La Policía Nacional ha destapado en Bizkaia una presunta red criminal dedicada a las estafas relacionadas con la venta y adopción fraudulenta de mascotas por internet. La operación, conocida como “Scooby”, se ha saldado con 20 personas detenidas y ha vuelto a poner el foco sobre un problema que crece silenciosamente cada año: el uso del vínculo emocional hacia los animales como herramienta para cometer fraudes.
Detrás de fotografías adorables de cachorros, anuncios aparentemente inocentes y ofertas demasiado atractivas, se escondía un entramado organizado que habría engañado a víctimas de distintos puntos de España.
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El gancho emocional: cachorros baratos y falsas adopciones
El método utilizado por los estafadores no era especialmente sofisticado desde el punto de vista tecnológico, pero sí extremadamente efectivo desde el plano emocional. Los anuncios mostraban perros de razas populares, cachorros difíciles de encontrar o supuestas adopciones urgentes. En muchos casos, los precios eran muy inferiores a los habituales del mercado, lo que despertaba rápidamente el interés de las víctimas.
Una vez iniciada la conversación, los delincuentes generaban confianza mediante fotografías, vídeos y mensajes constantes. Cuando la víctima ya estaba convencida, comenzaban las peticiones económicas: gastos de transporte, vacunas, seguros veterinarios, jaulas especiales o trámites administrativos.
Las cantidades iniciales no solían ser muy elevadas. Precisamente ahí residía parte del engaño: pequeñas transferencias o pagos por Bizum que parecían razonables y urgentes. Sin embargo, tras el primer ingreso aparecían nuevos costes inesperados. El supuesto cachorro nunca llegaba.
Una estafa que juega con la ilusión
Las estafas relacionadas con animales tienen un componente especialmente cruel porque explotan el deseo de compañía y el afecto hacia las mascotas. Muchas víctimas no solo pierden dinero; también sufren una importante carga emocional al descubrir que el animal ni siquiera existía.
En algunos casos, las personas afectadas pasan semanas esperando noticias del supuesto envío del cachorro, recibiendo excusas constantes sobre retrasos, incidencias veterinarias o problemas de transporte internacional.
Los investigadores consideran que este tipo de delitos seguirá creciendo mientras aumente la demanda de mascotas a través de internet y continúe existiendo falta de control en determinadas plataformas digitales.

El auge del mercado online de mascotas
La compra de animales por internet se ha disparado en los últimos años. Redes sociales, aplicaciones de segunda mano y páginas de anuncios permiten contactar rápidamente con vendedores de cualquier punto del país —o incluso del extranjero— sin apenas verificaciones.
Este contexto facilita que organizaciones criminales creen perfiles falsos, utilicen fotografías robadas y desaparezcan en cuestión de horas tras recibir el dinero.
Además, muchas víctimas desconocen cómo funciona realmente una adquisición responsable de mascotas. Un criador legal y registrado nunca suele:
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- Presionar para pagar con urgencia;
- Negarse a realizar videollamadas o visitas;
- Entregar animales sin documentación;
- Vender cachorros demasiado jóvenes;
- Aceptar únicamente métodos de pago difíciles de rastrear.

Cómo evitar caer en este tipo de fraudes
Los expertos en bienestar animal y las fuerzas de seguridad insisten en que la prevención es fundamental. Algunas recomendaciones básicas pueden reducir enormemente el riesgo:
Verificar siempre la identidad del vendedor
Es importante solicitar datos completos, referencias y documentación legal del núcleo zoológico o criador.
Desconfiar de los precios extremadamente bajos
Cuando una oferta parece demasiado buena para ser real, normalmente existe un motivo.
Nunca pagar sin garantías
Las transferencias inmediatas y los pagos por aplicaciones móviles dificultan recuperar el dinero en caso de fraude.
Exigir pruebas reales del animal
Videollamadas en directo, fotografías actualizadas y visitas presenciales ayudan a comprobar que la mascota existe realmente.
Priorizar la adopción responsable
Acudir a protectoras y asociaciones reconocidas reduce significativamente el riesgo de estafa y fomenta el bienestar animal.
Un problema que también afecta al bienestar animal
Más allá del fraude económico, muchas de estas redes están relacionadas con prácticas muy perjudiciales para los animales: cría ilegal, tráfico de cachorros, transporte inadecuado y explotación reproductiva.
Por eso, los especialistas recuerdan que adquirir una mascota nunca debe convertirse en una compra impulsiva. Informarse adecuadamente y elegir canales responsables protege tanto a las personas como a los propios animales.