salmonela

A pesar de que prácticamente no se hable del tema, es un hecho comprobado que todos los reptiles acarrean Salmonela, porque la bacteria forma parte de su flora intestinal normal.

En los Estados Unidos, diferentes instituciones investigan y reportan la relación entre el creciente número de gente que tiene reptiles como mascotas y el incremento de casos de salmonelosis asociada a dichos animales. Dice el Dr. Frederick J. Angulo que en los últimos años, en los que la adquisición de reptiles ha sido una moda, el problema de la salmonelosis reptil-adquirida a aumentado significativamente.

Los síntomas de salmonelosis incluyen fiebre, diarrea, vómitos y fuertes dolores abdominales durante uno o dos días. En niños y ancianos puede ser una infección seria, causando la hospitalización, deshidratación y, en casos extremos, la muerte. En el embarazo, el simple hecho de contener la Salmonela en la sangre (como portador sano) aún sin manifestar síntomas de enfermedad puede causar un aborto espontáneo.

Lo peor de todo esto es que muchos veterinarios y médicos desconocen que todos los reptiles y especialmente las serpientes, pueden ser causa de la enfermedad; y los que saben no se preocupan lo suficiente en informar y educar a la gente al respecto.

En este sentido, ciertas organizaciones, también de los Estados Unidos, llevan a cabo campañas de concientización con dos mensajes:

  • La importancia de lavarse y desinfectarse las manos despues de tocar un reptil o cualquier cosa que esté o haya estado en contacto con dicho animal.
  • Advierte a los dueños de reptiles que el riesgo que significa el contacto con reptiles, y la subsecuente transmisión de la Salmonela, es demasiado grande para familias con bebés y niños.

Entonces, he aquí el segundo debate…

La Salmonela y los niños

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Los padres, o quienes están pensando en serlo, que poseen reptiles y conocen sobre este problema a menudo se muestran preocupados. Pero un muy bajo porcentaje se pregunta: “¿Debo conservar a mi reptil si pone en riesgo la salud de mis hijos?” Esa es una pregunta seria con una difícil respuesta.

 

Por un lado estarán quienes argumenten que de ningún modo los reptiles y los niños pueden convivir sin riesgos, dado que los niños, especialmente los recién nacidos (que son los más susceptibles) requieren atención y tiempo dedicado que no permite ocuparse también de las necesidades de uno o más reptiles sin descuidar alguna o ambas tareas. A lo que se le sumará que los gérmenes y bacterias de los animales estarán infectando toda o gran parte de la casa, por lo que el solo hecho de lavarse las manos no será suficiente. Además, si se tiene por ejemplo una iguana acostumbrada a andar suelta por ahí, no es inteligente encerrarla ante la presencia de un nuevo integrante en la familia. En consecuencia, el compromiso ante la paternidad será considerado mucho más serio que ante los reptiles.

Por otro lado, podrán decir que si uno establece una rutina de orden y limpieza, la convivencia de niños y reptiles es factible. Vale aclarar que no cualquiera puede adaptarse a este modo de vida. En este caso, las conductas deben ser estrictas con respecto a la forma de actuar ante los niños respecto de los animales y en cuanto a la higiene y organización de toda la casa. Para ello recomendamos:

  • Que los niños nunca entren en contacto directo con los animales; por lo menos hasta no ser conscientes de que deben lavarse las manos después.
  • Que los animales no deambulen libremente por la casa (en todo caso sólo por un sector al que el niño no tenga acceso) y que los terrarios estén fuera del alcance de un niño (preferentemente en un sector exclusivo).
  • Mantener el interior del terrario en buenas condiciones sanitarias.
  • Tener jabón antibacterias y/o desinfectante ( jabón Espadol) en todos los servicios de la casa.
  • No bañar a los reptiles en la bañera de la familia; de no quedar más remedio, limpiarla luego profundamente con lejía.
  • Limpiar el terrario por fuera con agua con lejía o desinfectante antibacterial regularmente.
  • Limpiar y desinfectar la superficie y pilas donde se haya realizado la limpieza general del terrario, así como todos los elementos utilizados (cepillos, esponjas, trapos, recipientes).
  • Desechar inmediatamente las bolsas de basura con residuos del terrario.
  • No manipular a los animales delante de los niños hasta que tengan la edad apropiada para entender que no son juguetes ni nada parecido; de este modo es menos probable que traten por su cuenta de tener contacto con ellos

Objetivamente hablando, lo que los padres deben hacer al momento de decidir es obtener toda la información posible, hablar con varios especialistas profesionales (veterinarios, pediatras, obstetras), conversar sobre ello y resolver acerca de su compromiso con respecto a los reptiles y a los hijos. También es conveniente hablar con personas que ya hayan tomado la decisión, en un sentido u otro.

Tenemos la esperanza que a medida que la gente se vaya concientizando acerca de este problema, comience a actuar con buen juicio y a tomar las decisiones que más se adecuen a sus posibilidades y estilos de vida, principalmente para no poner en riesgo la salud de ningún ser humano y de ningún animal.

Fuentes

“Salmonella then and now”, Melissa Kaplan www.anapsid.org

“Reptile-Related Salmonellosis” Shannan K. Mechan, Journal of the American Veterinary Medical Association, Vol 209, No. 3, Aug 1996.

 

Autor: Melissa  Kaplan