Los microplásticos están presentes en el agua, los alimentos, el polvo y el aire que nos rodea, y cada vez existen más investigaciones que analizan hasta qué punto estas diminutas partículas pueden incorporarse al organismo de los animales. Ahora, un nuevo estudio ha encontrado partículas plásticas y otros materiales antropogénicos en los tejidos reproductivos de gatos domésticos y asilvestrados.
La investigación, publicada en la revista científica Animals, ha analizado muestras de tejido reproductivo de 100 felinos y ha observado una mayor presencia de partículas en los gatos domésticos que en los asilvestrados. Los autores señalan que todavía es necesario investigar cuáles pueden ser las consecuencias de este hallazgo para la salud de los gatos.

Un estudio realizado con 100 gatos
El trabajo fue realizado por investigadores de la University of Central Florida y contó con muestras procedentes de 50 gatos domésticos y 50 gatos asilvestrados. En cada grupo había 25 machos y 25 hembras.
Las muestras procedían de tejidos que habían sido retirados durante intervenciones de esterilización y que, posteriormente, habrían sido desechados. En las hembras se analizaron conjuntamente útero y ovarios, mientras que en los machos se estudiaron los testículos.
Los investigadores analizaron los tejidos mediante técnicas de microscopía y espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier, conocida como FTIR, una técnica que permite identificar la composición de determinados materiales.
El resultado general fue que el 71 % de los gatos estudiados presentaba partículas extrañas en sus tejidos reproductivos.
Los gatos domésticos presentaron más partículas
Uno de los resultados más llamativos fue la diferencia entre los animales domésticos y los asilvestrados.
Las partículas estaban presentes en:
- El 100 % de las hembras domésticas analizadas.
- El 80 % de las hembras asilvestradas.
- El 68 % de los machos domésticos.
- El 36 % de los machos asilvestrados.
En total, los investigadores identificaron 220 partículas en las muestras estudiadas. La diferencia entre los gatos domésticos y los asilvestrados fue estadísticamente significativa.
Sin embargo, hay que hacer una precisión importante: no todas las partículas encontradas eran microplásticos.
No todo lo encontrado eran microplásticos
De las 220 partículas observadas, los investigadores seleccionaron 91 para realizar el análisis mediante FTIR. De ellas, 80 pudieron ser identificadas con suficiente fiabilidad.
El 25 % de las partículas identificadas mediante esta técnica eran plásticos, mientras que el 54 % correspondía a partículas antropogénicas no plásticas y el 21 % a celulosa.
Además, el 97,3 % de todas las partículas encontradas tenía forma de fibra.
Por tanto, hablar únicamente de «microplásticos» simplifica demasiado los resultados. El estudio encontró una combinación de microplásticos, partículas plásticas de mayor tamaño, fibras antropogénicas y celulosa.
Entre los polímeros plásticos identificados, el más frecuente fue el tereftalato de polietileno (PET), un material ampliamente utilizado en envases y productos textiles. También se identificaron poliuretano, polietileno y poliéster.

¿Cómo pueden llegar estas partículas al organismo de un gato?
Los investigadores plantean diferentes vías posibles de exposición. Una de ellas es la ingestión. Los gatos pueden estar expuestos a partículas presentes en el agua, los alimentos o determinados materiales con los que entran en contacto.
También existe la posibilidad de la inhalación de partículas presentes en el polvo y el aire. En el caso de los gatos domésticos, el propio ambiente de una vivienda puede contener fibras procedentes de textiles, alfombras, muebles y otros materiales sintéticos.
El estudio señala además que se han detectado previamente microplásticos en alimentos para gatos y en algunos materiales relacionados con el almacenamiento de alimentos. Esto podría constituir una de las posibles vías de exposición, aunque el nuevo trabajo no permite determinar de dónde procede exactamente cada partícula encontrada en los tejidos.
¿Por qué los gatos que viven en casa presentaron más partículas?
Esta es precisamente una de las cuestiones que el estudio deja abiertas. Los investigadores esperaban inicialmente encontrar una mayor presencia de partículas en los gatos asilvestrados debido a su exposición al medio exterior. Sin embargo, los resultados fueron los contrarios.
Una posible explicación podría estar relacionada con las diferencias entre ambos estilos de vida. Los gatos domésticos pasan buena parte de su tiempo en ambientes interiores y suelen alimentarse con comida comercial, mientras que los asilvestrados tienen otras fuentes de alimentación, agua y exposición ambiental.
Los propios autores plantean que el aire interior, los textiles, los alimentos, el agua y otros materiales presentes en las viviendas podrían contribuir a la exposición de los gatos domésticos. Pero se trata de posibles vías de exposición, no de causas demostradas por este estudio.
¿Pueden afectar los microplásticos a la reproducción de los gatos?
Esta es probablemente la pregunta que más puede preocupar a los tutores, pero actualmente no existe una respuesta definitiva.
El estudio demuestra la presencia de partículas en tejidos reproductivos, pero no demuestra que estas partículas estén provocando infertilidad, enfermedades reproductivas o problemas en la descendencia de los gatos.
Los investigadores consideran especialmente importante seguir estudiando esta cuestión porque los ovarios, el útero y los testículos desempeñan funciones esenciales en la reproducción. También recuerdan que investigaciones realizadas en otros mamíferos han observado efectos biológicos asociados a la exposición a microplásticos.
Pero no se pueden trasladar automáticamente esos resultados a los gatos.
Además, el estudio tiene algunas limitaciones. La muestra fue relativamente pequeña, con únicamente 100 animales, y los gatos domésticos tenían edades comprendidas entre los 3 y los 60 meses. Los propios autores señalan que este rango limita la posibilidad de estudiar cómo podría variar la acumulación de partículas a lo largo de toda la vida del animal.

¿Qué podemos hacer en casa?
Aunque todavía no existen recomendaciones específicas para los tutores de gatos destinadas a prevenir la exposición a microplásticos, sí hay algunas medidas sencillas que pueden ayudar a reducir la presencia de polvo y fibras en el ambiente doméstico.
Mantener una buena ventilación y limpieza de la vivienda, aspirar periódicamente las superficies donde el gato pasa más tiempo y lavar sus mantas y camas con frecuencia son medidas razonables para controlar la acumulación de polvo y fibras.
También podemos prestar atención a los materiales de algunos juguetes, camas y accesorios, así como evitar que el gato tenga acceso a objetos de plástico deteriorados que pueda morder o ingerir.
En cuanto a la alimentación, no sería correcto recomendar cambiar de comida únicamente a raíz de este estudio. La investigación no demuestra que una determinada marca o tipo de alimento sea responsable de la presencia de partículas en los tejidos de los gatos.
Un problema que la ciencia empieza a estudiar en los animales de compañía
La presencia de microplásticos y otras partículas antropogénicas en el organismo de los animales de compañía es un campo de investigación relativamente reciente. Este nuevo trabajo aporta información especialmente interesante porque no se limita a estudiar la contaminación ambiental, sino que analiza tejidos reproductivos de los propios animales.
El hallazgo de partículas en una proporción elevada de los gatos estudiados no significa que los animales estén enfermos ni que los microplásticos estén causando actualmente problemas reproductivos.
Lo que sí pone de manifiesto es que estas partículas pueden llegar a los tejidos internos de los felinos y que todavía necesitamos conocer mucho mejor cómo entran en el organismo, cuánto tiempo permanecen en los tejidos y qué consecuencias biológicas pueden tener.
Los autores consideran este estudio un punto de partida y señalan que serán necesarias nuevas investigaciones para determinar las posibles implicaciones de la presencia de estas partículas en los tejidos reproductivos de los gatos.
Para los tutores, por ahora, el mensaje más importante es evitar el alarmismo. La investigación sobre microplásticos en animales de compañía continúa y todavía quedan muchas preguntas por responder.