Imagen: Fiona McAllister

¿Su perro arrastra el culete por el suelo? ¿Su gato se lame con demasiado frecuencia esta zona pudorosa? Detrás de este gesto canino o felino, a menudo considerado cómico, puede existir, sin embargo, un problema de salud. Los responsables son unos pequeños sacos colocados en la zona de retaguardia de nuestros canes y gatos: son las llamadas glándulas anales. En este artículo se explica qué son y dónde están las importantes glándulas anales de perros y gatos, cómo detectar cuando hay un problema en esta zona y cómo vaciar estos sacos en casa o con ayuda del veterinario.

Glándulas anales del perro: ¿qué son y dónde están?

¿Su perro arrastra el culete por el suelo? Detrás de esta conducta canina, a menudo tomada injustamente de forma cómica, puede haber un problema de salud serio. Y su origen está en las llamadas glándulas anales del animal.

“Los sacos anales son dos pequeñas glándulas situadas dentro del ano de perros y gatos, a ambos lados del mismo, encargadas de liberar una sustancia similar al aceite y muy olorosa”, explica la veterinaria Wendy Brooks, en un estudio publicado en la revista científica ‘Veterinary Partner’.

Imagen: Wikimedia

Estos elocuentes efluvios traseros son utilizados por los perros y felinos para comunicarse: son potentes señales olfativas que sirven para hacer partícipes a otros canes de que una perra está lista para aparearse, si un can tiene miedo o si, por el contrario, tiene ganas de jugar.

Pero, ¿sabe usted localizar estas importantes glándulas? Esta expresiva animación le ayudará a aprender dónde están las glándulas anales de su perro o gato. Sólo necesita hacer doble clic sobre el dibujo.

Glándulas anales del perro o gato: ¿cuándo hay problemas?

La mayoría de los animales son capaces de vaciar sus sacos anales solos. “Sin embargo, muchos de nuestros perros y gatos domésticos han perdido esta capacidad, por lo que el líquido se bloquea y puede obstaculizar el orificio, causando un problema de salud importante”, añade la veterinaria.

Imagen: Anne Worner

La alimentación pobre o no equilibrada de nuestros peludos amigos está muchas veces detrás de estos problemas, que incluyen infecciones y, en el peor de los casos, ruptura de los sacos. Si detecta sangre en la zona, es importante acudir al veterinario de forma urgente.

Los perros que no son capaces de vaciar las glándulas arrastran su culete por el suelo, con la esperanza de que este movimiento les ayude a descargarlas. Los canes y gatos con este problema, además, lamerán su culete de forma insistente o perseguirán su cola para lograrlo con asiduidad.

Otros canes con las glándulas anales obstruidas se muestran incómodos, caminan con sus colas hacia abajo, tapan la zona e, incluso, pueden negarse a caminar, como consecuencia de la molestia.

Vaciar las glándulas anales del perro

Un perro que arrastra su ano por el suelo con frecuencia puede necesitar ayuda para vaciar sus glándulas. La forma más sencilla es acudir al veterinario: el vaciado de los sacos traseros del perro puede ser doloroso para el animal, por lo que unas manos profesionales siempre serán una valiosa asistencia.

Si uno decide intentar el vaciado de las glándulas anales del perro en casa, el primer paso es asesorarse y aprender bien de su veterinario antes de aventurarse.

Los pasos para vaciar las glándulas anales del perro en casa son los siguientes:

  • Trabajar sólo si el perro, el gato y nosotros estamos tranquilos y confiados.
  • Localizar las glándulas anales del perro. Si comparamos la apertura anal con un reloj de manecillas, estas se localizan sobre las cinco y las siete horas.
  • Ponerse unos guantes de látex.
  • El vaciado de las glándulas puede hacerse de forma externa, sólo posible cuando el líquido no es muy espeso: para ello, apretaremos ambos lados del área anal, con cuidado de colocar un pañuelo que recoja el líquido, ya que puede salir disparado.
  • El proceso de vaciado interno es el siguiente (sólo aconsejable en casos difíciles y bajo supervisión veterinaria): colocamos un lubricante y presionamos las glándulas de forma firme pero delicada, entre el pulgar y el índice. Repetir con la glándula opuesta.
  • Parte del líquido puede quedar en la apertura. Los expertos recomiendas limpiarlo con delicadeza, pero no repetir el proceso de vaciado (puede ser doloroso).
  • Para terminar: premie a su peludo amigo: las caricias y las galletas caseras para canes son una gran ayuda.

En este vídeo puede ver, paso a paso, cómo es el proceso de vaciado.

Autor: Eva San Martín                                   Web: www.consumer.es