La conservación de la fauna silvestre no depende únicamente de la protección legal de los espacios naturales. También requiere minimizar las molestias humanas en momentos especialmente delicados, como la época de reproducción. En este contexto, la organización ecologista Ekologistak Martxan ha denunciado la realización de vuelos de parapente en las inmediaciones de zonas de nidificación de alimoche común (Neophron percnopterus) en el Parque Natural de Gorbeia y en la Zona Especial de Conservación (ZEC) Entzia, dos enclaves de gran valor ecológico del País Vasco.
Una amenaza para una especie vulnerable
El alimoche es una de las aves carroñeras más emblemáticas de la fauna ibérica. Aunque su presencia sigue siendo relativamente frecuente en algunas regiones, sus poblaciones han experimentado importantes descensos durante las últimas décadas debido a múltiples amenazas, entre ellas el uso de venenos, la pérdida de hábitat, las colisiones con infraestructuras y las molestias humanas durante la reproducción.
Se trata de una especie especialmente sensible a cualquier alteración cerca de sus nidos. Los alimoches suelen instalarse en cortados rocosos y zonas escarpadas donde buscan tranquilidad para incubar sus huevos y criar a sus pollos. La presencia repetida de personas o actividades recreativas en las proximidades puede provocar estrés, abandono temporal del nido e incluso el fracaso reproductor.
Vuelos muy próximos a zonas de nidificación
Según la denuncia de Ekologistak Martxan, un observador especializado detectó recientemente un parapente volando a escasa distancia de un enclave utilizado habitualmente por una pareja reproductora de alimoche en Gorbeia. Además, la organización señala que también se han observado vuelos similares en la ZEC Entzia, un espacio que alberga importantes comunidades de aves rupícolas.
Los ecologistas alertan de que estas actividades podrían coincidir con uno de los periodos más críticos del año para las aves reproductoras, cuando cualquier perturbación puede tener consecuencias sobre el éxito de la cría.
El reto de compatibilizar deporte y conservación
El parapente es una actividad que permite disfrutar de la naturaleza desde una perspectiva única y que cuenta con numerosos aficionados. Sin embargo, expertos en conservación recuerdan que determinadas prácticas deportivas pueden generar impactos sobre la fauna cuando se desarrollan en áreas sensibles.
Las aves rapaces suelen interpretar la presencia de parapentes, alas delta o drones como una posible amenaza, especialmente cuando sobrevuelan sus territorios de cría. Por este motivo, en numerosos espacios protegidos existen regulaciones específicas que limitan o restringen estas actividades durante determinadas épocas del año.
La convivencia entre el uso recreativo de la naturaleza y la conservación de la biodiversidad es posible, pero requiere planificación, información y respeto por las normas de protección ambiental.
La importancia de proteger la tranquilidad de la fauna
Durante la primavera y el verano muchas especies de aves atraviesan su periodo reproductor. En estas semanas, la tranquilidad resulta fundamental para garantizar que los huevos sean incubados correctamente y que los polluelos puedan desarrollarse sin riesgos añadidos.
Las molestias repetidas pueden parecer insignificantes desde la perspectiva humana, pero para animales que dependen de un entorno estable pueden convertirse en un factor determinante para el éxito o fracaso de una temporada reproductiva.
Por ello, organizaciones conservacionistas y administraciones ambientales insisten en la necesidad de respetar las restricciones temporales en áreas protegidas y mantener una distancia prudente respecto a nidos, colonias de cría y refugios de fauna silvestre.
Una responsabilidad compartida
La protección de especies vulnerables como el alimoche no depende únicamente de las autoridades ambientales. Deportistas, excursionistas, fotógrafos de naturaleza y visitantes en general desempeñan un papel clave en la conservación de estos animales.
Respetar la señalización, informarse sobre las restricciones vigentes y evitar acercarse a zonas de nidificación son acciones sencillas que contribuyen a preservar la biodiversidad y a garantizar que especies amenazadas puedan seguir formando parte de nuestros ecosistemas.