La muerte de una cría de delfín mular, el caso de una oca encontrada con las patas atadas y la desaparición de gatos de varias colonias han generado preocupación por la situación de los animales en Ceuta. Las organizaciones animalistas reclaman que se investiguen los hechos y que se depuren responsabilidades cuando existan pruebas.
Ceuta atraviesa unas semanas especialmente complicadas. La situación social que vive la ciudad también está teniendo consecuencias sobre el entorno y ha puesto bajo el foco una cuestión que, en muchas ocasiones, queda en segundo plano: qué está ocurriendo con los animales que viven en sus calles, sus colonias felinas, sus espacios naturales y su litoral.
En los últimos días se han conocido diferentes episodios relacionados con animales que han provocado indignación.
Entre ellos se encuentra la muerte de una cría de delfín mular (Tursiops truncatus) en la playa del Trampolín, la aparición de una oca con las patas atadas dentro de una bolsa y las denuncias de cuidadoras sobre la desaparición de gatos de determinadas colonias.
Son situaciones diferentes y no existe, por el momento, una evidencia que permita afirmar que todos estos hechos tengan relación entre sí.
Pero sí comparten algo: la necesidad de investigar qué ha ocurrido con cada animal y de proteger la fauna de Ceuta.
La muerte de una cría de delfín mular
El caso que más repercusión ha alcanzado es el de una cría de delfín mular localizada en la playa del Trampolín el pasado 2 de septiembre.
Las imágenes que se han difundido en redes sociales son reales y corresponden a esa playa de Ceuta. En ellas aparece una cría de delfín fuera del agua mientras varias personas la manipulan. Organizaciones de defensa ambiental han denunciado que el animal habría llegado vivo y desorientado hasta la orilla y que posteriormente fue sacado del agua y golpeado.
La asociación DAUBMA presentó una denuncia formal ante la Guardia Civil y aportó fotografías, vídeos y otros materiales para que se esclarezcan los hechos y se identifique a los posibles responsables.
Es importante señalar que la investigación debe determinar exactamente cómo murió el animal y qué responsabilidad corresponde a cada persona implicada.
Lo que sí está fuera de toda duda es que un cetáceo que llega desorientado a una playa necesita asistencia especializada, no ser perseguido, manipulado ni sacado del agua por personas sin conocimientos.
¿Qué hacer si un delfín aparece en la playa?
Los cetáceos pueden acercarse a la costa por diferentes motivos. Una cría puede encontrarse desorientada, enferma, herida o separada de su grupo.
Ante un animal de estas características, la recomendación fundamental es no tocarlo ni intentar devolverlo al mar por nuestros propios medios. También hay que evitar rodearlo, sujetarlo para hacerse fotografías o intentar mantenerlo en el agua.
Lo adecuado es avisar inmediatamente a los servicios de emergencia 112 y a los organismos especializados en fauna marina.
Una intervención incorrecta puede provocar estrés, lesiones e incluso la muerte del animal.
Los gatos de las colonias también preocupan
El problema no se limita a la fauna marina. Varias cuidadoras de colonias felinas de Ceuta han alertado de la desaparición de gatos desde finales de julio. También se ha comunicado algún caso de animales encontrados muertos.
La Protectora de Animales y Plantas de Ceuta reconoce que la situación resulta preocupante y considera que debe investigarse. Sin embargo, también advierte de que actualmente se desconoce qué ha ocurrido con muchos de esos animales.
Esta precisión es importante.
La desaparición de un gato no demuestra automáticamente que haya sido víctima de una agresión. Los gatos comunitarios son animales territoriales, pero también pueden desplazarse cuando su entorno cambia de forma brusca. El ruido, la presencia permanente de personas, el movimiento de vehículos, la alteración de los lugares donde comen o descansan y el miedo pueden hacer que abandonen temporalmente sus zonas habituales. Por eso, cada desaparición debe investigarse individualmente.
El Programa CER, también afectado
La situación está teniendo además consecuencias sobre el programa CER —Captura, Esterilización y Retorno—, fundamental para controlar y cuidar las colonias felinas.
DAUBMA ha advertido de las dificultades para realizar con normalidad estas actuaciones en determinadas zonas debido a la falta de condiciones de seguridad. La organización ha planteado incluso la suspensión temporal de algunas intervenciones mientras no existan garantías suficientes para quienes trabajan en ellas.
Esto puede tener consecuencias importantes. Cuando un programa CER se interrumpe, se dificulta la esterilización de nuevos ejemplares y el seguimiento sanitario de las colonias.Por eso, proteger a los gatos comunitarios no consiste únicamente en proporcionarles alimento.
También es necesario mantener programas de esterilización, identificación, vigilancia sanitaria y seguimiento de las colonias.
El caso de la oca
Otro de los episodios que ha causado indignación es el de una oca encontrada con las patas atadas y dentro de una bolsa, un caso que también ha sido mencionado por la Protectora de Animales y Plantas de Ceuta al reclamar que se investiguen los diferentes incidentes relacionados con animales.
Las imágenes del animal han circulado ampliamente. Precisamente por ello, resulta necesario que las autoridades determinen dónde se produjo el hecho, quién manipuló al animal, en qué circunstancias y si existió intención de causarle sufrimiento.

Cuando aparece un animal en condiciones que pueden ser compatibles con maltrato, la investigación debe centrarse en los hechos y en las pruebas disponibles.
No todos los animales de Ceuta están en la misma situación
Delfines, gatos comunitarios y aves tienen necesidades completamente diferentes.
Un delfín mular forma parte de la fauna marina y está sometido a medidas específicas de protección.
Los gatos de las colonias forman parte de la fauna urbana y requieren una gestión mediante programas de control poblacional y protección.
Las aves silvestres, por su parte, también pueden encontrarse en situaciones de riesgo por diferentes causas: heridas, atrapamientos, contaminación, pérdida de hábitat o actuaciones humanas.
Por eso no se puede hablar de todos estos animales como si fueran un único problema.
Lo que sí puede existir es una necesidad común de protección y vigilancia.
La importancia de investigar cada caso
La preocupación ciudadana está plenamente justificada cuando aparecen imágenes de animales sufriendo. Pero precisamente porque las imágenes generan una reacción emocional tan fuerte, es necesario comprobar qué ha ocurrido antes de sacar conclusiones.
La Protectora de Animales y Plantas de Ceuta ha pedido expresamente distinguir entre lo que se conoce, lo que está siendo investigado y aquello que únicamente se está afirmando en redes sociales.
Esta diferenciación no significa restar importancia al problema. Significa todo lo contrario.
Si realmente se ha producido un delito de maltrato, hacen falta pruebas que permitan identificar a los responsables y conseguir que respondan ante la Justicia.
Las redes sociales pueden ayudar, pero también desinformar
Los casos de Ceuta se han difundido rápidamente por redes sociales.Esto puede ser positivo cuando permite localizar a un animal, encontrar testigos o aportar imágenes que ayuden a una investigación.
Pero también puede convertirse en un problema cuando fotografías antiguas, vídeos manipulados o imágenes de otros lugares se presentan como hechos actuales.
De hecho, durante la crisis de Ceuta han circulado contenidos falsos relacionados con animales, entre ellos un vídeo manipulado mediante inteligencia artificial que pretendía mostrar a un migrante comiéndose un gato. Ese contenido fue verificado como falso.
Por eso, ante cualquier denuncia de maltrato animal es fundamental preguntarse:
¿Dónde ocurrió?
¿Cuándo ocurrió?
¿Quién ha presentado la denuncia?
¿Existen pruebas?
¿Las autoridades están investigando el caso?
El maltrato animal no puede justificarse
Si una persona causa deliberadamente sufrimiento o la muerte a un animal, el hecho debe investigarse y, cuando existan pruebas suficientes, sancionarse.No importa si se trata de un animal doméstico, un gato comunitario, un ave o un animal silvestre protegido. La protección de los animales debe aplicarse con el mismo criterio.
La propia Protectora de Ceuta ha defendido esta posición al reclamar que se investiguen tanto el caso del delfín como el de la oca y las desapariciones de gatos. La organización ha insistido además en que, cuando existan responsables, deben responder por sus actos.
Proteger la fauna también significa proteger su entorno
Los animales no viven aislados. Un gato necesita un entorno relativamente estable. Un ave necesita lugares donde alimentarse, descansar y reproducirse. Un delfín necesita un medio marino saludable y, cuando aparece en dificultades, una intervención profesional.
Cuando una situación de emergencia altera un territorio, también pueden verse afectados los animales que viven en él. Por eso, cualquier actuación sobre un espacio natural o urbano debería tener en cuenta su impacto sobre la fauna.
Ceuta necesita respuestas y también rigor
Los casos conocidos en las últimas semanas deben servir para algo más que para generar indignación durante unos días.
La muerte de una cría de delfín mular, las imágenes de una oca en unas condiciones preocupantes y las denuncias sobre gatos desaparecidos merecen ser investigadas. Y si las investigaciones determinan que hubo maltrato intencionado, los responsables deberán responder por ello.
Pero también es necesario evitar las acusaciones colectivas y las informaciones no verificadas.
La defensa de los animales no necesita rumores. Necesita pruebas, investigación, protección y responsabilidad.
Los animales no pueden denunciar por sí mismos lo que les ocurre. Por eso corresponde a las instituciones, a las organizaciones de protección animal y a la sociedad prestar atención a estas situaciones y actuar cuando existan indicios de maltrato. Porque detrás de cada imagen viral hay un animal real.
Y su sufrimiento merece algo más que unos minutos de indignación en redes sociales: merece que se conozca la verdad y que, cuando corresponda, se haga justicia.