Los machos de la mariposa ibérica Cupido lorquinii han pasado del azul al marrón para distinguirse de otra especie azul en los lugares donde comparten hábitat y así atraer a las hembras, según ha descubierto un equipo de científicos. Este mecanismo podría ser clave para entender cómo surgen los colores y cómo se generan nuevas especies en esta subfamilia de lepidópteros.

El color de las mariposas provoca una gran atracción, por su enorme variedad y riqueza. Algunas usan sus llamativos colores para alertar a sus depredadores de que son venenosas. Otras tienen colores discretos para camuflarse y pasar desapercibidas. Por otro lado, las mariposas tienen sus propios códigos de comunicación y muchas veces también utilizan el color para identificarse entre ellas.

La presión selectiva derivada de la interacción de dos especies que pueden hibridar es un mecanismo de generación de colores

Mariposas

Cuando en un mismo lugar coinciden dos especies de mariposas muy parecidas, ocasionalmente estas pueden hibridar, pero en general la descendencia no será fértil. Por lo tanto, los individuos que acaban sobreviviendo y perpetuando la especie son aquellos capaces de identificar a sus iguales. Esta necesidad de identificarse puede tener un impacto en ciertos caracteres de los machos que ayuden a las hembras a identificar su propia especie.

Ahora, un equipo de investigación del Instituto de Biologia Evolutiva (IBE), un centro del CSIC y la Universitat Pompeu Fabra, ha descubierto que los machos de la especie ibérica Cupido lorquinii han cambiado el color de sus alas del azul al marrón para que las hembras de su especie las distingan en los lugares donde cohabitan con otra especie azul.

El estudio, publicado en la revista Molecular Biology, apunta que la presión selectiva derivada de la interacción de dos especies que pueden hibridar es un mecanismo de generación de colores y, eventualmente, de nuevas especies de mariposas.

¿Especies diferentes o confusión taxonómica?

Hasta ahora, estas poblaciones marrones de la mariposa se consideraban una especie diferente, denominada Cupido carswelli, a pesar de que algunos autores la habían considerado una subespecie de una tercera especie, Cupido minimus (también con el macho de color marrón).

El equipo recurrió a la genómica, y analizó el genoma mitocondrial y nuclear de las diferentes mariposas.

 

Evolución mariposas

 

Para esclarecer la situación, el equipo de investigación liderado por Roger Vila, investigador principal del grupo Diversidad y evolución de las mariposas en el IBE, recurrió a la genómica, y analizó el genoma mitocondrial y nuclear de las diferentes mariposas.
En su búsqueda por confirmar una de las dos hipótesis, el equipo de investigación se encontró sorprendentemente con una tercera vía: la mariposa objeto del estudio es una subespecie de color marrón de la Cupido lorquinii, que normalmente tiene el macho azul.

“Contrariamente a lo que esperábamos encontrar, el análisis genómico ha proporcionado un resultado esclarecedor: se trata de una sola especie de mariposa que ha cambiado el color de las alas del azul al marrón en respuesta al ambiente”, comenta Joan Carles Hinojosa, estudiante de doctorado en el IBE y primer autor del artículo.

La presión selectiva para generar nuevas especies

El equipo de investigación ha propuesto en base a los datos genómicos que los cambios producidos se deben a una fuerte presión selectiva. “En este caso, las hembras de Cupido lorquinii (con machos azules) podían cometer el error de aparearse con machos de Cupido osiris, también azules, cuando ambas especies coinciden en el mismo lugar. Sin embargo, en algún momento apareció una variante marrón del macho de la Cupido lorquinii y esta fue seleccionada porque contribuía positivamente a la creación de descendencia fértil dentro de la especie”, explica Vila.

El estudio también ha demostrado por primera vez que existen algunos machos marrones en las poblaciones azules, a pesar de que son muy raros

De hecho, el estudio también ha demostrado por primera vez que existen algunos machos marrones en las poblaciones azules, a pesar de que son muy raros. Estos aparentemente tuvieron un gran éxito reproductivo al encontrarse con la otra especie azul, por el simple hecho de ser muy diferentes.
“El resultado nos da una buena lección de cómo funciona la evolución y que nos puede hacer reflexionar sobre la discriminación: el que consideramos diferente, raro o incluso defectuoso (como una mariposa que ha perdido el brillo azul) puede ser inesperadamente exitoso y salvar la especie en un entorno diferente”, detalla el experto.
El mecanismo descubierto podría explicar la gran variedad de colores presente en todas las mariposas de la subfamilia Polyommatinae (como la Cupido lorquinii), denominadas azulitas. En total, son un centenar de especies de entre las casi 500 europeas.

“En el caso de la Cupido lorquinii, un cambio de color que apareció por azar en algunos machos facilitó a las hembras la identificación de la especie y fue reforzado positivamente a lo largo de generaciones. Creemos que esto puede haber pasado en otras especies y explicaría en parte la diversidad de colores de las mariposas”, concluye Vila.

Referencia:

Joan C. Hinojosa et. al. «Rapid colour shift by reproductive character displacement in Cupido butterflies» Molecular Ecology

Fuente: IBE (CSIC-UPF)