El 67 % de las personas que buscan vivienda de alquiler con animales ha sufrido rechazo por parte de propietarios o inmobiliarias

Una de cada tres personas lleva al menos dos años buscando una vivienda donde vivir con sus animales

Los datos de la encuesta de FAADA también reflejan cuánto puede prolongarse esta situación. Aunque el 50 % de las personas participantes lleva menos de un año buscando vivienda, el resto acumula periodos de búsqueda mucho más largos.

En concreto, el 17 % lleva un año intentando encontrar un alquiler que admita animales, otro 17 % lleva dos años y un 16 % asegura que lleva cinco años o más buscando un hogar adecuado.

Esto significa que aproximadamente una de cada tres personas encuestadas lleva al menos dos años intentando encontrar una vivienda donde pueda convivir con sus animales.

La situación puede condicionar decisiones importantes, como cambiar de ciudad por motivos laborales, independizarse, formar una familia o abandonar una vivienda que ya no reúne las condiciones necesarias.

 

El rechazo llega incluso cuando se ofrecen garantías

Otro aspecto que destaca la encuesta es que el rechazo no siempre desaparece cuando las personas propietarias de animales están dispuestas a ofrecer garantías adicionales.

FAADA recoge testimonios de personas que han recibido una negativa incluso al ofrecer condiciones que podrían aportar mayor tranquilidad al propietario. Una de las participantes explica que le han rechazado incluso en alquileres sin muebles y ofreciendo cláusulas de garantías.

Además, el 16 % de las personas encuestadas afirma haberse visto obligado a firmar contratos con cláusulas que prohíben la presencia de animales. Esta circunstancia puede generar inseguridad entre los inquilinos, que viven con el temor de que su convivencia con perros o gatos pueda poner en peligro la continuidad de su contrato.

 

Foto caída de pelo perros y gatos

 

¿Puede un propietario prohibir tener animales en un piso de alquiler?

En España, la legislación actual no reconoce un derecho general a tener animales de compañía en una vivienda alquilada.

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) permite que el propietario establezca condiciones sobre la tenencia de animales en el inmueble. Por tanto, puede incluir expresamente en el contrato una cláusula que prohíba su presencia.

La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, tampoco establece una obligación general para que los propietarios acepten mascotas en sus viviendas.

Por ello, antes de firmar un contrato de alquiler, es importante revisar las condiciones relativas a los animales y dejar cualquier acuerdo por escrito. También conviene que las personas propietarias de viviendas especifiquen desde el principio si admiten animales y qué condiciones establecen para su convivencia.

 

Alquiler perros - Foto propiedad de: Josh Sorenson - Pexel

 

Las familias multiespecie, ante una barrera para acceder a la vivienda

La dificultad para encontrar alquiler no es una cuestión menor para quienes conviven con animales. En muchos hogares, perros, gatos y otros animales de compañía forman parte de la estructura familiar y su presencia implica responsabilidades y vínculos que no desaparecen cuando llega el momento de cambiar de domicilio.

FAADA considera necesario avanzar hacia un modelo de acceso a la vivienda que tenga en cuenta a las familias multiespecie y evite que convivir con animales se convierta en un obstáculo añadido.

La organización desarrolla esta reivindicación a través de su campaña Mi Casa es Tu Casa, con la que busca sensibilizar al sector inmobiliario y dar visibilidad a las experiencias de quienes encuentran dificultades para alquilar por tener animales.

La entidad también anima a las personas afectadas a compartir sus testimonios para conocer mejor el alcance del problema y seguir reclamando soluciones.

 

Encontrar un hogar no debería significar renunciar a un animal

Los resultados de la encuesta vuelven a poner de manifiesto una contradicción: cada vez existe una mayor presencia de animales de compañía en los hogares, pero el acceso a una vivienda de alquiler que los admita continúa siendo complicado para muchas personas.

Encontrar un piso no debería obligar a plantearse abandonar a un compañero de vida. La convivencia responsable, el respeto por la vivienda y las garantías para ambas partes deberían formar parte de una conversación que permita encontrar soluciones.

Porque un animal no es un mueble del que desprenderse cuando cambian las circunstancias. Para muchas personas es un miembro más de la familia y encontrar un hogar donde puedan seguir juntos debería ser una posibilidad real.

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