La Región de Murcia ha dado un nuevo paso en la recuperación del lince ibérico con la liberación de dos ejemplares juveniles en las Tierras Altas de Lorca, dentro del programa europeo de reintroducción LIFE LynxConnect. El acto estuvo encabezado por el presidente autonómico, Fernando López Miras, quien calificó la jornada como “emotiva” y aseguró que la comunidad se consolida como un territorio clave para la especie.
Dos nuevos linces para reforzar la población
Los ejemplares liberados son Weeka, una hembra de 9,4 kilos, y Windows, un macho de 8,9 kilos. Ambos proceden del Centro de Cría de El Acebuche (Huelva) y han sido introducidos mediante suelta directa en el entorno de Lorca. A lo largo de este año está prevista la liberación de otros seis linces —tres hembras y tres machos— procedentes de centros de cría de España y Portugal. Todos los animales portan collares GPS para permitir un seguimiento científico continuo.
El presidente regional subrayó que la Región de Murcia ya puede considerarse un territorio estable para la especie. Parte de esta estabilidad se debe a la reproducción natural registrada: las hembras Urtsu y Tahúlla han tenido ya dos camadas, un hito especialmente relevante al haberse producido apenas dos años después del inicio del proyecto de reintroducción.
Un corredor ecológico estratégico
Los avances no se limitan al aumento de ejemplares. Los linces asentados en las Tierras Altas de Lorca han establecido corredores ecológicos con otras zonas de reintroducción en Andalucía —Sierra de Arana (Granada), María (Almería) y Guarrizas (Jaén)— y han protagonizado desplazamientos hacia Castilla-La Mancha, alcanzando áreas de Hellín (Albacete) y Campo de Montiel (Ciudad Real).
Estos movimientos refuerzan el papel estratégico de Murcia como territorio de conexión entre núcleos poblacionales de la Península, favoreciendo la diversidad genética y la viabilidad a largo plazo de la especie.
De la amenaza crítica a la recuperación
Hace apenas dos décadas, la población de lince ibérico en España rondaba el centenar de individuos. Hoy supera los 2.400 ejemplares, una recuperación que ha permitido rebajar su grado de amenaza. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la especie ha pasado de la categoría “En Peligro” a “Vulnerable”, un reconocimiento internacional al éxito de los programas de conservación.
López Miras agradeció el trabajo de veterinarios, agentes medioambientales, técnicos y profesionales implicados, incluyendo el personal del Centro de Recuperación de El Valle, destacando que la colaboración institucional y científica ha sido determinante.