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Uno de los misterios que nos sorprenden cuando adoptamos a un perro es saber qué quiere, cómo lo quiere, cuando lo quiere, por qué hace tal cosa, cómo le enseño a no hacer esta otra… Para resolver todas esas preguntas existe el etólogo, un profesional de la educación canina que nos enseña a interpretar y dirigir a nuestro animal. Hoy os resolvemos algunas de las dudas más frecuentes con ayuda del experto en etologia Pablo Hernández.

Los problemas de comportamiento se desarrollan a veces por la acción del propietario, es decir, nuestra conducta influirá en la forma de actuar del can.

 

· ¿Qué NO debo hacer si mi perro es agresivo?

  • Provocar la agresividad.
  • Esperar que se arregle solo.
  • Liderar erróneamente la manada.
  • Imponerse sobre el perro.
  • Golpearle o castigarle.
  • Reforzar la agresividad.
  • Olvidar que el perro puede suponer un riesgo.

Estos puntos pueden reforzar esa conducta agresiva.

· ¿Qué SÍ debo hacer si mi perro es agresivo?

  • Seguridad ante todo.
  • Evitar las situaciones agresivas.
  • Gánatelo todo, amigo.
  • Uniformizar la relación con el perro.
  • Rutina de actividades.
  • Obediencia en positivo.

· Mi perro es agresivo con mi hijo, se enfrenta a él. ¿Por qué ocurre y cómo puedo solucionarlo?

Hernández nos dice que los casos de agresividad hacia un miembro de la familia son muy frecuentes. Habría que conocer en qué situaciones se enfrenta al chaval porque dependiendo de ellas se pueden seguir diferentes pautas. Lo más importante es seguir las indicaciones que hemos dado en las anteriores cuestiones.

· Ha habido un cambio brusco en mi casa (una discusión, una pérdida, una mudanza) y mi perro actúa de forma extraña, nos mira fijamente y busca el contacto. ¿Por qué ocurre esto?

Estas circunstancias negativas en la casa crean un estado de ansiedad en el perro, lo que hace que se sienta más desvalido y trate de buscar apoyo en los propietarios. Por eso os mira de esa manera, busca una confirmación sobre lo que ocurre y está más apegado a vosotros. Lo mejor en este caso es intentar que las cosas vuelvan a su cauce, a la normalidad, generar la rutina que tanto les gusta a nuestros peludos.

Si aún así no cambia de actitud puede que esté coincidiendo con algún desajuste interior: que tenga algún problema de salud, que le vaya a venir el celo.

El consejo de Hernández es que no se refuercen esas conductas de apego, hay que continuar la vida de siempre y cuando el animal esté más independiente será cuando la acariciemos, premiemos, etc.

· No puedo controlar a mi perra cuando vienen visitas a casa, ¿qué hago para que se tranquilice y lo vea como algo normal?

Estos casos vienen por la excitación que provoca en el animal que alguien venga a casa. Puede deberse al miedo o también a que les gusten las visitas, pero en cualquier caso expone una actitud que no es buena para el ambiente de la casa.

Nuestro etólogo comenta que es un comportamiento, en un principio, fácil de evitar pero que cuesta mucho porque el propietario lo refuerza. Lo mejor es controlar al animal cuando una visita llega a casa: quedarnos con el animal jugando o dándole premios mientras otra persona abre a quien llega. Esto hará que se olvide de que han llamado a la puerta.

· Mi cachorro es muy nervioso y no para: muerde a mi otro perro, no atiende a las órdenes. ¿Cómo le freno un poco?

Es normal que un cachorro no pare quieto, también que le cueste atender a las órdenes porque no le ha dado tiempo a aprenderlas bien. Para calmarle podemos enfocar su atención en juguetes diseñados especialmente para los cachorros más enérgicos. Es mejor tener varios para ir turnando el juguete y que, de esta manera, el perrito no se canse de ese objeto pronto.

También puede apuntar al animal a las clases de cachorros que suele haber en las clínicas veterinarias.

· Mi perro se come sus excrementos.

Puede deberse a varias causas: que el animal se aburra, deficiencias alimenticias e incluso algunos expertos hablan del instinto de las hembras a limpiar los deshechos de sus cachorros. Pero el más común es que lo hagan para evitar el castigo que se les impone cuando no hacen sus necesidades donde nosotros les decimos, “borran la prueba del delito”. Por eso, dice el etólogo, que se deje de castigar al animal cuando hacen sus necesidades donde no queremos y se le premia cuando lo haga en la calle.

· Mi perro no deja de aullar por la noche. Por el día está siempre conmigo pero por la noche no le dejamos entrar en la habitación y se siente solo. ¿Cómo soluciono esto?

Algo que puede ir bien es dejar la puerta abierta pero poner barreras como estas en la puerta, así el perro no pasará a la habitación pero podrá ver que sus dueños están ahí, cerca de él.

Otra opción, es seguir unas normas para reducir esa dependencia que tiene. Esto se hará ignorando al perro cuando nos sigue y premiándole cuando está solo.

 

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