¿Por qué mi gato maúlla por la noche? 8 causas y cuándo debemos preocuparnos

Gato maullando - Foto propiedad de: Matthew Heneghan - Pexels

Son las tres de la madrugada y, mientras toda la casa duerme, nuestro gato empieza a maullar. Primero pensamos que tiene hambre, después que quiere jugar y, cuando lleva un buen rato vocalizando, empezamos a preguntarnos qué le ocurre.

Que un gato esté activo durante la noche no es necesariamente extraño. Los gatos son animales crepusculares y suelen concentrar buena parte de su actividad alrededor del amanecer y el atardecer. Sin embargo, un maullido nocturno insistente, especialmente si aparece de repente o cambia respecto a su comportamiento habitual, merece nuestra atención.

El maullido es una de las principales formas que utilizan los gatos para comunicarse con las personas. Puede expresar necesidades, pedir atención o indicar que algo les está ocurriendo. Por eso, antes de intentar que nuestro gato deje de maullar, debemos intentar averiguar qué quiere comunicarnos.

 

 

 

 

1. Tiene hambre o ha cambiado su horario de alimentación

Una de las explicaciones más sencillas es que el gato tenga hambre.

Si durante el día recibe su comida a determinadas horas y por la noche pasa muchas horas sin comer, puede despertarnos para pedir alimento. Algunos gatos aprenden rápidamente que maullar junto a la cama, la cocina o el comedero consigue una respuesta.

También puede ocurrir si hemos cambiado recientemente sus horarios de alimentación. En estos casos puede ser útil revisar la rutina y distribuir adecuadamente las tomas a lo largo del día. Un comedero interactivo o un alimentador programable puede ayudar en algunos hogares, siempre que su utilización sea compatible con las necesidades nutricionales del animal.

 

2. Tiene demasiada energía acumulada

Un gato que pasa muchas horas durmiendo durante el día puede llegar a la noche con ganas de jugar, correr y explorar. Esto ocurre especialmente en gatos que viven exclusivamente dentro de casa y que tienen pocas oportunidades para desarrollar conductas naturales como perseguir, acechar, trepar o explorar.

Las conocidas carreras repentinas por casa, los saltos y los juegos nocturnos pueden formar parte de este patrón de actividad. No significa necesariamente que exista un problema: puede ser simplemente que su horario de actividad no coincida con el nuestro.

Una buena rutina de juego durante el día y, especialmente, durante las últimas horas de la tarde puede ayudar a canalizar esa energía.

 

Gatos

 

3. Está reclamando nuestra atención

Los gatos aprenden rápidamente qué comportamientos provocan una respuesta humana. Si cada vez que maúlla por la noche nos levantamos, le hablamos, le damos comida o jugamos con él, puede aprender que vocalizar es una forma eficaz de conseguir nuestra atención.

Esto no significa que debamos ignorar automáticamente cualquier maullido nocturno. Primero hay que descartar que exista una necesidad real o un problema de salud.

Una vez descartadas otras causas, conviene evitar convertir sistemáticamente el maullido nocturno en una recompensa.

 

4. Hay algo que está alterando su entorno

Los gatos son especialmente sensibles a los cambios ambientales. Una mudanza, la llegada de otro animal, modificaciones en la vivienda, nuevos horarios familiares, obras, ruidos procedentes del exterior o incluso la presencia de otros gatos pueden provocar estrés o aumentar las vocalizaciones.

Por la noche, además, la casa está mucho más silenciosa y algunos sonidos del exterior pueden resultar especialmente llamativos. Si el gato maúlla mirando fijamente hacia una ventana o una puerta, puede estar reaccionando a otros animales, personas, sonidos o estímulos que nosotros apenas percibimos.

En estos casos debemos intentar identificar qué está provocando su reacción y proporcionarle lugares tranquilos donde pueda descansar y sentirse seguro.

 

Prinzeza - Foto propiedad A.V.

 

5. Puede estar relacionado con el celo

En gatos que no están esterilizados, las vocalizaciones nocturnas pueden estar relacionadas con la conducta reproductiva.

Las hembras en celo pueden mostrarse especialmente vocales, inquietas y demandantes, mientras que los machos pueden reaccionar ante la presencia o el olor de hembras receptivas.

Si este comportamiento aparece de forma periódica y coincide con otros signos reproductivos, conviene consultar con el veterinario sobre la esterilización y sobre las opciones más adecuadas para cada animal.

 

6. El dolor o una enfermedad también pueden provocar maullidos

Esta es una de las causas que no debemos pasar por alto.Un gato puede vocalizar porque siente dolor, malestar o algún problema físico. Además, los felinos pueden ser muy discretos a la hora de mostrar que algo no va bien.

Un aumento de los maullidos puede acompañarse de otros cambios: esconderse más, mostrarse irritable, modificar sus hábitos de alimentación, beber más agua, utilizar de forma diferente el arenero, moverse menos o adoptar posturas extrañas. En estos casos no debemos asumir que simplemente está “llamando la atención”.

Si el maullido nocturno aparece de repente o se acompaña de cambios de comportamiento, lo recomendable es consultar con el veterinario. Algunas enfermedades, el dolor y determinados trastornos endocrinos pueden estar detrás de una vocalización excesiva.

 

Gato oliendo boca abierta - Foto Pexels de Roderick Salatan:

 

7. Los gatos mayores pueden vocalizar más durante la noche

En los gatos de edad avanzada debemos prestar especial atención a los cambios de comportamiento.

Algunos gatos senior pueden desarrollar problemas relacionados con la visión o la audición, alteraciones cognitivas o determinadas enfermedades que hacen que estén más inquietos o vocalicen durante la noche.

Un gato mayor que comienza a maullar de madrugada después de años de dormir tranquilamente no debería ser etiquetado simplemente como “caprichoso”.

En estos casos es especialmente importante realizar una revisión veterinaria para descartar problemas médicos y valorar su estado general.

 

8. Su horario natural no coincide con el nuestro

También debemos recordar que los gatos no funcionan exactamente con nuestro mismo reloj.

Aunque popularmente se les considera animales nocturnos, en realidad son principalmente crepusculares, es decir, tienden a presentar mayor actividad durante las horas de transición entre el día y la noche.

Por eso, que un gato se despierte al amanecer, quiera jugar o reclame comida a primera hora no significa necesariamente que exista un problema.

La dificultad aparece cuando esa actividad se convierte en vocalizaciones persistentes que interrumpen continuamente el descanso de la familia.

 

Gato escondido

 

 

 

¿Qué podemos hacer para que el gato maúlle menos por la noche?

Una vez descartado un problema médico, podemos introducir algunos cambios en su rutina:

  • Mantener una rutina diaria relativamente estable.
  • Aumentar el juego y la actividad durante el día.
  • Realizar una sesión de juego antes de acostarnos.
  • Utilizar juguetes que permitan al gato perseguir, acechar y manipular objetos.
  • Proporcionarle lugares elevados y zonas de descanso.
  • Mantener limpio el arenero y comprobar que dispone de agua fresca.
  • Revisar que la alimentación se adapte a sus necesidades.
  • Reducir, cuando sea posible, los estímulos nocturnos procedentes del exterior.
  • Evitar castigos o gritos cuando maúlla.

El castigo no soluciona el problema y puede aumentar el miedo y el estrés del animal. Los programas de modificación de conducta deben centrarse en identificar la causa y proporcionar al gato un entorno enriquecido y unas rutinas adecuadas.

 

¿Cuándo debemos llevar al gato al veterinario?

Hay una situación que merece especial atención: cuando un gato que normalmente no maúlla por la noche empieza a hacerlo de forma repentina o mucho más intensa.

También debemos consultar si aparecen otros signos como:

  • Pérdida o aumento importante del apetito.
  • Cambios en la cantidad de agua que bebe.
  • Alteraciones en el uso del arenero.
  • Vómitos o diarrea.
  • Pérdida de peso.
  • Dolor o dificultad para moverse.
  • Desorientación.
  • Cambios importantes en el comportamiento.
  • Maullidos que parecen expresar dolor o angustia.
  • Aislamiento o aumento repentino de la irritabilidad.

En un gato adulto o senior, una vocalización nocturna nueva merece todavía más atención.

 

Antes de intentar que deje de maullar, hay que averiguar por qué lo hace

Dormir con un gato que decide convertirse en cantante durante la madrugada puede resultar agotador, pero la solución no consiste simplemente en conseguir que deje de emitir sonidos.

El maullido es una forma de comunicación.

Puede estar pidiendo comida, atención o juego, pero también puede estar reaccionando a un estímulo del entorno o avisándonos de que algo no va bien.

Por eso, cuando el comportamiento es nuevo, persistente o intenso, lo primero es observar qué otros cambios se han producido y descartar una causa médica. Solo después podremos trabajar sobre los hábitos y la rutina nocturna.

Cada gato tiene además su propia personalidad y su particular manera de comunicarse con las personas. Aprender a interpretar esos cambios es una parte importante de la convivencia y del cuidado responsable.

 

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En Infomascota hemos hablado anteriormente sobre los sonidos que utilizan los gatos para comunicarse, un contenido que puede ayudarnos a interpretar mejor sus diferentes vocalizaciones.

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