El acceso del voluntariado a los centros municipales se ha visto afectado por el estado de alarma. Pedimos que puedan acceder, siempre con las máximas precauciones.

La situación excepcional en la que nos encontramos inmersas todas las personas por la pandemia del coronavirus también afecta a los eternos olvidados por la sociedad: los animales.

El Gobierno ha señalado entre las excepciones a las medidas impuestas por el estado de alarma el cuidado y la alimentación de los animales que se encuentran en refugios y protectoras, cuidados que llevan a cabo personas voluntarias. Pero, ¿qué sucede con los animales que se encuentran en los centros municipales?

Perreras - Centros de Protección AnimalEstos centros cuentan con trabajadores designados por el ayuntamiento de cada localidad, pero una buena parte del trabajo que se realiza, como los paseos diarios a los perros, recae en el voluntariado que acude desinteresadamente a cuidar de los animales.

En la situación actual, se ha prohibido el acceso a muchas de estas perreras a las personas voluntarias. Los trabajadores siguen acudiendo, pero parte de la labor que se realiza habitualmente ha quedado suspendida ante la falta de personal y recursos, ya que el voluntariado no puede acudir por las restricciones del estado de alarma.

Para las personas voluntarias, el cuidado de estos animales es un compromiso, una dedicación y un trabajo.

El cuidado de estos animales, en situación crítica

El cuidado de estos animales no se limita a la alimentación. En las perreras, los animales viven en poco espacio, en cheniles de a uno, y salen cuando las personas voluntarias acuden a darles su paseo diario. En la situación actual, ante la falta de personal, los trabajadores no pueden llevar a cabo todo el trabajo ellos solos.

Por consiguiente, los animales pasan las 24 horas del día encerrados en un espacio muy reducido, algo que puede afectar a su salud física y mental y agravar la situación en la que se encuentran, que ya de por sí es crítica, sin un hogar ni una familia.

Los niveles de ansiedad a los que puede llegar, por ejemplo, un perro con mucha energía que se ve confinado las 24 horas del día durante semanas a un espacio mínimo son considerables. Las consecuencias pueden ser irreversibles para el animal. Los paseos son vitales para su integridad mental y física, casi tanto como una correcta alimentación.

Por ello, estos centros y los animales que en ellos se encuentran necesitan que el voluntariado acuda, siempre cumpliendo los protocolos establecidos y las medidas impuestas por las autoridades. No sabemos cuánto puede durar el estado de alarma, aunque todo indica que aún continuará varias semanas. Por ello se necesita un protocolo para que estos animales puedan ser atendidos lo mejor posible.

En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se está organizando durante estos días y semanas de confinamiento una red de voluntariado dispuesta a ayudar en lo que se necesite, y buena parte de los voluntarios y voluntarias que acuden a las perreras asiduamente están preparados para continuar con su labor en el cuidado de estos animales, como nos han hecho llegar.

Además, el trabajo que estas personas llevan a cabo no es solo un voluntariado, sino que sustituye una función obligatoria de estos centros de animales, que es disponer de personal suficiente para proporcionar a los animales todos los cuidados necesarios para su bienestar, «incluyendo una alimentación adecuada, protección frente a las inclemencias climatológicas, ejercicio, y en general la atención necesaria de acuerdo a sus necesidades», según la Ley de Protección de Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid.

Pedimos, por tanto, a las autoridades que incluyan a las perreras entre los lugares que necesitan personal voluntario para continuar funcionando y que, como sucede con protectoras y refugios, permitan al voluntariado continuar realizando su labor, tan importante en esta situación crítica.

Las personas que se ofrecen para ello, como nos han transmitido, son conscientes de la gravedad de la situación en la que nos encontramos y están preparadas para actuar con la máxima precaución y siguiendo los protocolos establecidos por el Gobierno y las autoridades sanitarias, sin mantener contacto entre ellas y dedicándose únicamente al cuidado y paseo de los animales.

El Alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida ha oído la petición de Pacma y contestó: «Vamos a autorizarlo con un estricto protocolo sanitario y un proceso de autorización para que pueda ser posible», indicó para subrayar que estos animales «también son Madrid».

SPAP - Colonia de gatos

Pancita - Colonia de gatos

Falta por concretar si el Alcalde oirá también el grito de la Sociedad Protectora de Animales de Madrid y de otras entidades que han solicitado a través de las redes sociales  que las puertas del Parque del Retiro actualmente cerradas, se abran para los voluntarios y voluntarias  que alimentan estas colonias controladas. Los vigilantes del parque no tienen órdenes de permitir éste acceso por lo que se está pidiendo en redes sociales la colaboración ciudadana para hacerles llegar a través de correos electrónicos a los responsables la petición para que autoricen la entrada.

 

Fuentes:

Pacma 

SPAP