La gestión de las colonias felinas requiere algo más que alimentar a los gatos que viven en las calles. Conocer sus necesidades, detectar posibles problemas de salud, colaborar en las esterilizaciones y mantener unas condiciones higiénicas adecuadas son actuaciones fundamentales para proteger a estos animales y favorecer la convivencia en los barrios.
Con este objetivo, el Ayuntamiento de València ha organizado una formación dirigida a 86 personas que podrán acreditarse como cuidadoras de colonias felinas e incorporarse al censo municipal de personas autorizadas para atenderlas.
La iniciativa, desarrollada a través del Servicio de Bienestar Animal durante los días 27 y 28 de octubre, busca proporcionar conocimientos prácticos y explicar los protocolos que deben seguir quienes participan en el cuidado de los gatos comunitarios.
València cuenta con alrededor de 600 colonias felinas
La ciudad de València dispone de unas 600 colonias felinas, cuya gestión implica la colaboración de los servicios municipales y de las personas que dedican parte de su tiempo a atender a estos animales.
Su labor es importante para conocer la situación de cada colonia, vigilar el estado de los gatos y facilitar la coordinación con los profesionales veterinarios. Sin embargo, para que estas actuaciones sean eficaces, resulta necesario contar con criterios comunes y procedimientos adecuados.
La formación municipal pretende precisamente reforzar esa colaboración y ayudar a que el cuidado de los gatos se realice de manera responsable, con atención a su bienestar y a las características de cada entorno.
Alimentación, salud y esterilización: los aspectos esenciales
Las jornadas formativas incluyen diferentes cuestiones relacionadas con el manejo cotidiano de las colonias felinas. Entre ellas figuran las pautas de alimentación, la identificación de posibles enfermedades, el traslado de los animales para su esterilización y las condiciones higiénico-sanitarias de los espacios donde viven.
Estos conocimientos pueden ayudar a detectar antes situaciones que requieren atención veterinaria y a evitar prácticas inadecuadas. La alimentación, por ejemplo, debe organizarse de forma que los gatos dispongan de comida apropiada y agua limpia, sin dejar residuos que favorezcan la aparición de plagas o generen problemas de convivencia vecinal.
También es importante saber cómo actuar cuando un gato presenta heridas, muestra síntomas de enfermedad o necesita ser capturado para recibir atención veterinaria. Estas intervenciones deben realizarse con las medidas necesarias para reducir el estrés y evitar lesiones.
La esterilización constituye otra de las herramientas fundamentales para controlar el crecimiento de las poblaciones felinas y prevenir el nacimiento de camadas que podrían quedar expuestas al abandono, las enfermedades o la falta de recursos.
El método CER, una pieza clave en la gestión felina
La gestión de las colonias felinas se apoya en el método CER, siglas de captura, esterilización y retorno. Este procedimiento consiste en capturar a los gatos de forma controlada, trasladarlos a un centro veterinario para su intervención y devolverlos a su lugar de origen una vez que se encuentran en condiciones adecuadas.
Su aplicación debe integrarse en un programa de gestión planificado, con seguimiento veterinario, identificación de los animales cuando corresponda y registro de las colonias. La esterilización permite actuar sobre la reproducción, pero debe acompañarse de otras medidas de cuidado y supervisión para que la gestión sea integral.
La coordinación entre los ayuntamientos, los profesionales veterinarios y las personas cuidadoras facilita el seguimiento de los animales y permite organizar mejor las actuaciones necesarias en cada colonia.
La formación y la acreditación de las personas cuidadoras
Uno de los aspectos destacados de la iniciativa de València es que la formación constituye un requisito para obtener el carné municipal que habilita a las personas acreditadas para intervenir en las colonias felinas de la ciudad.
Este sistema permite identificar a quienes están autorizados para desarrollar estas tareas y establecer unas pautas de actuación compartidas. También contribuye a clarificar responsabilidades y a mejorar la comunicación entre la administración y las personas que conocen de cerca la realidad diaria de las colonias.
El reconocimiento de su trabajo es relevante, ya que muchas de estas personas dedican tiempo y esfuerzo a atender a los gatos comunitarios. Para que esa implicación tenga los mejores resultados posibles, debe contar con respaldo institucional, formación adecuada y acceso a los recursos necesarios.
La responsabilidad de los ayuntamientos en la protección de los gatos comunitarios
La gestión de las colonias felinas no depende exclusivamente de la voluntad de las personas voluntarias. La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, atribuye a las administraciones locales responsabilidades en la gestión de los gatos comunitarios, incluidos los programas de control poblacional, la esterilización y la atención veterinaria en los términos previstos por la normativa.
Por ello, la formación de las personas cuidadoras debe formar parte de una estrategia municipal más amplia, que incluya planificación, financiación, seguimiento de las colonias y coordinación con las entidades de protección animal y los profesionales veterinarios.
En este contexto, iniciativas como la de València pueden contribuir a mejorar la preparación de quienes participan en el cuidado de estos animales. No obstante, su eficacia también dependerá de la continuidad de los programas, de los medios disponibles y de la evaluación de los resultados obtenidos.
Cuidar las colonias también significa mejorar la convivencia
La presencia de gatos comunitarios puede generar dudas o conflictos en algunos barrios, especialmente cuando existen problemas relacionados con la limpieza, la alimentación o la ubicación de los puntos de cuidado.
Una gestión organizada permite abordar estas situaciones con medidas proporcionadas, información y diálogo entre las partes implicadas. Mantener limpios los espacios, evitar dejar restos de comida y comunicar las incidencias a los responsables municipales son prácticas que pueden ayudar a prevenir problemas.
El objetivo debe ser compatibilizar el bienestar de los gatos con la convivencia vecinal, sin olvidar que las actuaciones sobre las colonias deben respetar la normativa y basarse en criterios de gestión ética.
La formación de 86 personas en València representa un paso para reforzar esa colaboración. El reto, a partir de ahora, consiste en mantener una gestión continuada, con recursos suficientes y una coordinación efectiva que permita atender las necesidades de los gatos comunitarios a largo plazo.