El correcto mantenimiento de las plantas y la belleza de los peces, hacen innecesario utilizar adornos artificiales, pero, por cuya razón si quieres decorar tu acuario, te recomendamos utilizar, troncos, rocas,conchas (solo en con peces de aguas duras). Los adornos plásticos se contraponen al concepto de ambiente natural que debe imperar en el acuario.

Es recomendable recubrir la pared trasera con pintura de color oscuro (negro o azul oscuro, por ejemplo) para aumentar la profundidad y evitar la vista de los muros, como, además debemos evitar la fuga de calor, puedes jugar con tu imaginación, o con tus aptitudes, para decorar una plancha de espuma plástica del tipo telgopor, isopor, o plumavit, de color oscuro, que cumpla con ambas funciones.

Las rocas pueden ser un atractivo adorno, además son necesarias para mantener peces como los cíclidos, que requieren delimitar territorios, u otros, como los siluros, que precisan de cuevas y escondrijos, tal como se han adaptado en sus ambientes naturales.

Pero no todas las rocas son aptas para el acuario, puesto que algunas podrían liberar sales minerales endureciendo el agua. Solo con fines de ilustración básica y para hacer un análisis elemental sobre las piedras, dividiremos estas en tres tipos: las rocas tectónicas, las volcánicas y las sedimentarias. En todo caso, como para la mayoría de los aficionados, resultará difícil distinguir el origen y composición de las rocas,  resulta recomendable aplicar una gotas de ácido clorhídrico sobre ellas, para observar si se produce espuma, si esto ocurre, deberemos desecharlas para la mayoría de los acuarios ya que solo servirán para acuarios con peces de aguas duras y alcalinas.
Como es lógico, el uso de ácidos encierra el riesgo de producir quemaduras, por lo que deberás tomar las precauciones del caso.

Las rocas volcánicas

Piedras

Cuando erupciona un volcán, arroja desde las profundidades de la tierra masas de lava incandescente, fundida por las altas temperaturas, la que al enfriarse, se solidifica, dando origen a distintos tipos de piedras, unas más porosas que otras, siendo la conocida como piedra pómez la más liviana de ellas, lo que dificulta el uso de ella en el acuario, ninguna de estas piedras reaccionará en el agua generando dureza, puesto que carecen de cal.

Las rocas tectónicas

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Estas piedras se han formado en profundas capas terrestres, carecen totalmente de cal. Por lo que su uso es apto para cualquier acuario de agua dulce.

Las rocas sedimentarias

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Como lo indica su nombre, estas piedras son fusiones de sedimentos, entre los cuales suele encontrarse cal, con lo que no serán aptas para su uso en un acuario de agua dulce. Lo mismo ocurre con otras geológicamente más jóvenes y que se han producido a partir de rocas sedimentarias, conocidas como metamórficas, entre las que se encuentra el decorativo mármol, derivado de la calcita, que naturalmente no deberemos utilizar como elemento decorativo.

Aclarado esto, será tu propio ingenio el que creará el arte decorativo dentro de tu acuario, solo una recomendación estética: generalmente, lo mínimo luce en todo su esplendor, mientras que el exceso, sobrecarga hasta el  punto de no resultar atractivo.

Pasos a seguir

Lavar con abundante agua corriente y cepillar prolijamente nuestra roca.
Si es posible, lavar con una solución de cloro para desinfectar y luego enjuagar en abundancia.

Con respecto a las conchas de caracoles, nunca las utilices, salvo en acuarios marinos o para peces de aguas duras, porque son altamente calcáreas. Por este mismo motivo, debes evitar las arenas extraídas del mar, que traen altas cantidades de conchilla.

Los troncos pueden resultar muy bellos, pero si no son debidamente tratados, liberarán grandes cantidades de taninos, enturbiando el agua;  si se descomponen, serán contaminantes y acidificantes. Debes escoger maderas duras, poco porosas y que no estén podridas, se han recomendado ciruelo y vid, entre otras. Una vez seleccionado el tronco de tu agrado, deberás seguir estos pasos:

  • Retirar toda la corteza.
  • Hervirlo en agua con sal de mar, durante una hora.
  • Lavarlo con agua corriente.
  • Dejarlo sumergido durante un mes, o hasta que deje de flotar.
  • Hervirlo en agua pura, para una desinfección final.

 

Autor: Elacuarista.com                                                              Web: www.elacuarista.com