Las personas que tienen algún tipo de mascota, ya sea un perro, un gato, un cobaya, un conejo, un hámster, etc. son afortunadas. Ya sea comprado en una tienda de animales, adoptado en algún refugio u asociación de rescate o perrera, cada uno de estos animales se convierte en un agradable compañero que compartirá nuestra vida por un espacio de tiempo. En este artículo te voy a contar los múltiples beneficios que nos brindan al poder disfrutar de su compañía.

 

Perr

Beneficios de tener una mascota

Si ya tienes o te vas a decidir por algún compañero escamoso, alado o peludo !enhorabuena! porque vas a conocer de primera mano las múltiples ventajas que conllevan. Como sabrás hay muchos de estos compañeros que se utilizan en terapias de intervención asistidas con animales debido a los grandes beneficios que aportan.

Según la teoría de la biofilia desarrollada Edward O. Wilson considerado como el biólogo vivo más importante del mundo, los humanos desarrollamos una afinidad innata por la naturaleza, es decir por todos los seres vivos. Esto se traduce en parámetros fisiológicos que indican los beneficios que se encuentran entre el contacto de personas y animales. Las personas en presencia de gatos o perros liberamos «oxitocina». Esta hormona secretada por nuestro cerebro es la responsable de múltiples comportamientos como el maternal que nos hace ser participe de querer cuidar al prójimo, la empatía, la compasión etc. En el lado contrario cuando estamos en presencia de estos peludos aparece el «cortisol» que se mantiene en niveles bajos. Esta otra hormona se libera en nuestro organismo como respuesta al estrés.

 

 

Te voy a enumerar algunos de los beneficios que podemos encontrar con nuestras mascotas

Beneficios emocionales de tener una mascota

Estos ángeles peludos nos ayudan a evitar el sentimiento de soledad, porque con ellos se estimula el contacto físico y la comunicación oral y la no verbal a través de gestos, expresiones y/o con movimientos corporales. Aunque no nos demos cuenta todo el día estamos comunicándonos con ellos.

 

Gato acariciado

 

También ayudan a evitar estados como la «depresión». Las personas deprimidas no quieren relacionarse con nadie pero es frecuente que hablen con su perro o gato. Ese es uno de los motivos por los que levantarse de la cama día a día.

Beneficios antiestrés por tener una mascota

Sobretodo si se tiene perro porque no te queda más remedio que sacarlo varias veces al día para que hagan sus necesidades y eso significa que a ti no te queda otra que moverte, es decir que aunque no caigas en ello estás haciendo ejercicio físico.

Pero con los gatos ocurre que su ronroneo nos produce una vibración considerada relajante, además de que por su carácter modera la ansiedad.

Beneficios educativos de tener una mascota

Si los niños son los encargados de cuidar a la mascota ya sea un perro, un hámster, un conejo, con ello les estaremos enseñando responsabilidad, así como respeto hacia los seres vivos. También estaremos trabajando la empatía y la disciplina. Sobretodo los chiquillos y chiquillas que tienen perros y/o gatos llegan a hacerse estupendos amigos.

 

Niño con perro

 

En los niños con problemas de autismo, los perros y los gatos actúan como un puente entre ellos y el entorno que les rodea. Les ayuda a comunicarse y a mostrar sus emociones a terceros.

También se ha observado que en los niños y niñas que tienen algún problema con la lectura si leen en voz alta a sus mascotas refuerzan su autoestima porque aunque no lo hagan correctamente no se van a reír como podría pasar si estuviera delante de otro compañero humano. El compañero bigotudo o peludo en todo caso se pondrá «patas arriba» para que lo acaricien.

Beneficios sociales

Te ayuda a socializar en las salidas porque siempre terminas hablando con alguna otra persona que lleva perro también, con lo que mejora tu vida social porque te ayuda a conocer gente.

Así que si después de leer este artículo no tienes una mascota deberías pensar seriamente en adoptar una porque los beneficios como has podido comprobar son inmensos.

Autora: Antonia Villalba