Este 2020 ha sido un año lluvioso y la naturaleza ha crecido con esplendor. Si a esto le sumamos que muchos parques y jardines no se han podido recortar debido al confinamiento, nos encontramos en un escenario que favorece la extensión de las gramíneas y las temidas espigas que desprenden. Las espigas se despegan fácilmente del tallo de la planta y vuelan o se adhieren a cualquier superficie.

A menudo nos las encontramos pegadas a nuestra vestimenta o, también al pelaje de nuestros perros. Los veterinarios colegiados de todo el territorio catalán nos informan que en los últimos meses ha habido un aumento de visitas a causa de espigas, y no precisamente pegadas al pelaje. Lo más grave es cuando se introducen por algún orificio del animal y entran dentro de su organismo. Pueden llegar a causar lesiones muy graves.

La morfología las hace peligrosas

Las espigas son afiladas, terminan en punta y, además, hacen una forma de arpón, de manera que cuando se clavan por la punta, sus varas se abren, como si fueran un paraguas, y se van clavando más adentro cada vez.
Como decíamos antes, haciendo el símil con nuestra vestimenta, probablemente a todos nos ha pasado alguna vez que las encontramos pegadas en algún pantalón o zapato u otra prenda y están tan bien arraigadas que se hace difícil de sacarlas. Pues hacen exactamente lo mismo con el cuerpo de nuestros perros.
Veterinaria perros

¿Podemos sacar la espiga nosotros mismos?

Si encontramos una espiga clavada de manera superficial a la piel del animal o entre los dedos de la pata, la podemos sacar nosotros mismos con las manos o con unas pinzas, y luego desinfectar la zona. Si mientras extraemos la espiga se rompe o hay complicaciones hay que ir enseguida al veterinario para evitar lesiones más graves.
Si la espiga se retira al poco de haberse clavado, es inofensiva. El problema viene cuando se mantiene clavada durante horas o cuando se introduce en algún orificio del animal. El inconveniente que existe cuando se introduce en el orificio es que no la vemos. Por tanto, en estas fechas hay que estar muy atentos y observar el comportamiento del animal para detectar lo antes posible si hay alguna anomalía y poder poner remedio de inmediato.

¿Donde se puede clavar una espiga?

Se puede clavar en todas estas zonas:
OJOS: la espiga queda escondida detrás del párpado. Por lo tanto, habrá que observar el animal y ver si hay alguna inflamación, o si tiene el ojo medio cerrado. Hay que evitar que el animal se rasque y llevarlo rápido al veterinario. Del ojo se están extrayendo muchas, este año.
NARIZ: los perros exploran el territorio a través del olfato, así que les puede entrar alguna espiga en la nariz. Lo notaremos si estornudan de manera continuada, si se les inflama la zona o si les sale sangre. La imagen siguiente muestra una espiga de las más gruesas extraída de la nariz de un perro.
ENTRE LOS DEDOS: también es uno de los puntos más comunes, entre los dedos de las patas. Hay que prestar atención al animal cuando volvemos de un paseo, ya que si se detecta el momento, se puede extraer con cierta facilidad y evitar males mayores. Sin embargo, si no la vemos, se puede clavar en la piel y generar problemas graves, un absceso o incluso una fístula.
OREJAS: también es uno de los puntos más comunes donde se pueden introducir y clavar. Lo podemos detectar si mueven, sacuden o inclinan la cabeza o arañazos la oreja o la cabeza. En este caso, hay que llevarlos de inmediato al veterinario. En la imagen que sigue, vemos dos espigas extraídas de la nariz de un solo perro.
BOCA: Si observamos que la mascota babea en exceso, que chasquea las mandíbulas o que sangra y que, incluso, puede llegar a no comer, hay que revisar bien la boca. Es muy probable que el daño que le causa la espiga le provoque estos síntomas. Hay que ir rápidamente al veterinario para evitar que se lo trague, lo que podría desencadenar lesiones más graves. Vemos en la imagen una espiga sacada de la boca, la cual provocó un absceso periodontal al colmillo superior del animal.
OTROS ORIFICIOS: cualquier agujero que hay en el cuerpo de un perro, como el ano o la vulva, pueden ser el punto de entrada de una espiga hacia el interior del cuerpo. En la imagen del animal se ve una espiga que se extrajo del ano, se había colado hasta la bolsa perianal. «Aún no lo había visto nunca», nos comenta el Rafael Mendieta.
Recomendaciones preventivas
Si seguimos las pautas siguientes, podemos encontrar el equilibrio entre la necesidad de los perros de explorar en libertad y la de sus propietarios que estar tranquilos y no sufrir por la integridad del animal. Con estas precauciones y observando atentamente el comportamiento del perro, podemos seguir disfrutando de los campos en épocas de verano y primavera:
  • Revisar el cuerpo y los orificios del perro después de cada paseo. Repasar la boca, los oídos, la zona interdigital, los genitales y el pelaje
  • Cepillar consistentemente el animal como mínimo una vez al día, o después de haber paseado en una zona donde había muchas espigas
  • Si tenemos un perro de pelo largo, cortar el pelo en época calurosa
  • En la medida de lo posible, evitar los campos donde hay una gran concentración de espigas Y, en caso de duda, consultar el veterinario. El te podrá asesorar y resolver cualquier duda que se te plantee por el bienestar de tu mascota.

Web: Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña