además causará más stress en el animal. Las razones que producen la no alimentación son:

Ambientación

  • Aclimatación a la cautividad y/o el nuevo ambiente
  • Temperatura del agua o del aire muy altas o muy bajas
  • Terrario del tamaño inadecuado y/o mal ambientado.
  • Iluminación y fotoperíodos inadecuados.
  • Agua insuficiente o poco profunda para animales semiacuáticos o acuáticos.
  • Acceso inadecuado a las temperaturas ideales de reposo.
  • Niveles inadecuados de exposición a los rayos UVA.
  • Escasos o inadecuados escondites.

Rutina alimentaria

  • Suministro del alimento a horarios incorrectos.
  • No reconocimiento de la presa como tal.
  • Presa del tamaño o características inadecuadas.

Salud

  • Deshidratación por inapropiada fuente de agua, enfermedad o uso excesivo de antibióticos.
  • Hambruna crónica.
  • Enfermedad o daños.
  • Constipación (causada por deshidratación, falta de ejercicio o impacto alimenticio)
  • Impacto alimenticio (ingestión de un elemento extraño que por lo general forma parte de la ambientación).
  • Parasitación aguda.

 

Psicosocial

  • Ambiente estresante (zona muy transitada, ruidos fuertes o irritantes, presencia de animales que pueden ser interpretados como predadores).
  • Compañeros de terrario agresivos o dominantes que alejan al animal de la comida y las zonas de reposo.

Otros

  • Neonatos que no están listos para comer aún.
  • Proximidad de una muda de piel.
  • Gravidez o proximidad del período de apareamiento.

En la medida de lo posible, siempre en mejor lograr que el animal comience a comer por su propia cuenta que forzarlo a alimentarse por sonda o mediante “embuches”. Una vez asegurados de que el reptil está sano y que se encuentra correctamente establecido en un ambiente, existen algunos trucos que se pueden usar si el animal sigue sin alimentarse.

Carnivoros/Omnívoros

  • Alimentar con alimento vivo (ya sean insectos de criadero o roedores)
  • Tener en cuenta las estrategias naturales de caza y alimentación y ofrecer el alimento de acuerdo a dichas estrategias.
  • Para las serpientes que temen a las presas vivas, ofrecer presas ya muertas (pueden ser precalentadas).
  • Tentar al animal acariciando suavemente su nariz y su boca con el alimento.
  • Comenzar ofreciendo presas pequeñas para ir avanzando hacia otras más grandes a medida las acepta.

Herbívoros/Onmívoros:

  • Preparar la comida cortada en piezas más pequeñas que de costumbre o pasarlas por la procesadora (sin que quede hecho puré).
  • Ofrecer alimentos que el animal prefiera (por lo general les atraen las verduras aromáticas como la albahaca o el perejil, o las frutas muy carnosas y dulce como el durazno, la banana, etc)

Cambios de temperatura o humedad

La humedad y la temperatura en el terrario irán variando a lo largo del año a medida que varía la temperatura ambiente.

La humedad deberá ser suplementada durante el invierno mediante rocío. Una buena ayuda puede ser colocar en el terrario un medidor de humedad que nos permita controlar que el porcentaje no sea demasiado alto o demasiado bajo.

Lamentablemente, se conoce más sobre las necesidades de temperatura de las especies en cautividad, que sobre los requerimientos de humedad. Es por esto que ante la ausencia de datos precisos al respecto, cada uno deberá juzgar la adecuación de la humedad basándose en los puntos a continuación.

Durante el invierno y el otoño, las temperaturas ambiente se ven considerablemente reducidas, al igual que la humedad. Esto también sucede dentro del terrario. De modo que es indispensable llevar un control de estos dos factores para poder aumentar, tanto la temperatura como la humedad, en la medida que sea necesario.

También es recomendable brindar a los animales algún tipo de hibernación, cuyo tiempo de duración y características debe ser consultado con algún experto o con el veterinario de reptiles. Así como se debe variar, en cierto modo, el ciclo día-noche (reduciendo entre una y tres horas el “día”).

Cabe mencionar, que los animales de hábitos diurnos no deben ser alimentados por la noche, o forzados al contacto humano luego del período del día, ya que esto puede causarle stress. Lo mismo, pero a la inversa, debe hacerse con los animales nocturnos o crepusculares.

Entonces, ¿ cómo se relaciona todo esto con la salud de mi reptil?

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El stress, repentino o lento, así como otros problemas ambientales (tamaño del terrario, orientación, calefacción, iluminación, alimentación, humedad, etc.) pueden resultar en una enfermedad. Quemaduras, desregulación del sistema endocrino, insomnio, temor e inseguridad constante, mala alimentación, etc. pueden derivar en enfermedades y desórdenes. El stress, por sí mismo, disminuye el funcionamiento del sistema inmunológico, dificultando la defensa natural del cuerpo en contra de posibles infecciones o los parásitos internos.

Los reptiles se toman mucho tiempo antes de morir. Por ser animales de “sangre fría”, son capaces de conservar la energía necesaria para mantener las funciones básicas durante largos períodos, mucho más largos que en los que cualquier otro animal hubiera sucumbido o mostrado signos muy evidentes de deterioro.

Los reptiles no mueren repentinamente. En la naturaleza, el animal débil o enfermo es depredado. Es por ello que estos animales hace más difíciles de detectar los signos de debilidad o enfermedad, y en consecuencia, cada dueño debe ser lo suficientemente observador como para poder detectarlos a tiempo. Aquél animal que puede “disimular” mejor estos signos tiene chance de recuperarse antes de ser comido. En la naturaleza, como en cautiverio, la reducción de actividad y el aumento de tiempo a escondidas son conductas asociadas a intentos de conservar energía ya resguardase ante el peligro si el animal está muy débil para defenderse.

 

Traducción bajo autorización de Melissa Kaplan. www.anapsid.org

Por: María Laura  Cometta