Septiembre marca un cambio importante para muchas aves domésticas. Después de los meses de verano comienzan a cambiar las horas de luz, las temperaturas son más variables y algunas especies atraviesan periodos de muda o modifican sus rutinas.
Para quienes conviven con un canario, periquito, agapornis, ninfa o loro, estos cambios pueden resultar llamativos. El ave puede estar menos activa, dormir más, comer de forma diferente o mostrar un plumaje aparentemente desordenado.
Pero ¿cuándo estamos ante un cambio normal y cuándo puede ser una señal de que algo no va bien?

El cambio de estación también afecta a las aves
Las aves son muy sensibles a los cambios ambientales. La luz, la temperatura, la alimentación y las horas de descanso influyen directamente sobre sus ritmos biológicos. Por eso, la llegada de septiembre puede provocar pequeñas modificaciones en su comportamiento.
No significa necesariamente que el animal esté enfermo. Sin embargo, cualquier cambio importante debe observarse con atención, especialmente si aparece acompañado de otros síntomas.
La muda: uno de los grandes protagonistas de septiembre
En muchas aves domésticas, la muda puede coincidir con el final del verano y el comienzo del otoño.
Durante este proceso se sustituyen progresivamente las plumas antiguas por otras nuevas. Es normal encontrar pequeñas plumas en el fondo de la jaula y observar que el animal dedica más tiempo al acicalamiento. También puede estar algo menos activo. La muda supone un importante gasto energético, por lo que durante este periodo resulta especialmente importante ofrecer una alimentación equilibrada, agua fresca y un ambiente tranquilo.
No debemos caer en la tentación de administrar vitaminas o suplementos por nuestra cuenta. Si el ave necesita algún aporte específico, debe determinarlo un veterinario especializado en animales exóticos.
¿Por qué puede estar más tranquilo?
Durante determinadas fases de la muda algunas aves descansan más.También puede influir el cambio progresivo en las horas de luz. Las aves necesitan un ciclo adecuado de luz y oscuridad para mantener sus ritmos naturales.
En este sentido, no es recomendable mantener la habitación iluminada hasta altas horas de la noche simplemente porque el animal esté despierto. El descanso es fundamental.
La iluminación artificial debe utilizarse correctamente y nunca sustituir sin criterio la exposición adecuada a la luz natural. Infomascota ya ha abordado la importancia de la luz para las aves y su relación con diferentes aspectos de su fisiología.

Señales que debemos vigilar
Una cosa es que nuestro pájaro esté algo más tranquilo y otra muy diferente que presente signos de enfermedad.
Hay que prestar especial atención si observamos:
- Falta de apetito.
- Permanencia prolongada en el fondo de la jaula.
- Plumaje constantemente ahuecado.
- Dificultad para respirar.
- Respiración con el pico abierto.
- Secreciones en ojos o fosas nasales.
- Heces anormales durante varios días.
- Pérdida importante de peso.
- Debilidad o falta de equilibrio.
- Cambios bruscos de comportamiento.
Las aves, además, pueden ocultar los signos de enfermedad durante bastante tiempo. Por eso, cuando los síntomas son evidentes, no conviene esperar a ver si desaparecen solos.
La temperatura también empieza a cambiar
Aunque septiembre todavía puede registrar temperaturas elevadas, las noches comienzan progresivamente a ser más frescas.
Lo importante no es mantener una temperatura artificialmente alta, sino evitar cambios bruscos y corrientes de aire.
La jaula debe encontrarse en un lugar estable, alejado de ventanas con corrientes, puertas exteriores, aparatos de aire acondicionado o ventiladores que proyecten aire directamente sobre el animal.
No debemos cubrir completamente la jaula para intentar mantener el calor, porque la ventilación continúa siendo necesaria.
Una alimentación adecuada durante la muda
Durante la muda, la alimentación cobra especial importancia porque la formación de nuevas plumas requiere nutrientes. La dieta dependerá de la especie.
Un canario no tiene las mismas necesidades que una ninfa, un agapornis o un loro, por lo que no existe una alimentación universal para todas las aves domésticas.
La base debe ser una dieta adecuada a cada especie, acompañada, cuando corresponda, de los alimentos frescos recomendados y siempre con agua limpia disponible. Los suplementos no deben utilizarse como sustituto de una alimentación correcta.
Un ambiente tranquilo también ayuda
Durante la muda o los cambios estacionales, algunas aves pueden mostrarse más sensibles.
Evitar ruidos constantes, manipulación excesiva y cambios continuos de ubicación ayudará a reducir el estrés.
También es importante mantener una correcta higiene de la jaula, limpiar regularmente los recipientes de comida y agua y observar diariamente el comportamiento del animal.

¿Cuándo debemos acudir al veterinario?
Si el cambio de comportamiento es intenso, aparece de forma repentina o se acompaña de alguno de los signos de alarma anteriores, lo recomendable es consultar con un veterinario especializado en aves o animales exóticos.
Especialmente importante es actuar rápidamente ante dificultad respiratoria, pérdida marcada de peso, incapacidad para mantenerse en pie o una disminución importante de la ingesta de agua y alimento.
Septiembre es un buen momento para observar
La llegada del otoño no significa que nuestro pájaro vaya a enfermar. En muchos casos simplemente estamos ante cambios naturales relacionados con la muda, la luz y la adaptación a una nueva época del año. La clave está en conocer su comportamiento habitual.
Porque cuando sabemos cómo come, cuánto duerme, cómo se mueve y cómo son normalmente sus heces, resulta mucho más fácil detectar cuándo algo ha cambiado.
Observar a nuestro pájaro cada día es una de las mejores herramientas para cuidar de su salud.