Un reciente estudio publicado en Communications Earth & Environment revela algo sorprendente: los castores no solo transforman ríos y paisajes, sino que también podrían convertirse en aliados clave en la lucha contra el cambio climático.
Un papel inesperado en el ciclo del carbono
Los ecosistemas fluviales —especialmente los pequeños arroyos— juegan un papel fundamental en el ciclo global del carbono. Aunque ocupan una superficie relativamente pequeña, procesan grandes cantidades de carbono que pueden almacenarse o liberarse a la atmósfera.
Sin embargo, hasta ahora se había subestimado el impacto de los castores en este proceso.
Castores: auténticos ingenieros del ecosistema
Los castores (como Castor fiber en Europa y Castor canadensis en América) construyen presas que transforman completamente su entorno:
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Crean humedales y lagunas
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Retienen sedimentos
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Reducen la velocidad del agua
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Aumentan el tiempo de permanencia del agua
Todo esto cambia radicalmente la dinámica del carbono en estos ecosistemas.
Más agua bajo tierra: otro beneficio clave
No solo se trata del carbono. Las presas también afectan al ciclo del agua:
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El agua circula más lentamente
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Tiene más tiempo para filtrarse
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Aumenta la recarga de acuíferos
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Mejora la calidad del agua (filtrado natural)
Esto significa que, aunque a veces se vea menos agua en superficie, hay más reserva subterránea disponible, algo crucial en épocas de sequía.

De ríos a “almacenes” de carbono
El estudio, realizado durante más de una década en Suiza, demuestra que estas zonas modificadas por castores pueden convertirse en sumideros de carbono a largo plazo.
Los resultados son contundentes:
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Hasta 10 veces más almacenamiento de carbono que en ríos sin castores
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Más de 1.100 toneladas de carbono acumuladas en 13 años
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Un balance neto positivo de captura de carbono anual
Esto ocurre porque:
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Se acumula materia orgánica en los sedimentos
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Se retiene carbono disuelto bajo tierra
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Se incrementa la vegetación acuática
No todo es perfecto: emisiones temporales
El sistema no es completamente estable durante todo el año. En verano, cuando baja el nivel del agua, los sedimentos pueden liberar CO₂, convirtiendo temporalmente estos espacios en emisores.
Aun así, el balance global sigue siendo claramente positivo a largo plazo.
¿Problema o solución?
Durante años, el castor fue visto como una especie conflictiva por:
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Tala de árboles
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Alteración del paisaje
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Posible impacto en cultivos
Sin embargo, la evidencia científica actual cambia la perspectiva:
👉 La vegetación europea está adaptada a su presencia
👉 Sus efectos positivos superan los negativos
👉 Es una herramienta natural contra el cambio climático
Rewilding: una solución natural al cambio climático
Este descubrimiento refuerza el valor del rewilding (renaturalización), una estrategia que promueve la recuperación de especies y procesos naturales.
Los castores, al expandirse de nuevo por Europa tras décadas de protección, podrían:
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Mejorar la calidad del agua
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Reducir el riesgo de inundaciones
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Aumentar la biodiversidad
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Y ahora también, capturar carbono de forma natural
¿Y en España?
En España, el castor europeo está en expansión en cuencas como el Ebro, el Tajo o el Guadalquivir. Está protegido desde 2020 (LESRPE)
Esto abre la puerta a que sus efectos positivos también se manifiesten en nuestros ecosistemas en los próximos años.
Este estudio cambia la forma en que entendemos el papel de los animales en el clima. Los castores no son solo una especie más: son arquitectos ecológicos capaces de transformar paisajes en herramientas contra el cambio climático.
A veces, la solución no pasa por más tecnología, sino por dejar actuar a la naturaleza.