Profundidades de Alaska: un mundo animal que todavía conocemos muy poco
El fondo del océano continúa guardando secretos. Un equipo de científicos ha identificado nueve nuevas especies de esponjas marinas en aguas profundas del golfo de Alaska y las islas Aleutianas, un hallazgo que vuelve a poner de manifiesto hasta qué punto desconocemos la biodiversidad que existe bajo la superficie del mar.
Las nuevas especies fueron identificadas a partir de ejemplares recogidos durante diferentes campañas científicas realizadas por la NOAA. Algunos de los materiales estudiados habían sido recogidos incluso años atrás y permanecían pendientes de una identificación detallada.
Con este descubrimiento, el número de especies de esponjas conocidas en Alaska asciende a 232. Los investigadores creen, sin embargo, que todavía podrían existir muchas más especies sin descubrir en las zonas profundas y de difícil acceso.

Animales que parecen plantas, pero no lo son
A primera vista, una esponja puede parecer una planta, un coral o incluso una simple formación del fondo marino. Sin embargo, las esponjas son animales y pertenecen al filo Porifera.
Son organismos muy antiguos desde el punto de vista evolutivo. Sus antepasados aparecieron hace más de 600 millones de años y han conseguido sobrevivir durante enormes periodos de cambios en los océanos.
A diferencia de muchos otros animales, las esponjas no tienen cerebro ni órganos complejos. Su cuerpo está formado por una red de canales por los que circula el agua.
Y precisamente ahí reside una de sus principales características.
Las esponjas funcionan como auténticos filtros del océano
Estos animales capturan partículas presentes en el agua y aprovechan microorganismos y materia orgánica para alimentarse.
El agua entra en su cuerpo, atraviesa diferentes estructuras y finalmente vuelve al exterior después de haber sido filtrada.
Pero su importancia ecológica va mucho más allá de la alimentación.
Las grandes concentraciones de esponjas pueden formar auténticos jardines submarinos, proporcionando refugio y estructura a otras especies que viven sobre el fondo marino.
Peces, crustáceos y otros organismos pueden utilizar estas formaciones como lugares de protección o zonas donde encontrar alimento.

¿Cómo se sabe que son especies diferentes?
Identificar una esponja no siempre resulta sencillo. Mientras que en un pez podemos fijarnos en la forma de las aletas, el tamaño, la coloración o determinadas características del cuerpo, muchas esponjas tienen un aspecto externo bastante similar.Por eso los científicos recurren a técnicas mucho más precisas. Una de ellas consiste en estudiar su estructura microscópica, especialmente los pequeños elementos que forman su esqueleto.
También se utiliza el análisis genético mediante códigos de barras de ADN, una herramienta que permite comparar ejemplares y detectar diferencias que no pueden apreciarse a simple vista.
En el caso de las esponjas, el análisis genético presenta además dificultades porque estos animales filtran continuamente el agua y en sus tejidos puede aparecer ADN procedente de otros organismos. A pesar de ello, los investigadores han conseguido desarrollar nuevas referencias genéticas para las especies de Alaska.
Un descubrimiento que demuestra cuánto queda por conocer
El hallazgo resulta especialmente interesante porque los océanos profundos continúan siendo uno de los ambientes menos explorados del planeta.
Llegar hasta determinadas zonas del fondo marino resulta complicado y caro. Además, algunos lugares presentan fondos rocosos o condiciones que dificultan enormemente el trabajo de los equipos científicos.
Por eso, cada expedición puede aportar nuevos datos sobre especies que habían pasado desapercibidas durante décadas.
En este caso, algunos de los ejemplares utilizados para describir las nuevas especies procedían de campañas realizadas desde 2012.
Es decir, los animales estaban en las colecciones científicas desde hacía años, pero todavía no se había comprendido completamente qué especies representaban.

Las esponjas también pueden tener interés para la medicina
Las esponjas marinas producen numerosas sustancias químicas que utilizan para defenderse de depredadores, microorganismos y otros organismos que compiten por el espacio.
Algunas de estas sustancias han despertado el interés de la investigación biomédica y determinados compuestos procedentes de esponjas se estudian por sus posibles aplicaciones farmacológicas.
Esto convierte a estos animales aparentemente sencillos en organismos de enorme interés científico.
Todavía no sabemos qué sustancias pueden esconder las especies que acaban de ser identificadas.
Una biodiversidad que también está amenazada
Descubrir una especie no significa que esté a salvo. Los jardines de esponjas de aguas profundas pueden ser especialmente vulnerables a determinadas actividades humanas. La pesca de arrastre de fondo puede alterar o destruir las estructuras que forman estos animales, que necesitan mucho tiempo para desarrollarse.
A ello se suma la preocupación por posibles actividades mineras en el fondo marino, ya que la extracción de minerales puede modificar físicamente hábitats que todavía conocemos de manera muy limitada.
El problema es evidente: podemos estar destruyendo ecosistemas antes incluso de haber tenido tiempo de conocer todas las especies que viven en ellos.
Nueve especies nuevas que amplían nuestro conocimiento del océano
El descubrimiento de estas nueve esponjas es mucho más que una curiosidad científica.Cada nueva especie aporta información sobre la evolución de los animales, las relaciones entre los organismos marinos y el funcionamiento de los ecosistemas profundos.
También nos recuerda que el océano continúa siendo un enorme territorio por explorar.
Mientras prestamos atención a animales grandes y llamativos como ballenas, tiburones, delfines o tortugas marinas, millones de organismos mucho más pequeños permanecen prácticamente invisibles para nosotros.
Y algunos de ellos pueden desempeñar un papel fundamental en la vida del océano.
Las nueve nuevas esponjas descubiertas en Alaska son una pequeña muestra de todo lo que todavía queda por descubrir bajo el mar.