La biodiversidad urbana es clave para mantener unas ciudades saludables y seguras. Ayuda a amortiguar los efectos del cambio climático, contribuye al buen funcionamiento del ecosistema urbano, y ayuda al control de plagas y enfermedades, entre otros muchos beneficios. Pero, además, numerosos estudios científicos han demostrado que un mayor contacto con la naturaleza contribuye a mejorar la salud de los habitantes de las ciudades.

Numerosas especies silvestres, como golondrinas, aviones, vencejos y los murciélagos enanos común y de Cabrera, entre otras, se han adaptado a convivir con los seres humanos en entornos urbanos y muchas de ellas usan las edificaciones como lugar de cría, refugio, hibernación o descanso. Cavidades, grietas, huecos en cubiertas y fachadas ofrecen espacios donde descansar, criar o hibernar a numerosas especies, todas protegidas y muchas de ellas amenazadas. Una de las principales amenazas que sufren es, precisamente, la desaparición de sus lugares de nidificación y refugio por obras de rehabilitación de edificios. Los nuevos programas de ayuda en materia de rehabilitación residencial y vivienda social del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia supondrán un enorme incremento de estas obras de rehabilitación en los próximos años y, si no se imponen condicionantes que protejan a las especies, podrían tener un impacto irreversible sobre la fauna silvestre que habita en los entornos urbanos. Entre 1995 y 2016, en el Reino Unido se perdió más de la mitad de la población reproductora de vencejos debido a la oleada de rehabilitación de edificios históricas gracias a los fondos aportados por la Lotería Nacional, la rehabilitación de viviendas sociales y la demolición y rehabilitación de edificios antiguos.

Entre los vertebrados afectados por esta amenaza destacan por su número e importancia las aves y los murciélagos y por ello, la Sociedad Española de Ornitología – SEO/BirdLife-y la Sociedad Española para la Conservación de los Murciélagos – SECEMU- se han unido para llamar la atención sobre este problema y pedir que se garantice la conservación de la biodiversidad en cualquier obra o actuación financiada por el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, de acuerdo con lo que establece en su Reglamento[1]*.

 

 

Por ello, las dos organizaciones han solicitado que el Real Decreto por el que se regulan los programas de ayuda en materia de rehabilitación residencial y vivienda social del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, incluya un condicionado que asegure el respeto pleno de las directivas europeas para la protección de especies y de hábitats, en especial a lo que supone la posible destrucción de lugares de nidificación, descanso o invernada de aves y murciélagos y en general de todas las especies de fauna y flora.

Para Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife: “en un momento crucial para las ciudades, en el que el Plan de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana está llamado a activar y canalizar la necesaria rehabilitación, especialmente en el ámbito energético, de edificios y viviendas, tenemos la oportunidad de incluir la variable de la biodiversidad urbana para evitar que las obras produzcan un menoscabo a las especies silvestres que habitan en entornos urbanos”.

Por su parte, Roberto de la Peña, de la comisión de conservación de SECEMU, afirma que “el desarrollo de este plan constituye una oportunidad excelente para, por fin, integrar las necesidades de protección de las especies silvestres que conviven con vecinos o trabajadores, en muchos casos desde hace años, empleando las edificaciones como lugares de reposo, reproducción y cría”.

Como Estado miembro de la Unión Europea, España tiene la obligación de conservar la biodiversidad que alberga, la más rica de la UE. El Reglamento UE 2021/241 del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la UE, obliga a solo financiar actividades que respeten plenamente las normas y prioridades de la Unión en materia climática y medioambiental y el principio de «no causar un perjuicio significativo» en el sentido del artículo 17 del Reglamento (UE) 2020/852 del Parlamento Europeo y del Consejo que incluye la protección y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas y del estado de conservación de los hábitats y las especies. Para cumplir con esta obligación es imprescindible incorporar la biodiversidad en todas las acciones y políticas que puedan afectar a su conservación e implantar mecanismos para recuperar las especies y hábitat más degradados. La rehabilitación de edificios es un claro ejemplo de que, si se planifican desde el principio las acciones teniendo en cuenta su posible afección a las especies, compatibilizar biodiversidad y desarrollo es posible y además beneficioso. Además, está en línea con el cumplimiento del Objetivo 11.4 Patrimonio Cultural y Natural que tiene como meta redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo.

[1] El Reglamento UE 2021/241  del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la UE obliga a solo financiar actividades que respeten plenamente las normas y prioridades de la Unión en materia climática y medioambiental y el principio de «no causar un perjuicio significativo» en el sentido del artículo 17 del Reglamento (UE) 2020/852 del Parlamento Europeo y del Consejo, que incluye la protección y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas y del estado de conservación de los hábitats y las especies.