Un estudio indica que las gaviotas dispersan fácilmente algunas bacterias al medio ambiente por sus movimientos locales o los movimientos migratorios

Las bacterias resistentes a los antibióticos son un grave problema, tanto para la salud humana como animal, ya que pueden impedir o dificultar el tratamiento de infecciones bacterianas. Según los expertos, la fauna silvestre es un reservorio de cepas de bacterias resistentes o multirresistentes a antibióticos y, en concreto, algunos animales como las aves tienen gran capacidad de dispersarlas por el medio ambiente, ya sea por sus movimientos locales o migratorios. Un estudio publicado en la revista Science of the Total Environment concluye que las gaviotas pueden servir como centinelas de la presión antibiótica en el medio ambiente.

Los investigadores han analizado 9 colonias de dos especies de gaviotas del Sur de Europa, la gaviota patiamarilla (Larus michahellis) y la gaviota de Audouin (Larus audouinii), una especie endémica del Mediterráneo. En todas las colonias se encontraron bacterias de los géneros Campylobacter y Salmonella, incluyendo cepas resistentes a antibióticos. «Estas bacterias son los principales causantes de las gastroenteritis en humanos. Principalmente hemos aislado la especie Campylobacter jejuni, así como algunos de los serotipos de Salmonella frecuentes en brotes de salmonelosis humana, tales como Salmonella Typhimurium», destaca Marta Cerdà, investigadora del Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA) del IRTA.

Gaviota
Gaviota – Irta

 

En Europa y en la mayoría de los países industrializados la principal fuente de infección por estos patógenos para los humanos es el consumo y manipulación de alimentos contaminados de origen aviar, especialmente la carne o los huevos. Sin embargo, aparte de estos animales de producción, la fauna silvestre también tiene un papel relevante en la epidemiología de estas infecciones bacterianas. «Las gaviotas son animales que cada vez más suelen buscar alimento en zonas urbanizadas o vertederos, donde hay muchos restos de alimentos. Por lo tanto, son más propensas a infectarse por bacterias de origen humano», explica el catedrático Jacob González-Solís Bou, jefe del Grupo de Ecología de Aves Marinas y miembro del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona. El investigador también remarca que «estas aves hacen movimientos migratorios tanto locales como de larga distancia, por eso pueden dispersarlos por diferentes puntos del territorio y favorecer que estas bacterias resistentes circulen por el medio ambiente de manera permanente».

En general, estas bacterias no suelen suponer un peligro para las gaviotas ni la fauna silvestre en general, aunque se ha documentado algún brote de salmonelosis en aves que ha provocado la muerte de algunas colonias de aves, por ejemplo, en los Estados Unidos. Sin embargo, los investigadores remarcan que es fundamental estudiar la presencia de bacterias resistentes en la fauna salvaje teniendo en cuenta un enfoque de una sola salud (One Health), sobre todo en estos casos de patógenos que pueden afectar tanto animales como personas.

 

Fuente: Dycit