Vas paseando con tu perro y se para a olfatear una farola. Das unos pasos y vuelve a detenerse junto a un árbol. Tú miras el reloj y le dices: «¿Pero otra vez?”.
Tranquilo, para tu perro ese paseo está lleno de información que tú ni siquiera puedes imaginar. A través del olfato descubre quien ha pasado por allí, obtiene información sobre otros animales y explora su entorno, porque olfatear no es una pérdida de tiempo, sino una necesidad fundamental para conocer el mundo. Además, cuando esta capacidad se trabaja con actividades como el humantrailing –un enfoque terapéutico de Mantrailing, búsqueda de personas por olor de referencia-, puede convertirse para ellos en una oportunidad para aprender a resolver problemas y afrontar situaciones nuevas.
“El olfato es un medio primario de supervivencia, y a través de él, los perros pueden obtener información que para nosotros pasa inadvertida, desde rastros dejados por otros animales hasta señales que les ayudan a interpretar determinadas situaciones”, explica la educadora canina especializada en humantrailing, Silvia García.
Olfatear es también procesar información
El mundo olfativo de los perros es mucho más complejo de lo que podemos imaginar. Mientras una persona puede identificar visualmente a otro perro a cierta distancia, el animal, al aproximarse a través del olfato, obtiene información adicional sobre él y sobre lo que sucede a su alrededor.
Esta diferencia resulta especialmente importante cuando un perro está muy activado. Según explica Silvia, “en esos momentos puede apoyarse más en la información visual y tener mayores dificultades para discriminar los olores”. Es por eso que, observar cómo utiliza el olfato puede ayudarnos a comprender mejor su comportamiento.
“El objetivo no es que olfatee de una manera determinada ni convertir cada paseo en una sesión de entrenamiento. Se trata de reconocer que explorar e investigar forman parte de sus necesidades y de su manera de desenvolverse en el mundo”, aclara la educadora.
HumanTrailing: seguir un rastro para aprender a resolver problemas
Existen diferentes métodos para trabajar la capacidad olfativa de nuestros perros, y una de ellas es el humantrailing. En esta modalidad, se proporciona al perro una prenda con el olor de la persona que debe buscar y, a partir de esa referencia, sigue su rastro hasta encontrarla. Pero para Silvia, el valor de esta actividad va más allá de completar la búsqueda: “En este contexto el perro puede tomar la iniciativa, explorar distintas posibilidades y afrontar dificultades sin que la persona le indique constantemente qué debe hacer. Cada cruce o cambio en el rastro plantea un reto que el animal debe resolver para continuar. Puede equivocarse, revisar lo que está haciendo y probar otra estrategia”.
En esta modalidad, el trabajo del humano que lo acompaña consiste en ofrecerle al perro apoyo cuando es necesario, sin quitarle la oportunidad de encontrar su propia solución. “Equivocarse es parte del trabajo”, señala Silvia al explicar su forma de trabajar. Y es que afrontar esas dificultades en un entorno acompañado le permite al perro practicar la gestión de la frustración y desarrollar recursos para enfrentarse a situaciones nuevas.

De la búsqueda al día a día
Hay perros en los que, tras algunos meses de trabajo con esta metodología, Silvia ha observado que muestran una mayor capacidad para detenerse, valorar lo que sucede y buscar alternativas cuando algo no sale como esperaban. “Algunos se frustraban ante pequeñas dificultades y en cambio, con el tiempo, empiezan a afrontar retos más complejos de otra manera, y empiezan a verse cambios en su capacidad para decidir cuándo se les acerca otro perro o persona”, asegura.
Esto no significa que una actividad olfativa resuelva por sí sola todas las dificultades de comportamiento y emocionales de los perros, ni que todos evolucionen igual. Cada animal tiene sus propias necesidades, experiencias y ritmos. La propuesta de Silvia consiste en utilizar la búsqueda como contexto de aprendizaje, y observar qué habilidades desarrolla cada perro y cómo pueden ayudarle en su vida cotidiana.
Además, la persona que lo acompaña también influye en la relación y la experiencia, ya que al darle espacio para explorar, esta puede aprender a reconocer mejor sus señales, respetar sus tiempos y ofrecer ayuda sin anticiparse constantemente a cada paso.
Bienestar no es solo cansarse
A menudo se busca que los perros lleguen a casa cansados después de una actividad. Sin embargo, el bienestar no debería medirse únicamente por el ejercicio realizado o la energía gastada. También importa cómo viven la experiencia y si disponen de oportunidades para explorar y desarrollar conductas propias de su especie.
El trabajo olfativo puede contribuir a ese bienestar siempre que se adapte a las necesidades de cada animal y no se convierta en una fuente añadida de presión. Por eso, en el caso del humantrailing, la educadora alicantina prioriza el proceso de búsqueda, la capacidad de decisión del perro y su recuperación posterior, en lugar de perseguir una activación cada vez mayor.
Para comprender mejor a un perro no basta con observar si obedece, completa una tarea o llega cansado a casa. También hay que prestar atención a cómo afronta las dificultades y qué oportunidades tiene para desarrollar sus capacidades.
Porque, a veces, seguir un olor no consiste solamente en encontrar a alguien, si no que también puede ayudar al perro a descubrir lo que es capaz.
