En no pocas ocasiones, nuestros perros presentan la ausencia de uno o ambos testículos en la posición en la que deberían alojarse. La normalidad anatómica indica que ambos testículos deben alojarse en la bolsa escrotal.

Muchos propietarios llegan verdaderamente angustiados a la clínica veterinaria, al apreciar que su cachorro no tiene uno o los dos testículos “en su sitio”.

Los animales monórquidos (un solo testículo en la bolsa escrotal) o criptórquidos (ausencia de ambos testículos en la bolsa escrotal) han de ser valorados por el profesional en el preciso instante en que le propietario o el veterinario diagnostiquen el problema.

Perro

 

La no “bajada” del testículo desde su posición abdominal inicial, a la bolsa escrotal o posición definitiva, puede deberse a muchas razones. En el tránsito de ese especial viaje, deben atravesar una zona problemática situada en la zona inguinal. Ese “peaje”, esa puerta de entrada, es la causante de la mayoría de las dificultades.

En unos casos el testículo queda dentro de la cavidad abdominal por el cierre prematuro de dicha “puerta”; en otros casos, el testículo pasa, pero no llega a destino porque “el cordón” al que va unido queda atrapado por dicha puerta…

 

Muchas posibilidades… ¿y las soluciones?

En el caso de los perros, la necesidad de llevar el testículo a su destino definitivo, la bolsa escrotal, no adquiere la misma importancia (lógicamente) que cuando ello sucede en un niño varón.

Podemos conseguir quirúrgicamente llevar el testículo a su posición, pero, ¿es verdaderamente necesario?

La posibilidad que nosotros aconsejamos desde el centro es la esterilización. Solucionaremos este y otros problemas, y el animal vivirá mucho más feliz.

Por último, debemos tener en cuanta que estos problemas no suelen impedir la reproducción, pero, también debemos tener en cuenta que es un problema que suele ser transmitido a las siguientes generaciones.

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