Los collares con GPS controlan la actividad física del can y vigilan su estado de salud durante sus salidas al aire libre.

Imagen: Found Animals Foundation

Los collares con GPS para canes son lo más parecido a poder contar con un veterinario las 24 horas del día. Estas correas siguen los movimientos y la distancia recorrida por el animal durante el paseo, una información muy importante para controlar su salud. En este artículo se explica cómo son los collares con GPS para perros, por qué funcionan como un veterinario personal para el can y cómo pueden ayudar de forma especial a las mascotas con artritis y problemas de huesos.

Collares GPS, un veterinario en el collar del perro

Los collares para perros con dispositivos GPS siguen los movimientos del animal y permiten controlar así el tiempo que un can dedica a andar, jugar y hasta correr durante las salidas al parque o al aire libre. “Lossistemas de posicionamiento GPS añadidos al collar proporcionan una valiosa y detallada información sobre la actividad física del perro: cuál es su velocidad de movimiento, su aceleración y distancia recorrida durante sus salidas”, explica el veterinario Dylan Clements, de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido).

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Estos collares inteligentes para controlar la salud de los canes incorporan un sencillo GPS (sistema de posicionamiento), que registra todos los movimientos que hace el animal durante sus paseos. Y, en consecuencia, ofrecen a los veterinarios información acerca del estado de salud del peludo compañero. Así pueden saber la distancia que ha recorrido durante sus salidas, cómo de rápido se mueve y hasta cuánto le cuesta acelerar o frenar en las carreras. “Estos collares con GPS resultan una herramienta muy eficaz para supervisar los hábitos de ejercicio de nuestros perros y, por tanto, su estado de salud”, concluye este experto, quien ha publicado los resultados de su investigación en la revista científica PLOS ONE.

GPS para vigilar a los perros con problemas de huesos y articulaciones

La información que proporciona el GPS anclado al collar puede ser muy relevante para los canes mayores o con problemas en huesos y articulaciones. Clements ha utilizado esta tecnología GPS incorporada al collar canino para estudiar cómo perros con artritis y daños en huesos y articulaciones responden al tratamiento veterinario ofrecido.

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Lo interesante es que estos collares inteligentes permiten conocer la eficacia de los medicamentos que la mascota toma para aliviar el dolor de huesos. ¿Cómo? Un animal que corre con normalidad y no muestra resistencia a recorrer largas distancias durante su paseo es un can que no padece dolor.

El juego del perro, su mejor gimnasio

¿Otro interesante hallazgo? Gracias al seguimiento de la actividad canina con GPS, los científicos han podido comprobar la buena influencia que ejerce el juego para ejercitar a los perros.

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“Es curioso comprobar cómo todos los canes se ejercitan con mayor intensidad cuando les animamos a través del juego”, concluye el veterinario. En otras palabras: el juego del perro resulta una herramienta mucho más eficaz para ejercitarle que el mero hecho de liberarle de la correa y dejarle a su aire.