El año en que el Campanu tardó en aparecer

Salmón atántico 2 - Por Hans-Petter Fjeld - Trabajo propio, w

Crónica de una muerte anunciada

En el norte de España, la llegada de la primavera siempre ha tenido un sonido propio: el rumor del agua, las primeras jornadas de pesca y la espera del Campanu, el primer salmón atlántico capturado en la temporada.

En ríos como el Sella, el Narcea o el Deva, ese momento no era solo pesca. Era una tradición cultural que conectaba a pescadores, pueblos y restaurantes en torno a un mismo acontecimiento.

La temporada ha avanzado con una ausencia que, más que anecdótica, y ha empezado a interpretarse como una señal muy preocupante. Los biológos llevaban mucho tiempo alertando de que el salmón estaba en serio peligro, pero como  empieza a ser habitual, no se les ha tomado en serio por la sociedad. Estamos asistiendo en primera fila a la extinción de una especie.

 

El primer Campanu se ha pescado un mes después de lo habitual

Pero en 2026 ha ocurrido algo que ha roto esa costumbre: el Campanu ha tardado más de un mes en aparecer. Hoy, Iván Alonso Peñayos ha pescado el ejemplar en el puente de Villanueva, en Cangas de Onís. El Campanu ha medido 82 centímetros de largo y pesado 6,2 kilogramos. Esta vez no será subastado, tras haber anunciado el Ayuntamiento de Cangas de Onís que el premio, 2.500 euros se destinará a la asociación ‘El Esmerillón’, como reconocimiento a su trabajo en la repoblación de alevines de salmón en el río.

 

El Campanu: mucho más que un pez

El Campanu es el nombre que recibe el primer ejemplar de Salmón atlántico capturado cada temporada en los ríos cantábricos.

Su biología lo convierte en una de las especies migratorias más emblemáticas del hemisferio norte:

  • Nace en agua dulce,
  • Migra al Atlántico,
  • Crece durante años en el océano,
  • Y regresa al río donde nació para reproducirse.

Este ciclo ha hecho del salmón un símbolo de resistencia y retorno, profundamente integrado en la cultura pesquera del norte ibérico.

 

La mirada científica de David Álvarez

El biólogo David Álvarez, investigador en ecología fluvial en la Universidad de Oviedo, lleva años estudiando la evolución del salmón atlántico en los ríos cantábricos.

Sus conclusiones apuntan a un descenso sostenido de las poblaciones y a un escenario en el que la especie se encuentra cada vez más presionada por factores acumulativos.

Desde su perspectiva, la conservación del salmón no puede depender únicamente de la regulación de la pesca, sino de una recuperación integral de los ecosistemas fluviales.

 

Ríos que han cambiado

Los ríos cantábricos han experimentado transformaciones profundas en las últimas décadas.

La construcción de infraestructuras hidráulicas, los cambios en el uso del suelo y las variaciones climáticas han alterado el equilibrio natural necesario para el ciclo del salmón.

Aunque existen programas de restauración y escalas para peces en algunos tramos, la conectividad fluvial sigue siendo insuficiente en muchas cuencas.

 

El valor simbólico de una ausencia

La llegada del Campanu en 2026 no es solo un dato de temporada. En la cultura del norte, representa un cambio de época.

Durante generaciones, el primer salmón simbolizó abundancia, continuidad y vínculo con la naturaleza. Su ausencia obliga a replantear esa relación.

Más que una pérdida puntual por su llegada tardía, lo que se observa es un cambio progresivo en los ríos: menos peces, menos retornos y una dinámica ecológica cada vez más frágil.

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