Las aves domésticas no deben ser vestidas ni abrigadas con ropa, pero sí necesitan un medio bien controlado para evitar el estrés térmico, especialmente aquellas que provienen de climas cálidos y viven en interiores. Aquí te contamos de forma detallada y completa por qué el entorno debe ser vigilado.
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1. Temperatura ideal para aves domésticas
Dependiendo de la especie, la temperatura recomendada suele estar entre 18 °C y 22 °C. Si baja de 15 °C, muchas aves comienzan a estresarse o a enfermar.
Veamos algunos ejemplos:
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Periquito australiano → tolera hasta 12–15 °C, pero prefiere 18–22 °C.
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Canario → prefiere mantenerse entre 18–24 °C.
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Agapornis roseicollis → muy sensible al frío; mínimo 18 °C.
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Cacatúa ninfa → soporta ligeras bajadas, pero necesita temperatura estable y sin corrientes.

- Periquitos – Foto Foto de Julius Weidenauer
2. Cómo acondicionar la jaula en invierno
Estas medidas son las verdaderamente importantes para “abrigar” a tu ave:
Evitar corrientes de aire
Coloca la jaula lejos de:
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Ventanas mal aisladas.
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Puertas exteriores.
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Aires acondicionados o ventiladores.
Una corriente de aire fría es mucho más peligrosa que una temperatura moderadamente baja.
Cubrir la jaula por la noche
Un cobertor ligero:
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Mantiene una temperatura más estable.
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Reduce el estrés por luz.
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No debe bloquear la ventilación (deja espacio inferior).
Mantener la jaula elevada
No la pongas en el suelo; el aire frío se concentra abajo.
Una mesa, estante o soporte es suficiente.
Reducir la humedad excesiva
El invierno puede aumentar la humedad en interiores. Usa ventilación suave para evitar hongos y problemas respiratorios.
3. Uso de calefacción segura para aves
Si la temperatura baja de lo recomendable, puedes usar:
Lámparas de cerámica (sin luz)
Proporcionan calor seguro y constante cuando se colocan por fuera de la jaula.
Placas térmicas
Se fijan en el exterior, en un lateral o debajo, sin contacto directo con el ave.
Radiadores de aceite en la habitación
La opción más estable y segura para calentar el ambiente sin emitir gases.
Nunca uses:
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Estufas de gas.
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Chimeneas abiertas.
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Calefactores que tiren aire directo a la jaula.
El exceso de calor también es peligroso, así que siempre controla la temperatura.

🦜 4. ¿Ropa para aves? NO
Las aves domésticas, igual que las silvestres, regulan la temperatura a través de su plumaje:
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Esponjan las plumas para atrapar aire caliente.
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Ajustan su postura.
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Incrementan ligeramente su consumo de alimento para generar calor.
La ropa:
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Aplasta las plumas y elimina su efecto aislante.
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Causa estrés y comportamientos de pánico.
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Puede provocar hongos al retener humedad.
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Limita el movimiento y genera lesiones.

5. Casos especiales donde sí necesitan calor extra
- Aves enfermas
Su metabolismo se vuelve menos eficiente. Mantenerlas a 22–25 °C acelera la recuperación.
- Aves muy jóvenes
Los polluelos no pueden regular la temperatura, por lo que necesitan fuente de calor externa controlada.
- Aves ancianas
Tienen más dificultad termorreguladora y agradecen ambientes más cálidos y estables.
6. Alimentación para ayudar a combatir el frío
Un ave bien alimentada resiste mejor las bajas temperaturas.
Recomendaciones:
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Aumenta ligeramente la cantidad de semillas (sin excesos de grasa).
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Ofrece verduras hidratantes (espinaca, acelga, zanahoria rallada).
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Añade una fuente de calcio si la especie lo requiere (sepia o suplemento).
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Agua fresca y libre de hielo siempre disponible.
7. Señales de que un ave tiene frío
Vigila estas señales en invierno:
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Plumas muy esponjadas durante largos periodos.
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Temblor visible.
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Menor movimiento.
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Permanecer en el mismo punto de la jaula buscando calor.
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Respiración acelerada.
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Rechazo a comer.
Si notas estos síntomas, aumenta la temperatura gradualmente y vigila su evolución.