Beneficios de terapias asistidas con perros

Beneficios de terapias asistidas con perros

Los perros son excelentes compañeros de vida. Su carácter fiel y el amor incondicional los convierte en seres extraordinarios que llenan de amor y anécdotas, nuestro día a día.

En Purina creen que la vida junto a las mascotas es mucho mejor, y un claro ejemplo de ello son las intervenciones asistidas con animales, como las terapias en las que la compañía apuesta firmemente para demostrar empíricamente sus beneficios.

Y es que, debido a sus capacidades, cuando los perros son socializados y educados para convertirse en perros de terapia, son muy valiosos para la sociedad. Está constatado que la interacción entre humanos y perros, además de proporcionar beneficios emocionales en su rol como mascotas, contribuye a mejorar la calidad de vida de muchas personas, sobre todo aquellas que más lo necesitan, como son las que se encuentran en procesos de recuperación o hospitales.

Es por este motivo que Purina ha elaborado, junto a CTAC (Centro de Terapias Asistidas con Canes) y en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona y el Centre d’Educació Especial Pedralbes, en Barcelona, un vídeo documental que pone cara, a través de tres emocionantes historias, a estas terapias. En el vídeo se podrá comprobar, gracias a los testimonios recogidos, los beneficios que los animales aportan a Marc, en sus sesiones en el Hospital Clínic y a Sofía y María, en sus días en el Centre d’Educació Especial Pedralbes.

 

“La terapia con perros es como un milagro. Muchas veces es complicado llegar a que los chicos y las chicas se abran y encuentren un lugar cómodo donde expresarse. En cambio, con los perros, por el simple hecho de haber uno, ellos ya se sienten en su zona de confort, donde lo tocan, lo acarician y sus defensas se destruyen. Así las terapias son mucho más simples para ellos, pero a su vez beneficiosas”, explica Laia Sastre, educadora social de hospital de día infantil y juvenil del Hospital Clínic.

Marc tiene 13 años y acude al Hospital desde hace más de un año para ser tratado de un síndrome de Tourette y de ansiedad generalizada. Cuando sale de las sesiones, lo hace tranquilo y relajado, contento. “Es bastante introvertido, sin embargo, después de estar con los perros en la terapia, siempre cuenta lo que ha hecho y cómo ha jugado e interactuado con cada uno de ellos. Esto demuestra que sin dudas ha tenido una experiencia positiva”, explica su madre. Y en palabras de él mismo: “Cuando entro, estoy un poco más nervioso. Pero al salir estoy muy relajado, porque me lo paso muy bien, me encanta estar con ellos y me relaja mucho”.

María, que tiene dificultades para la movilidad, se olvida de ellas cuando ve a los perros en sus sesiones de terapia. Los acaricia, los peina y está tan contenta, que no hace falta animarla ni guiarla en la terapia. La hace sola, con gusto y disfrutando.