Cambio de hora y mascotas: cómo afecta el horario de invierno a su bienestar

Cambio de hora

El próximo domingo 25 de octubre toca retrasar los relojes una hora para volver al horario de invierno. Aunque para las personas este cambio suele traducirse en dormir una hora más, para los animales de compañía puede suponer algunos días de adaptación. Además, el anochecer llegará antes según la hora oficial y muchos paseos con perros coincidirán con una menor visibilidad, justo cuando aumenta la importancia de extremar las precauciones en la calle.

Los cambios de horario no afectan a todos los animales por igual. Los perros y los gatos se guían por sus rutinas, la luz ambiental, el descanso y las señales de su entorno. Por eso, modificar de golpe la hora de comer, salir a pasear o irse a dormir puede alterar temporalmente sus hábitos.

A esta adaptación se suma un riesgo que no debemos pasar por alto: los atropellos. Según los datos facilitados por la Dirección General de Tráfico (DGT), octubre, noviembre y diciembre concentran el 31 % de los siniestros viales con animales implicados. La llegada del horario de invierno hace todavía más importante prestar atención a la seguridad durante los desplazamientos y los paseos diarios.

 

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¿Cómo afecta el cambio de hora a perros y gatos?

Los animales no consultan el reloj, pero sí perciben las señales que marcan sus rutinas. La luz del día, los ruidos de la casa, la actividad de sus cuidadores y los horarios de alimentación les ayudan a anticipar lo que va a suceder.

Cuando retrasamos una hora el reloj, esas referencias pueden dejar de coincidir temporalmente con sus hábitos. Un perro acostumbrado a salir a las ocho de la mañana puede mostrarse impaciente si su cuerpo espera el paseo antes de la nueva hora. También puede pedir comida antes de lo habitual o manifestar más actividad cuando la familia todavía está descansando.

En los gatos, el cambio puede notarse en sus peticiones de comida, sus periodos de actividad o sus momentos de interacción con las personas. Los felinos suelen establecer rutinas muy marcadas y algunos pueden insistir en recibir el desayuno o la cena a la hora de siempre, aunque el reloj indique otra cosa.

Estos cambios suelen ser leves y pasajeros. No obstante, conviene observar a cada animal, ya que su edad, su temperamento, su estado de salud y sus costumbres influyen en su capacidad de adaptación.

 

 

El sueño, el apetito y las rutinas también pueden cambiar

Los perros y los gatos tienen patrones de sueño diferentes a los humanos y pueden alternar periodos de descanso y actividad a lo largo del día. Por eso, no debemos asumir que el cambio de hora vaya a provocarles necesariamente un trastorno del sueño.

Lo que sí puede suceder es que se altere temporalmente la sincronización entre sus hábitos y los de la familia. Algunos animales pueden despertarse antes, mostrarse más activos a determinadas horas o reclamar atención cuando sus cuidadores todavía no han cambiado su rutina.

En cuanto a la alimentación, adelantar o retrasar de golpe las comidas puede generar impaciencia en los animales acostumbrados a horarios fijos. Para facilitar la transición, es preferible ajustar progresivamente los horarios durante los días previos o posteriores al cambio.

Si el animal muestra una alteración intensa o persistente del apetito, del descanso o del comportamiento, no debemos atribuirla automáticamente al horario de invierno. En ese caso, es recomendable consultar con el veterinario.

 

Perro durmiendo - Foto de Magda Ehlers: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-primer-plano-de-un-perro-durmiendo-3038776/

 

Cómo ayudar a las mascotas a adaptarse al horario de invierno

La mejor estrategia consiste en mantener la estabilidad y evitar cambios bruscos innecesarios. Algunas medidas sencillas pueden ayudar a que perros y gatos se adapten con mayor tranquilidad.

  • Ajustar los horarios poco a poco. Si es posible, adelanta o retrasa las comidas y los paseos unos diez o quince minutos al día para que la transición sea gradual.
  • Mantener una rutina estable. Los horarios previsibles para comer, jugar, descansar y salir a la calle aportan seguridad y reducen los cambios inesperados.
  • Respetar sus horas de descanso. No fuerces al animal a permanecer despierto ni lo despiertes continuamente para adaptarlo al nuevo horario.
  • Aumentar el enriquecimiento ambiental. Los juegos, los paseos de calidad y las actividades de olfato ayudan a satisfacer sus necesidades físicas y mentales.
  • Observar su comportamiento. Si aparecen cambios persistentes, nerviosismo intenso o pérdida de apetito, conviene consultar con un profesional veterinario.

En el caso de los animales mayores, los cachorros y los que padecen alguna enfermedad, es especialmente importante respetar sus necesidades individuales.

 

 

Menos horas de luz y más riesgo de atropello

El cambio de hora tiene una consecuencia inmediata para quienes pasean a sus perros: anochece antes según el reloj. Durante las próximas semanas, muchas salidas que antes se realizaban con luz natural pasarán a coincidir con el atardecer o la noche.

La Real Sociedad Canina de España (RSCE) ha alertado del riesgo de atropello de perros y pide extremar las precauciones tanto a los propietarios como a los conductores.

Los datos de la DGT correspondientes a 2024, último año con información definitiva disponible en el informe citado, registraron 3.058 siniestros viales con caninos implicados en vías interurbanas. Es importante precisar que se trata de siniestros con animales implicados y no exclusivamente de atropellos de perros durante los paseos. La estadística también recoge incidentes con daños materiales y excluye determinados ámbitos territoriales y vías urbanas.

La cifra muestra la importancia de reforzar la prevención. Además, el 31 % de los siniestros viales con animales implicados se concentra en los tres últimos meses del año, un periodo en el que coinciden la reducción progresiva de las horas de luz y una mayor presencia de desplazamientos en condiciones de visibilidad reducida.

Este porcentaje incluye tanto animales domésticos como fauna silvestre, entre ellos jabalíes, corzos y ciervos. Por eso, la precaución debe mantenerse tanto en las calles y los caminos próximos a las viviendas como en las carreteras y los desplazamientos por zonas rurales.

 

Perro-en-carretera

 

Consejos para pasear con el perro con poca luz

Los paseos deben continuar siendo una actividad agradable y segura. No se trata de reducir innecesariamente las salidas, sino de adaptar las medidas de prevención a las condiciones de cada recorrido.

1. Utiliza elementos reflectantes o luminosos.

Los collares, arneses y correas reflectantes ayudan a que el perro resulte más visible cuando recibe la luz de los vehículos. Los accesorios luminosos también pueden ser útiles, especialmente en calles poco iluminadas o caminos rurales. Lo ideal es que el animal pueda identificarse con claridad desde distintos ángulos.

2. Mantén al perro sujeto con una correa adecuada.

En las proximidades de carreteras, cruces, aparcamientos y calles con tráfico intenso, no permitas que el perro se aleje sin control. Una distracción, un ruido inesperado o la aparición de otro animal pueden provocar que se dirija hacia la calzada en cuestión de segundos.

3. Elige recorridos seguros.

Siempre que sea posible, utiliza aceras amplias, zonas peatonales y caminos alejados del tráfico. Evita pasear por el borde de carreteras sin acera y extrema la precaución en los accesos a urbanizaciones, polígonos y zonas rurales.

4. No sueltes al perro en lugares donde pueda acceder a la carretera.

Incluso un animal obediente puede asustarse y reaccionar de forma imprevisible. Si paseas por una zona abierta, comprueba que sea un espacio seguro y que el perro no pueda irrumpir en la calzada.

5. Presta atención al entorno.

Durante el paseo, evita distracciones que impidan detectar vehículos, bicicletas u otros peligros. También es conveniente extremar la precaución en días de lluvia, niebla o pavimento mojado, cuando la visibilidad puede empeorar.

La RSCE recuerda la importancia de combinar la visibilidad del animal con el control durante los paseos. La prevención depende de pequeños gestos cotidianos que pueden evitar accidentes graves.

 

 

Los conductores también tienen un papel fundamental

La seguridad vial no depende únicamente de los propietarios. Los conductores deben adaptar la velocidad a las condiciones de visibilidad y prestar especial atención a los tramos en los que puedan aparecer animales.

En las carreteras secundarias, las zonas próximas a bosques, los caminos rurales y los accesos a poblaciones, un animal puede irrumpir en la calzada de manera inesperada. Reducir la velocidad y mantener una distancia de seguridad adecuada permite disponer de más tiempo para reaccionar.

También es importante llevar el alumbrado del vehículo en buenas condiciones y utilizarlo correctamente. En condiciones de poca luz, lluvia o niebla, ver antes el peligro puede marcar la diferencia.

El presidente de la RSCE, José Miguel Doval, ha insistido en la importancia de extremar las precauciones durante los paseos y de procurar que los perros sean visibles mediante correas, collares y otros elementos reflectantes o luminosos. La organización subraya que la responsabilidad compartida de propietarios y conductores es esencial para prevenir atropellos.

 

Perro en carretera

 

¿Qué hacer si un perro se escapa cerca de una carretera?

Si el perro se suelta, lo primero es evitar que la situación genere un peligro adicional. No corras detrás de él hacia la calzada ni te expongas al tráfico intentando atraparlo.

Si es posible hacerlo sin riesgo, llámalo con calma y trata de atraerlo hacia un lugar seguro. Pide ayuda a otras personas para advertir a los conductores, siempre desde una posición protegida, y contacta con los servicios competentes si el animal se encuentra en una vía con tráfico.

Si se produce un atropello, avisa a los servicios de emergencia cuando exista peligro para las personas o para la circulación. No entres en la calzada sin protección y, una vez que sea seguro acercarse al animal, evita moverlo innecesariamente si puede presentar lesiones en la columna, las extremidades o el tórax. Contacta con un veterinario para recibir instrucciones y organizar su atención urgente.

 

 

Un cambio pequeño en el reloj que exige grandes dosis de prevención

El horario de invierno puede requerir unos días de adaptación para las mascotas, sobre todo cuando sus comidas y paseos están muy vinculados a los horarios familiares. Mantener las rutinas, hacer los ajustes gradualmente y observar su comportamiento ayudará a que la transición sea más sencilla.

Pero la principal precaución durante estas semanas debe centrarse también en la seguridad. Con menos luz por la tarde y un periodo del año en el que se concentra una parte importante de los siniestros viales con animales, los paseos necesitan una planificación más cuidadosa.

Utilizar elementos reflectantes, llevar al perro controlado, elegir recorridos seguros y conducir con prudencia son medidas sencillas que pueden evitar atropellos y proteger tanto a los animales como a las personas.

El reloj se retrasa una hora, pero la responsabilidad de cuidar de nuestros compañeros de cuatro patas debe mantenerse durante todo el año.

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