COLVEMA publica una guía para ayudar a los veterinarios a detectar y actuar ante posibles casos de maltrato animal

El maltrato animal constituye uno de los mayores desafíos en materia de bienestar animal y protección jurídica de los animales. En muchas ocasiones, los veterinarios son los primeros profesionales que tienen contacto con animales que presentan lesiones, signos de abandono o evidencias de negligencia, situándolos en una posición clave para identificar situaciones de riesgo y contribuir a su esclarecimiento.

Con el objetivo de proporcionar herramientas prácticas y criterios técnicos que faciliten esta labor, el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (COLVEMA) ha presentado la GUÍA PARA LA DETECCIÓN DEL MALTRATO ANIMAL, un documento elaborado por el veterinario y perito judicial Juan María Josa que pretende convertirse en una referencia para los profesionales clínicos.

 

Una herramienta para mejorar la detección

La guía nace de la necesidad de ofrecer a los veterinarios un protocolo de actuación claro cuando se enfrentan a casos sospechosos de maltrato. Aunque la atención sanitaria al animal sigue siendo la prioridad, la correcta identificación y documentación de las lesiones puede resultar determinante para la protección del animal y para posibles procedimientos administrativos o judiciales posteriores.

El documento aborda los principales indicadores que pueden alertar de una situación de maltrato, abandono o negligencia. Entre ellos destacan las lesiones incompatibles con la explicación proporcionada por el propietario, heridas recurrentes, fracturas de origen dudoso, estados avanzados de desnutrición, falta de atención veterinaria o condiciones de vida inadecuadas.

 

El papel fundamental del veterinario

Los autores de la guía recuerdan que el veterinario no tiene la función de determinar la culpabilidad de una persona, sino la responsabilidad profesional de evaluar objetivamente el estado del animal y documentar los hallazgos clínicos de manera rigurosa.

Esta labor exige una observación minuciosa, una exploración clínica completa y la recopilación de toda la información relevante que pueda ayudar a comprender el origen de las lesiones o del deterioro físico del animal.

Además, la guía destaca la importancia de mantener una actitud profesional e imparcial, basando cualquier conclusión exclusivamente en evidencias clínicas y datos verificables.

 

La importancia de documentar correctamente las pruebas

Uno de los aspectos más relevantes del documento es la recopilación de recomendaciones para la elaboración de informes veterinarios. La guía insiste en que la documentación detallada de las lesiones puede ser decisiva en la investigación de un posible caso de maltrato.

Entre las medidas recomendadas figuran:

  • Describir con precisión todas las lesiones observadas.
  • Registrar la localización, tamaño y características de cada lesión.
  • Realizar fotografías de calidad que complementen el informe clínico.
  • Conservar adecuadamente la documentación generada.
  • Mantener la trazabilidad y la cadena de custodia cuando sea necesario.

Una documentación completa y rigurosa puede aportar información de gran valor a las autoridades competentes y facilitar la adopción de medidas de protección para el animal afectado.

 

Actuación y comunicación de los casos sospechosos

La guía también orienta a los veterinarios sobre cómo proceder cuando existen indicios razonables de maltrato. El documento explica los canales de comunicación con las autoridades competentes y recuerda la necesidad de actuar dentro del marco legal y deontológico que regula el ejercicio profesional veterinario.

La coordinación entre veterinarios, fuerzas de seguridad, administraciones públicas y autoridades judiciales resulta esencial para garantizar una respuesta eficaz ante situaciones de violencia o negligencia hacia los animales.

 

Una contribución al bienestar animal

La publicación de esta guía supone un paso importante para reforzar el papel de la profesión veterinaria en la protección de los animales. La formación y la disponibilidad de protocolos específicos permiten aumentar la capacidad de detección de casos que, en ocasiones, podrían pasar desapercibidos.

En un contexto de creciente sensibilidad social hacia el bienestar animal, herramientas como esta contribuyen a mejorar la prevención, la identificación temprana y la actuación frente a situaciones de maltrato, favoreciendo una mayor protección de los animales y una respuesta más coordinada por parte de todos los profesionales implicados.

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