Los gatos también sufren otitis

Otitis gato - veterinaria Irene Alonso

Quien convive con un gato sabe que no siempre es fácil interpretar sus señales. Puede estar incómodo y seguir comportándose como si nada, esconderse más de lo habitual, evitar las caricias o lamerse con insistencia sin que, a simple vista, parezca un problema. Pero ese “solo se está acicalando” a veces puede esconder algo más, como por ejemplo una otitis.

Y es que cuando se habla de otitis en animales, muchas veces se piensa antes en los perros que en los gatos. Sin embargo, los felinos también pueden sufrir molestias, inflamación o dolor en los oídos. La diferencia es que, en ellos, las señales no siempre son tan evidentes.
Un perro con picor suele rascarse, sacudir la cabeza o dejar bastante claro que algo no va bien. Un gato, en cambio, puede ser mucho más discreto, ya que puede rascarse una oreja, sacudir la cabeza, presentar secreción, mal olor o molestia al tocar la zona, pero también puede mostrar signos que en casa no siempre se interpretan como un problema: esconderse más, estar irritable, evitar el contacto, lamerse con más frecuencia o no dejar que le acaricien como antes.

Muchas familias no realizan la consulta al veterinario porque “come bien”, “hace vida normal” o “siempre ha sido un poco suyo”. El problema es que, en ocasiones, cuando finalmente llegan a la consulta veterinaria, ya hay lesiones, heridas o zonas sin pelo “Para el tutor de un gato es mucho más difícil identificar el picor. El perro se rasca y el tutor lo ve claro, pero el gato se lame, y como de normal se acicala, muchas veces no se interpreta como un problema”, explica Irene Alfonso, veterinaria especializada en dermatología en DermadridVet.

 

Cuando es muy suyo” puede estar diciendo otra cosa

Ese es precisamente uno de los grandes retos en dermatología felina: distinguir entre un comportamiento normal y una señal de malestar.
Porque sí, los gatos se acicalan, lo hacen a diario y forma parte de su conducta habitual, pero también pueden tener días en los que están menos sociables, momentos en los que no quieren contacto, o etapas en las que buscan más tranquilidad. Pero cuando ciertos gestos se repiten, se intensifican o van acompañados de cambios físicos, conviene prestar atención.

La veterinaria recomienda estar atentos a algunas señales que, en una casa con gato, pueden pasar desapercibidas:

  • Se lame siempre la misma zona.
  • Tiene menos pelo en la barriga, los laterales o las patas.
  • Se esconde más de lo habitual.
  • Evita que le toquen la cabeza o las orejas.
  • Está más irritable o reacciona peor al contacto.
  • Sacude la cabeza o se rasca una oreja.
  • Tiene secreción, mal olor o molestia en el oí
  • Aparecen heridas, costras o lesiones en la boca, labios, mentón, abdomen o flancos.

“La cuestión no es alarmarse por cada lamido, sino observar si ese comportamiento se repite, aparece de repente o va acompañado de cambios en la piel, el pelo o la forma de relacionarse”, explica la dermatóloga.

 

 

 

 

Ácaros, alergias y otros problemas que no siempre se ven venir

Entre los problemas dermatológicos más frecuentes en gatos destacan:

  • Los ácaros de los oídos, especialmente en animales jóvenes, gatos que conviven con otros felinos o gatos con acceso al exterior.
  • Las alergias, que no siempre se manifiestan como el tutor esperaría. En algunos casos, no hay un rascado evidente, sino lesiones en zonas como la boca, los labios, el mentón, el abdomen o los flancos laterales.
  • La alopecia simétrica, sobre todo en la barriga o en los laterales, que puede aparecer como consecuencia de un lamido excesivo.

“Muchas veces los gatos llegan a consulta diagnosticados de estrés porque se han acicalado mucho y han perdido pelo, pero antes de quedarnos en un pico de estrés, debemos descartar que haya un problema dermatológico detrás”, señala Irene Alfonso.
Y es que puede haber gatos estresados, por supuesto, pero no todo lamido excesivo debería atribuirse al estrés sin estudiar antes otras causas.
En el caso concreto de los oídos los ácaros pueden provocar picor intenso, también pueden causar secreción oscura, es frecuente que el gato sacuda la cabeza, puede aparecer dolor o molestia al tocar la zona, y en algunos casos, la incomodidad es importante y afecta al comportamiento del animal.
Sin embargo, los ácaros no son la única causa posible de otitis en gatos. Por eso, “tratar el oído sin una exploración adecuada puede retrasar el diagnóstico real”, insiste la dermatóloga de DerMadridVet.

La recomendación, ante cualquier sospecha de otitis o problema dermatológico en gatos, es no esperar a que “se le pase solo”, ni atribuir automáticamente el lamido o la alopecia al estrés. Una exploración adecuada permite diferenciar si se trata de ácaros, alergia, infección u otra causa, y elegir el tratamiento más seguro en cada caso.

Porque en los gatos el picor no siempre se ve como picor. A veces se esconde detrás de un acicalamiento excesivo, una zona sin pelo, una lesión en la boca, una mala cara al tocarle la oreja o ese “hoy no quiere mimos” que, quizá, conviene mirar un poco más de cerca.

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