Autor: Jose Luis

Urraca

 

Nombre científico: Pica pica

Nombre común: Urraca

Medida: 46 cm.

 

 

Identificación

Plumaje fuertemente contrastado, negro iridiscente y blanco; cola larga cuneiforme; sexos iguales.

Hábitat

Monte bravío y actualmente parques de las ciudades.

Algunas de las costumbres alimenticias de la Urraca la hacen altamente impopular entre los cazadores, por lo que es fuertemente perseguida en muchas zonas cinegéticas. Roba los nidos de otras aves, incluyendo los de perdices, tanto los huevos como los jóvenes, y esto es lo que contraría a los cazadores.
A pesar de todo, puede decirse que la Urraca está distribuida por toda España, faltando ocasionalmente en determinadas zonas; pero normalmente se encuentra en apreciable cantidad y en algunos sitios su número ha aumentado en los últimos años, colonizando zonas en las que no hace mucho era desconocida. En gran parte de su área de cría, los nidos de Urraca son a veces parasitizados por el Críalo.

Las Urracas normalmente viven solitarias o en pares, aunque a fin de invierno y principios de primavera pueden verse hasta cien o más en grupos ceremoniales cuyo propósito aún no ha sido comprendido. Gritan, saltan por las ramas y se persiguen unas a otras. El instinto de almacenar, común a todos los córvidos, está altamente desarrollado en estas aves. Suelen ocultar no sólo el alimento sobrante, sino también cualquier objeto brillante o coloreado que llame su atención.

Nidificación

Ambos sexos construyen nido con techo, de ramitas, en arbusto o árbol, con forro de barro cubierto con raicillas; pone, abril mayo, de 4 a 7 huevos verdes claro densamente marcados con gris castaño; incubación, de unos 21 días, sólo por la hembra; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan tras unos 27 días.

Alimentación

Insectos y sus larvas, grano, frutos y semillas, huevos y aves jóvenes, otros pequeños animales y carroña; ranas, caracoles y desperdicios urbanos.

Descripción de la especie

Foto propiedad de: YooChung
Foto propiedad de: YooChung

No hay muchos pájaros tan fáciles de reconocer inmediatamente que son observados como la Urraca, Pica pica. Su plumaje negro y blanco, el negro teñido de verdoso brillante en la cola con banda morada al final y azulado en las alas, no dejan lugar a dudas. La cabeza, cuello, espalda, garganta y parte superior del pecho son negros en tono muy intenso. Las plumas escapulares son blancas y cuando vuela resultan ser un rasgo muy llamativo, lo mismo que el blanco del interior de las plumas primarias que forman una amplia mancha por encima y debajo de las alas. Igualmente son blancos los flancos y el vientre.

No existe una diferencia apreciable entre ambos sexos a no ser la mayor longitud de las alas y cola en los machos, no siempre fácil de apreciar en el campo. Las urracas adultas de más de dos años y las viejas tienen la cola muy larga y excepcionalmente se han medido en algunos machos de más de cuatro años longitudes de 28-30 cm.

Las jóvenes muestran siempre la cola más corta y el color blanco del plumaje nunca es tan tornasolado, sino más mate, estando el blanco de las escapulares, el vientre y bajo pecho manchados de beige. Las plumas del cuerpo y las cobertoras alares son mudadas entre agosto y septiembre, así como también alguna rectriz de la cola, aunque no siempre. No mudan entonces las primarias y secundarias de las alas que no llegan a adquirir en los bordes el intenso brillo de las urracas adultas hasta sufrir por lo menos dos mudas otoñales.

La cola es muy graduada y las rectrices exteriores normalmente llegan sólo casi hasta la mitad de la total longitud de las dos centrales. El pico es fuerte y de color negro, lo mismo que las patas. El iris de los ojos es pardo oscuro en los adultos y gris azulado en los pollos y en las jóvenes.

Hábitats y costumbres

La Urraca es un pájaro realmente popular y bien conocido por su extraordinaria abundancia y la progresión de que hace gala, colonizando nuevas zonas cada año. Su hábitat favorito está formado por la campiña más pura con altos y grandes setos, arbustos y matorrales lindando con praderas y campo abierto sin que falten grupos de árboles, sotobosques, arboledas sobre caminos o carreteras, pinares marismeños y otros de laderas, pero eludiendo altos niveles por encima de 1.500 metros y zonas desarboladas. Prefiere la proximidad de las viviendas humanas y siempre está presente cerca de granjas, silos, almacenes, cabañas, frecuentando también rastrojeras, basureros, carreteras, pistas forestales, caminos, cunetas, etc.

Nunca solitaria, la Urraca vive en pequeños grupos de 4-12 individuos, muy a menudo también en parejas, pero no muy distantes unas de otras y ocasionalmente aquéllos se unen entre sí y forman bandos realmente numerosos que pueden llegar a alcanzar más de 50 pájaros. Cuando una Urraca atraviesa un espacio abierto volando alto, inmediatamente y a 100-200 metros le seguirá la otra componente de la pareja. Durante el día permanece posada en el suelo comiendo en grupos y también en ramas altas de los árboles, a menudo inmóviles, pero en general muy activas chillando incesantemente y persiguiéndose unas a otras. En el suelo camina en postura erguida manteniendo la cola levantada, aunque también salta de forma grotesca si está excitada. Al comer se agacha ligeramente y eleva y baja la cola. Acude siempre cuando observa que otros córvidos o buitres se reúnen sobre una carroña y entonces camina alrededor de ellos pausadamente y levantando mucho las patas manteniéndose alerta para realizar cortos vuelos o rápidas carreras que la pongan fuera del alcance de sus poderosos vecinos.

Pero también ella tiene un gran poder de atracción o asociación congregándose muchas sobre la comida. Su presencia alrededor o encima mismo del cadáver de un animal alerta a buitres, alimoches y cuervos. La Urraca permanece entonces a la expectativa en las proximidades hasta que la piel y los huesos de la carroña solamente conservan pequeños trozos adheridos de carne. Indudablemente existe, además, una clara jerarquía entre ellas momentánea o quizá será mejor decir que las más fuertes y agresivas dominan a las más débiles. Las luchas ante la comida son continuas y mientras unas comen pacíficamente siempre hay otras dos o más que se pelean, atacándose de frente o elevándose en el aire forman un gran revuelo de plumas y gritos hasta que la más débil queda en el suelo bajo las patas de la vencedora, que rápidamente abandona a su circunstancial enemigo y se dirige con majestuoso y calculado paso hacia la comida, amenazando a derecha e izquierda con el pico abierto a los demás comensales.

Vuela con fuerza y directamente, batiendo las alas pausadamente, pero con rapidez y no muy profundamente. Su silueta es entonces inconfundible notándose las alas cortas y redondeadas y la larga cola. Planea también, pero sobre todo al descender a un posadero, pero igualmente en pleno vuelo y lo hace por una distancia considerable. Siempre las parejas se dirigen en fila o en línea recta de un lugar a otro. A menudo bajan desde una altura considerable hacia el posadero, invariablemente en las ramas altas de cualquier árbol. Su actividad es constante, pero hay durante el día también largos períodos en los que las urracas permanecen inmóviles y como somnolientas posadas en las copas de los árboles o en lo alto de un matorral o seto. Rara vez, inmóviles en el suelo. Al atardecer, urracas de una extensa zona se van congregando en el dormidero formándose una reunión que no pocas veces supera los 100 individuos. Los lugares elegidos son variados, pero parecen poseer cierta preferencia por chopos y álamos al borde de carreteras y ríos y también por setos y matorrales densos cubiertos de plantas trepadoras. Pasa mucho más tiempo sobre matorrales y árboles que los demás córvidos. Corrientemente se bañan en charcos y aguas someras, aunque procuran siempre resguardarse de la lluvia.

Los grupos de urracas que se ven todo el año suelen estar formados por jóvenes sin emparejar. Cuando uno de los adultos muere el superviviente se empareja casi inmediatamente con una Urraca joven. Parecen ser así más frecuentes las parejas entre adultos y jóvenes que entre jóvenes únicamente. Son muy desconfiadas y no es fácil aproximarse a ellas. En cuanto adivinan o presienten el peligro llaman o chillan con fuerza y se alejan. Sin embargo, en muchas zonas rurales se mantienen cerca del hombre a pesar de que éste las persigue por los grandes daños que en general causan en los cultivos e, incluso, matando pollos de aves de corral.

Como sucede con otros córvidos, las jóvenes urracas cogidas en el nido son fáciles de domesticar y resultan muy mansas, no abandonando las proximidades de la casa donde se les da de comer. Sin embargo, ésta que era una costumbre tradicional en muchas zonas rurales, fue abandonada quizá por la facilidad que estos pájaros tenían para penetrar por puertas y ventanas abiertas y coger objetos brillantes que escondían, causando a veces considerables trastornos y conflictos de vecindad. El nombre de Urraca llegó así a ser sinónimo de ladrón.