Cómo conservar la comida de las mascotas

Perro y gato comiendo

Almacenar correctamente la comida de las mascotas no es un detalle menor: influye directamente en la estabilidad nutricional, la seguridad alimentaria y la prevención de patologías digestivas. La degradación del alimento puede producirse por oxidación de lípidos, humedad, contaminación microbiológica o infestación por plagas. A continuación te contamos como guardar la alimentación de tu peludín para que siempre esté en buen estado.

 

1) Pienso seco (croquetas o alimento extrusionado)

El pienso contiene grasas recubriendo la croqueta tras el proceso de extrusión. Estas grasas son particularmente susceptibles a oxidación (rancidez) cuando se exponen a oxígeno, luz y calor.

Pienso perros - Foto: https://www.pngwing.com/es/free-png-bfqpt

Factores críticos de conservación

  • Oxígeno: acelera la peroxidación lipídica y la pérdida de vitaminas liposolubles (A, D, E).

  • Temperatura: por encima de 25 °C aumenta la velocidad de degradación.

  • Humedad: favorece crecimiento fúngico y producción de micotoxinas.

  • Luz: degrada antioxidantes naturales.

Recomendaciones técnicas

  • Mantener el alimento dentro de su bolsa original, ya que suele incluir una capa interna con efecto barrera.

  • Introducir la bolsa completa en un contenedor hermético opaco (plástico alimentario o metal con cierre de presión).

  • Evitar garajes, terrazas o zonas con cambios térmicos.

  • Mantener a 10–21 °C, con humedad ambiental baja.

  • No almacenar directamente en el suelo (mejor estanterías).

  • Una vez abierto, consumir idealmente en 4–6 semanas.

Limpieza del contenedor

Cada vez que se termine un saco:

  • Lavar el recipiente con agua caliente y detergente neutro.

  • Secar completamente antes de introducir el nuevo alimento.
    Esto previene acumulación de grasa oxidada residual.

     

2) Comida húmeda (latas, tarrinas, sobres)

Este tipo de alimento tiene alto contenido en agua (60–80%), lo que lo hace más susceptible al crecimiento bacteriano tras la apertura.

Antes de abrir

  • Almacenar en lugar fresco, seco y protegido de la luz.

  • Evitar golpes que puedan comprometer el sellado.

Después de abrir

  • Nunca dejar en la lata original sin cubrir, ya que el contacto con aire y metal puede alterar el sabor.

  • Transferir a un recipiente hermético de vidrio o plástico alimentario, y cubrir con agua para que no se seque.

  • Refrigerar entre 2–4 °C.

  • Consumir en 24–72 horas, según indicación del fabricante.

En el comedero

  • No dejar expuesta más de 1–2 horas (menos si la temperatura ambiente supera 25 °C).

  • Desechar restos contaminados con saliva tras varias horas.

     

 

3) Dietas crudas (BARF y similares)

Dieta Barf

Estas dietas requieren un control higiénico más estricto debido al riesgo de patógenos zoonóticos como Salmonella spp., E. coli o Listeria monocytogenes.

Conservación segura

  • Congelar a −18 °C o inferior.

  • Descongelar siempre en refrigeración (8–24 h antes).

  • No usar microondas si altera la cocción parcial.

  • No recongelar producto descongelado.

  • Separar utensilios y superficies para evitar contaminación cruzada.

Especial precaución en hogares con niños, personas mayores o inmunodeprimidos.

 

4) Snacks y premios

Algunos premios naturales (orejas deshidratadas, tráqueas, pieles) tienen alto contenido graso y pueden enranciarse.

  • Conservar en recipientes cerrados.

  • Revisar olor y textura periódicamente.

  • Evitar exposición prolongada al calor.

  • En climas húmedos, puede utilizarse bolsita desecante (sin contacto directo con el alimento).

     

Señales claras de deterioro

Descartar inmediatamente si aparece:

  • Olor agrio, rancio o químico.

  • Cambio notable de color.

  • Presencia de insectos (gorgojos).

  • Moho visible o polvo blanquecino.

  • Rechazo repentino del alimento por el animal.

     

Errores comunes a evitar

  • Comprar sacos demasiado grandes para un solo animal.

  • Guardar el pienso abierto sin cerrar correctamente.

  • Mezclar alimento viejo con nuevo.

  • Almacenar cerca de productos de limpieza o químicos volátiles.

Una conservación adecuada protege no solo la palatabilidad, sino la integridad nutricional, la salud intestinal y el sistema inmunitario de la mascota.

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