Un Diplodocus en Teruel: el sorprendente hallazgo que demuestra que este gigante también vivió en Europa

Diplodocus - Foto propiedad de: K - Pexels

Hasta ahora, cuando pensábamos en un Diplodocus, la imagen nos llevaba inevitablemente a Norteamérica. Este gigantesco dinosaurio de cuello y cola extraordinariamente largos era conocido por los fósiles encontrados en Estados Unidos.

Pero una investigación publicada ahora acaba de cambiar lo que sabíamos sobre la distribución de este dinosaurio.

Los paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han identificado en el yacimiento de La Tejería, en El Castellar (Teruel), restos que pertenecen al género Diplodocus. Se trata de la primera evidencia de este dinosaurio fuera de Norteamérica.

 

Un dinosaurio de unos 25 metros

El animal al que pertenecieron los fósiles vivió hace aproximadamente 150 millones de años, durante el Jurásico Superior.

Aunque no se ha encontrado el esqueleto completo, los investigadores disponen de 14 vértebras de la zona media y posterior de la cola, además de varios chevrones, unos huesos que se situaban en la parte inferior de las vértebras caudales. El estudio anatómico y los análisis evolutivos permitieron asignar los restos al género Diplodocus.

Los investigadores calculan que aquel ejemplar podía alcanzar aproximadamente 25 metros de longitud.

Para hacerse una idea de su tamaño, estamos hablando de un animal cuya longitud equivaldría aproximadamente a la de dos autobuses urbanos colocados uno detrás de otro.

Era un saurópodo herbívoro, cuadrúpedo, con un cuello muy largo y una cola todavía más espectacular. La cola, además de contribuir al equilibrio del animal, tenía una estructura formada por numerosas vértebras y podía terminar en una zona muy estrecha, característica de los diplodócidos.

 

¿Qué hacía un Diplodocus en lo que hoy es Teruel?

Esta es probablemente la parte más interesante del descubrimiento. Durante el Jurásico Superior, hace unos 150 millones de años, la configuración de los continentes era muy diferente de la actual. El océano Atlántico se encontraba todavía en proceso de apertura y Europa y Norteamérica no estaban tan aisladas como lo estarían posteriormente.

El hallazgo de Teruel plantea la posibilidad de que algunos dinosaurios pudieran desplazarse entre ambos territorios aprovechando conexiones terrestres temporales o zonas emergidas que aparecieron durante determinados momentos.

Por tanto, el fósil no solamente demuestra que había Diplodocus en Europa. También aporta información sobre cómo podían distribuirse los grandes dinosaurios durante el Jurásico.

 

Dnosaurio Diplodocus - Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis
Dnosaurio Diplodocus – Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis

 

Teruel, un territorio de gigantes

El descubrimiento tampoco es un hecho aislado. La provincia de Teruel es uno de los lugares más importantes de Europa para conocer los ecosistemas que existieron durante el Jurásico. En sus yacimientos se han encontrado restos de numerosos dinosaurios, entre ellos grandes saurópodos.

Uno de los más conocidos es Turiasaurus riodevensis, considerado uno de los dinosaurios más grandes conocidos de Europa.

Ahora, el hallazgo de Diplodocus añade una pieza especialmente llamativa al enorme rompecabezas paleontológico de la provincia.

 

¿Es realmente un Diplodocus?

Los investigadores han sido especialmente cuidadosos con la identificación.

Los fósiles no permiten determinar una especie concreta, por lo que la clasificación se realiza dentro del género Diplodocus. El estudio publicado en Journal of Vertebrate Paleontology combina el análisis de las características de los huesos con estudios filogenéticos para situar los restos dentro de este grupo.

Esto es importante porque en paleontología no basta con que un fósil se parezca visualmente a otro dinosaurio. La forma, proporciones y características anatómicas de los huesos permiten establecer relaciones entre diferentes especies y géneros.

 

Un descubrimiento que cambia el mapa del Diplodocus

Hasta este hallazgo, el registro fósil de Diplodocus estaba asociado al Jurásico de Norteamérica. Encontrarlo en Teruel amplía considerablemente su distribución conocida y constituye la primera evidencia del género fuera de Norteamérica. Además, el ejemplar se encuentra entre los diplodócidos más completos conocidos en Europa.

Y eso convierte a La Tejería en un lugar especialmente interesante para comprender cómo era la fauna que habitaba la Península Ibérica hace 150 millones de años.

 

Cuando Europa estaba habitada por dinosaurios gigantes

A veces imaginamos a los grandes dinosaurios como animales pertenecientes exclusivamente a determinados lugares del planeta. Sin embargo, descubrimientos como este recuerdan que el mapa actual no sirve para interpretar directamente el mundo del Jurásico.

La Península Ibérica formaba parte de un paisaje muy diferente, habitado por una gran variedad de dinosaurios, reptiles y otros animales.

El fósil de Teruel es, por tanto, mucho más que una colección de vértebras. Es una pequeña ventana a un mundo desaparecido hace millones de años y una nueva prueba de que Europa también fue territorio de algunos de los dinosaurios más impresionantes que han caminado sobre la Tierra.

 

Un hallazgo que vuelve a poner a Teruel en el mapa mundial de la paleontología

La investigación de La Tejería demuestra que todavía quedan importantes descubrimientos por hacer incluso en lugares que llevan décadas siendo estudiados.

Los restos del Diplodocus forman ahora parte del patrimonio paleontológico de Teruel y ayudan a reconstruir una historia que comenzó hace unos 150 millones de años.

Un gigante que hasta ahora parecía exclusivo de Norteamérica acaba de encontrar su lugar en Europa. Y lo ha hecho en Teruel.

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